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Amos del Universo: la revancha de He-Man en el cine

Ocho años después de restaurar la dignidad perdida de los Transformers con Bumblebee, el director Travis Knight revive a He-Man en el cine live action a través de una película que les entrega a los fans de la franquicia el tipo de espectáculo que esperaron ver durante 40 años.

La propuesta está muy lejos de ser perfecta y cuenta con debilidades notables que resaltaré en esta reseña. Sin embargo, la experiencia integral es lo que cuenta y, en ese sentido, Knight no decepciona en absoluto.

Una cualidad que le rescato a esta producción es que no tiene reparos en abrazar la inocencia y la fantasía infantil de la serie animada de Filmation, en lugar de distorsionar a los personajes con un enfoque serio y oscuro que es muy difícil de comprar salvo que tengas un guion impecable.

Keith Giffen lo consiguió en la colección de cómics de DC de 2013, mientras que el reboot animado de 2002 expandió la mitología de Eternia con nuevo contenido.

Por el contrario, Travis Knight opta por recrear la esencia del programa de televisión de los ’80 a través de una película que celebra y toma como referente espiritual al Flash Gordon de Mike Hodges.

Más allá de los homenajes puntuales que se pueden encontrar en el relato, hay una intención deliberada por parte del realizador de capturar los elementos kitsch de la fantasía ochentosa que estableció ese clásico de culto.

Por consiguiente, el espectáculo conecta de un modo especial con ese segmento del público que disfrutó a estos personajes en la infancia.

Lo interesante del caso es que, más allá del contenido nostálgico, el director también se divierte con una relectura de He-Man desde una óptica moderna.

La deconstrucción de la masculinidad ochentosa

Nicholas Galitzine interpreta a He-Man en la película Amos del Universo.

A lo largo del relato, Knight establece un diálogo meta con el público donde interpela los conceptos de masculinidad vintage que primaron en los años ’80 y hoy quedaron añejos.

Esto se trabaja a través de la personalidad de Adam y de un Man at Arms representante de la vieja guardia, criado con el concepto de que «los hombres no lloran», que opta por reevaluar su manera de conectarse con las emociones.

El vínculo entre estos dos personajes es uno de los mayores aciertos del guion y contribuye a establecer la propuesta en un contexto cultural moderno.

Lo genial de esta cuestión es que no se impone como una agenda tediosa. El director la trabaja con humor y cierra el tema con un remate glorioso en la primera escena postcréditos.

La interpretación de Nicholas Galitzine y el reparto secundario

El reparto principal de Amos del Universo en una escena ambientada en Eternia.

El protagonista sale muy bien parado de esta producción con una labor que le aporta una variedad de matices a la personalidad del héroe. A diferencia de la versión de 1987 con Dolph Lundgren, Nicholas Galitzine tuvo la oportunidad de explorar la dualidad entre Adam y He-Man, y su representación del guerrero va más allá del típico musculoso que reparte piñas.

Dentro del elenco, Idris Elba se destaca con un sólido Man at Arms que cuenta con su propio arco argumental y se despega de la caracterización que tenía en los dibujos animados. Algo similar ocurre con el Rey Randor de James Purefoy, quien pese a contar con menos escenas encuentra sus momentos destacados.

Camila Mendes aprueba como Teela, Morena Baccarin se luce con una Sorceress más cercana a la versión de Filmation y, entre los villanos, James Wilkinson sobresale con un gran Mekaneck.

La figura más desdibujada que no termina de convencer es Alison Brie (Glow), una muy buena comediante a la que le quedó demasiado grande el rol de Evil-Lyn. Más allá de que carece de la presencia física necesaria para encarnar este personaje específico, la villana resulta demasiado blanda y termina fagocitada por el recuerdo de lo que fue la inolvidable interpretación de Meg Foster.

Jared Leto, la gran sorpresa de Amos del Universo

Jared Leto caracterizado como Skeletor en Amos del Universo.

La granjita de rehabilitación funcionó.

Sin el Joker raro ni el Paolo Gucci ridículo, Jared Leto sobresale como la mejor figura del elenco con un Skeletor extraordinario.

Es importante ver la película en su idioma original con subtítulos, ya que de otro modo no vas a disfrutar plenamente lo que hizo con la composición del villano.

Su labor es muy interesante porque, lejos de copiar el gran trabajo de Frank Langella en 1987, en este film toma el riesgo de darle vida al Skeletor de Filmation y le sale de maravillas.

El antagonista llega a ser sádico, pero también cuenta con algunos momentos desopilantes, como ocurría en la primera serie animada.

Desconozco la interna de esta producción y los motivos que explican la ausencia del actor en la campaña promocional, pero esta película le debe muchísimo a Leto.

Su presencia en este film era una gran incógnita y la rompió con una sólida interpretación, favorecida además por un diseño de personaje brillante.

