ArtículosCine

El poder de la red: lo nuevo de Aaron Sorkin

Más que una continuación de The Social Network, El poder de la red se puede tomar como un material complementario de la obra de David Fincher estrenada en 2010.

Bajo la dirección de Aaron Sorkin, la trama desarrolla un drama periodístico centrado en la filtración de documentos internos de la empresa Meta, a partir de una investigación de The Wall Street Journal que reveló cómo los algoritmos de Facebook priorizan el contenido divisivo, los discursos de odio y la desinformación para maximizar el engagement de los usuarios.

Mikey Madison encarna a la ingeniera de datos de Facebook que expone esta cuestión ante la prensa y el Senado estadounidense, con la colaboración de un periodista interpretado por Jeremy Allen White. La trama contrapone el desarrollo de la investigación con la gestión de la crisis en los salones ejecutivos de Meta.

Si te gustan los trabajos de Sorkin, El poder de la red contiene el estilo distintivo del guionista, con diálogos punzantes y un ritmo verbal frenético que sostiene la tensión dramática.

De un modo similar a lo que hizo en Moneyball, en este proyecto consigue traducir para el público general conceptos complejos de arquitectura algorítmica y métricas de retención, que se integran en los dilemas éticos que enfrentan los personajes.

La ausencia de David Fincher

Esta película tiene un contenido más político que la entrega previa. Sorkin se expresa sobre los daños colaterales que genera el uso de las redes sociales y el modo en que la desinformación y la propagación de discursos de odio buscan desestabilizar las instituciones democráticas.

Si bien las temáticas que se abordan son de máxima actualidad, la película cae por momentos en un sermón aleccionador.

La obra de Sorkin carece de la impronta narrativa de thriller psicológico que le aportó Fincher a la entrega previa y, por consiguiente, el espectáculo resulta menos cautivante.

Una cuestión que también se refleja en el ritmo del montaje y en la banda sonora. La música electrónica e industrial de Trent Reznor y Atticus Ross en la película del 2010 contribuía a reforzar la tensión dramática, un recurso que aquí pierde fuerza.

En los aspectos técnicos, El poder de la red es un film mucho más plano y convencional.

No obstante, lo peor de todo es la representación de Mark Zuckerberg a cargo de un sobreactuado Jeremy Strong, quien encarna al empresario como un villano de caricatura.

Lejos de los matices que le aportó Jesse Eisenberg con su interpretación, la versión de Strong es una mezcla entre un villano clásico de James Bond y un androide diabólico de la compañía Weyland de Alien.

Esta cuestión no llega a dañar al film debido a que el personaje tiene un rol muy limitado y la trama está liderada por la buena dupla que conforman Mikey Madison y Jeremy Allen White.

El poder de la red está lejos de ser una película deficiente. Sin embargo, queda la sensación de que al guion de Sorkin le faltó la asistencia de un director que pudiera narrar esta historia a través de un espectáculo más atractivo.

Calificación: B

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.