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Dolly: un slasher retro con espíritu grindhouse

Creo que buena parte de las críticas positivas que cosechó Dolly en la prensa estadounidense se relaciona más con la experiencia de placer culposo que brinda que con los méritos reales de la película.

No es un estreno notable que merezca atención o el dinero de tu billetera, pero si tenías ganas de ver un slasher con espíritu retro puede resultar una opción a tener en cuenta.

El film representa una propuesta diferente del director Rod Blackhurst, quien cosechó una reputación respetable en el circuito independiente con el documental de Netflix Amanda Knox, relacionado con un caso policial real, y el neo-noir Blood for Dust, estrenado en 2023.

En esta labor más excéntrica desarrolla un slasher que evoca el cine Grindhouse clase B de los años ’70.

Si bien la trama se desarrolla en la actualidad, Blackhurst filmó la propuesta con cámaras de 16 milímetros y una estética de fotografía granulada que le aportan al relato una atmósfera retro, como si se tratara de una producción de ese período.

Dolly, quien parece una especie de abuela de Leatherface, toma una obvia influencia de La masacre de Texas y de hecho el director no esconde un homenaje sutil a Tobe Hooper.

Entre sus humildes virtudes se destacan el diseño de producción centrado en el uso de muñecas macabras y la decoración de la casa de la villana, que aporta una ambientación interesante.

Seann William Scott, quien presenta una interesante madurez como actor, le aporta cierta dignidad al film y el uso de los efectos prácticos está muy bien logrado.

El problema de la película es que tiene un personaje central atractivo, que llama la atención por su caracterización, pero falla a la hora de darle una personalidad más fuerte que le permitiera al espectáculo tener una identidad propia.

Por consiguiente, Dolly termina convertida en una asesina silenciosa genérica dentro de una trama a la que le faltó un poco más de contenido para explicar situaciones básicas, como el origen de su fuerza sobrenatural.

El director consigue un par de momentos de suspenso bien logrados y si sólo buscás violencia y gore el film no decepciona, sin embargo queda la sensación de que con un poco más de esfuerzo el concepto de la villana se podría haber desarrollado mejor.

No creo que Dolly se convierta en un nuevo ícono del slasher, pero le concedo que al menos brindó un espectáculo más entretenido que los bodrios de El bufón.

Calificación: B-

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