Diseño y apartado técnico de la obra de Travis Knight

Colección clásica de mini cómics de He-Man que inspiraron elementos visuales de Amos del Universo.

En lo referido a los aspectos visuales, Amos del Universo se destaca con un diseño de producción que le da vida al mundo de Eternia.

Más que la serie de Filmation, que era muy colorida, la propuesta de Knight parece inspirarse en los viejos mini cómics que acompañaban los juguetes y contaron con la labor de artistas célebres como Mike Sekowsky, Bruce Timm y Alfredo Alcalá.

La puesta en escena del Castillo de Grayskull y el resto de los escenarios es excelente y consigue darle vida al mundo de fantasía de He-Man.

En el campo de los efectos visuales el panorama es más irregular y hay un par de escenas artificiales donde se nota que el film tuvo una postproducción acelerada.

Brian May y el rescate de la ópera espacial rockera

Brian May con una guitarra y una remera de He-Man durante un evento promocional.

Junto con Jared Leto, lo mejor de esta película lo brinda la extraordinaria banda sonora de Daniel Pemberton y Brian May.

En estos días, donde el cine de superhéroes y fantasía está dominado por la música orquestal tradicional (estilo Hans Zimmer) o las playlists de canciones pop típicas de James Gunn, Pemberton, con la asistencia del mítico guitarrista de Queen, rescata la ópera cinematográfica rockera y eleva la experiencia visual a un nivel sublime.

De alguna manera esta banda sonora completa la trilogía cultural que May inició con Flash Gordon, continuó en Highlander y encuentra su conclusión en Amos del Universo.

En este film la música incorpora los solos de guitarra como un efecto de sonido narrativo.

De este modo, en cada oportunidad que Adam se transforma en He-Man o levanta la espada y escuchás ese sonido texturado, con múltiples capas de eco y distorsión limpia, tu cerebro no piensa en Queen sino que te transporta a la estética del cine de fantasía de los años ’80.

Por eso no es casualidad que existan referencias puntuales a los títulos clásicos mencionados.

Dentro del cine pochoclero, esta es una de las mejores bandas sonoras que se concibieron en las últimas décadas.

Las grandes debilidades de Amos del Universo

Imagen de la serie animada de He-Man producida por Filmation en los años ochenta.

Vamos a meternos en el terreno de las sombras.

Si bien disfruté muchísimo la película y recomiendo verla en el cine, hay un par de cuestiones que no puedo evadir en una reseña.

Creo que la obra de Knight podría haber sido muy superior si reducía su contenido humorístico en un 60 por ciento y dosificaba de manera equilibrada el 40 restante.

En los primeros minutos del film sentí un escalofrío incómodo en la butaca cuando me pareció ver fugazmente el fantasma de Taika Waititi. Tal vez sea el estrés postraumático de aquella nefasta experiencia.

Afortunadamente la peor pesadilla no se manifestó, pero en esta película, a diferencia de Bumblebee, el director por momentos se pasa de rosca con los chistes.

Quiero aclararlo para que se entienda bien.

El problema no es que una película de He-Man tenga humor porque la propuesta proviene de una fuente infantil. El tema es cómo se lo utiliza.

Hay momentos fantásticos con Skeletor que son desopilantes y funcionan de un modo excepcional, y otros donde el relato se debilita cuando Knight cae en los vicios habituales de James Gunn.

La trama presenta situaciones de tensión o intimidad entre los personajes y el clima se rompe con un remate chistoso muy del estilo de Guardianes de la Galaxia Vol. 2.

Una cuestión que afecta al film, muy especialmente en el primer acto que se desarrolla en la Tierra.

En la segunda mitad esto se corrige y el contenido cómico nunca distorsiona a los personajes como ocurrió en el caso más extremo de Thor: Ragnarok.

Lo que ocurre con Amos del Universo es que estas cuestiones se dejan pasar gracias a los diez minutos finales, que son una caricia al alma para el niño o la niña interior de los años ’80, y ahí le perdonás todo.

Si tenés más de 50 años probablemente no lo vas a entender porque cuando salieron los muñequitos y la serie animada quizás te entretenías con otros contenidos más profundos.

Para quienes disfrutaron de estos personajes a los cinco años, esta película se siente como una revancha demorada.

Recuerden que hay tres escenas postcréditos. La primera es un homenaje maravilloso al ciclo Filmation, la tercera avanza la trama y la segunda…

Bueno, ahí le perdonás a Travis Knight todos los chistes malos que hicieron agua.

Aclaro que mi calificación responde a la más pura e inimputable indulgencia obscena.

Tengo presentes todas las debilidades del contenido y las comparto, pero hacía mucho tiempo que una película no lograba que saliera del cine con una sonrisa, y me quedo con eso.

A disfrutarla.

Calificación: A

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