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Crawlers (2026): crítica de la película de terror con arañas

Hace rato que no aparecía una película decente de terror con arañas, unos arácnidos que, desde 1955, con el estreno de Tarántula, lograron asustar a varias generaciones de espectadores.

La obra maestra de esta categoría, en mi opinión, sigue siendo Aracnofobia (1990), la imbatible producción de Frank Marshall que todavía se disfruta en la actualidad.

Lo último que había comentado en torno a propuestas con arácnidos fue la bizarra Lavalantula (2015), con Steve Guttenberg, que replicó la fórmula de Sharknado.

Crawlers es una producción independiente de Thunder Road Films, responsable de la saga John Wick, que me sorprendió gratamente y recomiendo.

Un profesor universitario de Los Ángeles, especialista en el estudio de insectos, regresa de un viaje internacional sin saber que, en una ampolla de su espalda, se oculta una especie de araña venenosa que empieza a reproducirse en su departamento.

Tras la muerte del docente, las arañas se propagan por el edificio y las autoridades ponen la vivienda en cuarentena, dejando a los vecinos abandonados frente a la amenaza de los bichos.

Matilda Lutz (Red Sonja) interpreta a una joven conserje que debe usar su conocimiento del edificio para liderar al resto de los vecinos hacia una salida.

Algo que no resulta tan sencillo, ya que las arañas de este film se ganan su sueldo con creces.

Terror a base de efectos prácticos y sugestión

La dirección de esta propuesta corrió por cuenta del cineasta español Ángel Gómez Hernández, quien en 2020 tuvo un debut exitoso con su ópera prima, Voces, una propuesta de terror sobrenatural que cosechó popularidad internacional tras su estreno en Netflix.

Al ver Crawlers, enseguida te das cuenta de que Gómez Hernández cultiva una pasión genuina por el género y que en su labor incluye referencias directas a Tarántula y Aracnofobia.

Hubo dos aspectos que me gustaron mucho de este film.

Si bien, a medida que se desarrolla el relato, la trama no evade el gore y las muertes morbosas, donde se luce la implementación de marionetas electrónicas, lo mejor de Crawlers reside en las situaciones de suspenso que crea el director antes de que las arañas entren en acción.

Esta es una película que te come la cabeza a través de la sugestión. Probablemente, durante el visionado, empieces a rascarte un brazo o a mirar hacia los rincones de la habitación para asegurarte de que no tengas una araña cerca.

En el acto final, Gómez Hernández desconcierta con algunas situaciones de humor kitsch relacionadas con la cultura BDSM que no terminan de encajar con el contenido central.

Sin embargo, esta cuestión no llega a arruinar la conclusión y el espectáculo consigue ser entretenido.

Matilda Lutz, como la principal heroína, sobresale con su labor como la figura más destacada del reparto.

Si les atrae la temática, es una opción entretenida para tener en cuenta. Ya se encuentra disponible en el puerto de Jack.

Calificación: B

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