Retrospectiva Sherwood: The Legend of Robin Hood (1975)

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Los años ´70 fueron un período de revisionismo histórico para muchos géneros de ficción.

En el western por ejemplo el modo de retratar a las comunidades indígenas cambió drásticamente con títulos como Little Big Man (1970), de Arthur Penn o Keoma (1976) con .

Dentro de la aventura también ocurrió lo mismo con la leyenda de , que dejó de ser una propuesta infantil con nuevos contenidos destinados a un público más maduro.

La productora Hammer fue la pionera en abrir este camino con la fallida Wolfshead que en su momento fue rechazada por todos los canales de la televisión inglesa.

En 1975 la retomó el conceto del Robin más oscuro con una popular que en su momento resultó bastante innovadora.

La leyenda de Robin Hood quedó completamente en el olvido debido a todas las cosas que vinieron después que fueron muy superiores.

No obstante, a la hora de repasar la filmografía de este personajes es una producción que no se puede ignorar.

Martin Potter, quien por entonces era conocido internacionalmente gracias a la película de Federico Fellini, Satyricon (1969), encarna al héroe inglés que en este relato encuentra un origen diferente.

En este caso Robin es un joven campesino que al llegar a la adultez descubré que fue adoptado y en realidad es el hijo del Conde de Huntington.

El protagonista luego queda en el medio de una intriga política entre normandos y sajones donde obviamente se opone al Príncipe Juan.

Gran parte de la historia se centra más en los aspectos políticos del argumento que en la acción y todo el retrato del período histórico es bastante lúgubre.

Los hombres alegres de Sherwood brillan por su ausencia en esta representación al igual que el perfil de los personajes clásicos que tienen todos perfiles dramáticos.

En su momento fue muy innovadora por esta cuestión y el hecho que el retrato de la violencia era más cruda, para lo que era la televisión de los años ´70.

Sin embargo, con el paso del tiempo envejeció horriblemente.

El principal motivo por el que Martin Potter quedó en el olvido fue que su Robin Hood era demasiado depresivo. Nunca llegaba a tener grandes momentos heroicos y el destino lúgubre y melancólico que tenía el personaje no generaba demasiado entusiasmo.

En esta versión de la historia hasta el fraile Truck resultaba aburrido.

Otra desventaja se relacionó con los aspectos técnicos.

Salvo por las escenas en exteriores, filmadas en 16 milímetros, los interiores se trabajaron con esa estética televisiva que tuvieron las novelas hasta mediados de los años ´90.

Por consiguiente, cuando los personajes no se encontraban en el bosque de Sherwood la serie parecía una obra de teatro.

Las secuencias de acción si bien tenian un contenido más crudo a la hora de retratar la violencia, las coreografías de peleas eran paupérrimas.

La intención de adaptar la leyenda para un target de público más maduro era interesante pero la ejecución no ofrecía un producto memorable.

Un tema que lo ingleses remediaron recién en los años ´80.

De todos modos es justo reconocer a La leyenda de Robin Hood como la primera obra en desarrollar esta visión del personaje.

Actualmente se encuentra disponible completa en You Tube si les interesa verla.

 

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