The Furious: la mejor película de acción del año
Cine de artes marciales en su máxima expresión.
The Furious ofrece la mejor película del género que brindó la industria china en muchos tiempo y dudo que llegue a ser superada por otra propuesta entre los estrenos de la segunda mitad del 2026.
Por el momento no consiguió distribución local, pero si llegara a suceder la voy a ver otra vez en la pantalla grande, ya que es el formato ideal para esta clase de producciones.
El film trae de regreso al director Kenji Tanigaki, quien en los últimos años estuvo ocupado con las adaptaciones live action del manga Rurouni Kenshin (Samurai X).
Tanigaki es un experimentado doble de riesgo que inició su carrera a mediados de los años noventa. Como coreógrafo de acción se destacó por sus colaboraciones junto a Donnie Yen en Legend of the Wolf y Ballistic Kiss.
En su momento fue la primera elección de las hermanas Wachowski para encargarse de las escenas de acción de Matrix. Sin embargo, cuando la filmación se postergó a raíz de un accidente que sufrió Keanu Reeves, Tanigaki tuvo que dejar pasar el proyecto y terminó siendo reemplazado por Yuen Woo-ping.
Su consagración llegó en 2005 con las extraordinarias secuencias de pelea que creó para Sha Po Lang, donde brindó un duelo inolvidable entre Donnie Yen y Sammo Hung.
Su última obra como director, Enter the Fat Dragon (2020), junto a Yen, generó críticas polarizadas entre la prensa y el público. En The Furious se redime con un film extremadamente violento que toma su influencia del cine de Gareth Evans (The Raid).
La premisa es bastante sencilla y gira en torno a un hombre mudo que une fuerzas con un periodista para rescatar a su hija de una banda de criminales tailandeses dedicada al tráfico de menores.
El reparto incluye una sorpresa especial para los seguidores de Jet Li, ya que el protagonista es Xie Miao, el niño de My Father Is a Hero (1995), quien a los cuarenta años volvió a relanzar su carrera dentro del género.
En esta película ofrece una interpretación formidable y conforma una gran dupla junto a Joe Taslim (The Raid). Su personaje también trae al recuerdo los grandes papeles de Jet Li en el cine de los años noventa.
La apertura de la trama presenta además una participación especial de JeeJa Yanin, la recordada protagonista de Chocolate (Pracha Pinkaew), cuya carrera lamentablemente nunca terminó de despegar.
En este film, Tanigaki la hace lucir en una secuencia de pelea intensa que redime su decepcionante participación en Triple Threat, donde resultó completamente desperdiciada.
Hay dos grandes virtudes para destacar de esta producción.
Cine de Hong Kong con influencia malaya

En los aspectos técnicos, el trabajo de Tanigaki presenta un tratamiento de la acción muy diferente al de sus películas previas.
Desde las primeras escenas se percibe con claridad la influencia del cine malayo y de las recientes producciones de Indonesia, como The Night Comes for Us, que protagnizó Joe Taslim en el 2018.
Las peleas son brutales y sangrientas, y sobresalen por el uso creativo de los espacios reducidos y el manejo del suspenso.
Ninguno de los combates se siente redundante y Tanigaki aporta un elemento creativo a cada enfrentamiento, con duelos que siempre encuentran una manera distinta de sorprender al público.
El glorioso regreso de Mad Dog Ruhian

Tras su debut en Merantau y The Raid, junto al director Gareth Evans, Yayan Ruhian se convirtió en uno de los grandes referentes del género gracias a su extraordinario desempeño físico.
Sin embargo, fueron pocos los realizadores que llegaron a explotar todo su talento como artista marcial.
En The Furious, Mad Dog regresa en todo su esplendor como un villano despreciable que se hace odiar desde su primera aparición y protagoniza algunas de las mejores secuencias del film.
Los duelos que mantiene con Taslim y Xie Miao, sin exagerar, califican entre las mejores escenas que brindó el cine chino de acción en la última década.
Otro detalle que me encantó de The Furious es la manera en que el director abordó los aspectos dramáticos.
El vínculo de Xie con su hija resulta emotivo sin caer en el melodrama de telenovela que suelen incorporar muchas producciones asiáticas.
Tanigaki sorprende con una obra muy equilibrada en ese aspecto y, al evitar la exageración, el espectáculo resulta mucho más ameno.
Mi única objeción hacia esta propuesta es que, en algunos momentos, hay una desmesura con la capacidad de resistencia física que presentan ciertos personajes.
Hay un villano en especial que parece la versión humana del Coyote de los Looney Tunes. Pese a que es sometido a castigos brutales una y otra vez, siempre vuelve a levantarse para seguir peleando.
Llega un momento en que la situación termina provocando una carcajada, porque su resistencia al dolor resulta desopilante.
Un detalle menor que no afecta en absoluto la experiencia que propone el espectáculo.
The Furious ya se ganó un puesto en mi Top 10 de 2026 y se las recomiendo.