Mirror, Mirror: el clásico de culto de Marina Sargenti
Una gema olvidada del terror que les pasa el trapo a todos los remakes y refritos de Carrie y que, si me apuran, también supera a la obra original de Stephen King.
Rainbow Harvest (nombre fantástico, si los hay) encarna a Megan Gordon, una adolescente gótica que se traslada a una nueva ciudad con su madre viuda, interpretada por la gran Karen Black (Trilogía de terror).
Más allá del parecido físico que tiene Rainbow con Winona Ryder, su rol remite inevitablemente a Lydia Deetz, de Beetlejuice. Sin embargo, su historia es mucho más densa.
En la nueva escuela, la joven, debido a su apariencia, es víctima sistemática de bullying. Este es el puente que la conecta con Carrie.
Un día, en su nueva casa, encuentra un antiguo espejo victoriano que perteneció a una mujer que murió en extrañas circunstancias.
La joven enseguida descubre que el espejo está poseído por una entidad demoníaca que hace realidad sus deseos de venganza a cambio de sangre. Megan empieza a vengarse de sus acosadores, pero cae en una espiral de corrupción emocional.
La estética gótica de vanguardia

Una particularidad de este film es que tanto el equipo técnico como el reparto estuvieron integrados en un 60 por ciento por mujeres.
Algo muy inusual de encontrar en el cine de terror independiente de comienzos de la década de 1990, que solía estar dominado por realizadores masculinos.
La dirección de esta propuesta estuvo a cargo de Marina Sargenti, mientras que el guion corrió por cuenta de las hermanas Annette y Gina Cascone.
Mirror, Mirror quedó en el recuerdo por ser una pionera a la hora de retratar la moda y el maquillaje oscuro de la subcultura gótica, que años después tuvo una mayor difusión con el suceso de The Craft (Jóvenes y brujas).
Una película con la que comparte algunas temáticas en común, como el poder destructivo del rencor y la alienación juvenil.
La dirección de Sargenti se lució en la construcción de atmósferas claustrofóbicas y efectos prácticos que crearon magníficas secuencias de tensión, amplificadas por la sólida banda sonora de Jimmy Lifton.
El legado de culto y el nacimiento de una franquicia
Dentro del reparto, Rainbow Harvest sobresalió con una gran interpretación, en la que supo transmitir con convicción la transición de la protagonista, desde la introversión vulnerable hasta la megalomanía turbia.
Lamentablemente, luego de esta labor, la actriz se dedicó a la producción y años después se retiró de la industria del cine.
Debido a que la artista no concede entrevistas, no participa de convenciones y tampoco mantiene un perfil activo en redes sociales, su figura y su desaparición del cine la convirtieron en un personaje mítico dentro del género.
Otras dos figuras conocidas que integraron el reparto fueron William Sanderson (Blade Runner) e Ivonne De Carlo de la serie Los Munsters.
El caso de la directora Marina Sargenti también fue extraño, porque no volvió a dirigir nada relevante luego de este film.
Su carrera se desarrolló en la televisión, donde trabajó en series como Xena: la princesa guerrera y Malibu Shores.
Pese a que demostró una enorme habilidad visual y narrativa, la industria cinematográfica no le dio más oportunidades y, como muchas otras realizadores de esa época, encontró enormes dificultades para conseguir el apoyo de los estudios.
Muy especialmente dentro de un género masculinizado.
En 1990, Mirror, Mirror tuvo un estreno moderado y llegó a permanecer tres meses en cartel en la ciudad de Detroit. La película cosechó más popularidad con su edición en video.
A raíz de la recepción positiva, los productores desarrollaron luego tres continuaciones malísimas, en 1994, 1995 y 2000. La segunda entrega representó el debut del actor Mark Ruffalo.
La que vale la pena es la original, que sobresale entre los grandes exponentes del terror sobrenatural que se crearon durante los años 90.