El Disney olvidado: Colmillo Blanco II (1994)

Episodio 47

En materia de adaptaciones literarias en el cine, Colmillo Blanco es una obra de Jack London que tuvo suerte con las películas que brindó hasta la fecha.

Si bien en la mayoría de los casos las tramas se alejaban del conflicto literario en general capturaban el espíritu del relato original.

La película de Disney de 1991 fue una de la adaptaciones más fieles y el éxito que tuvo en la taquilla y posteriormente su venta en video generó que el estudio desarrollara una continuación.

En esta oportunidad el nuevo film narró una historia que no estaba basada en ningún trabajo de London.

Ethan Hawke, quien fue la figura principal del film anterior en este caso tenia un breve rol donde se encargaba de presentar al nuevo protagonista, interpretado por Scott Bairstow, recordado actor de la serie Party of Five.

Jack Conroy, (Hawke) viajaba a San Francisco y decidía dejar a Colmillo Blanco al cuidado de un amigo.

Hanery Casey (Bairstow), quien quedaba a cargo del lobo domesticado viajaba con el animal a una ciudad donde descubrían que las explotaciones de las minas de oro estaba dañaban el territorio sagrado de una tribu indígena.

La dirección del film corrió por cuenta de Ken Olin, un actor conocido por varias series de televisión de los ´80, como Hill Street Blues y Treinta y pico, quien luego hizo una carrera como realizador.

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Olin luego se convirtió en el productor ejecutivo de la serie Alias, con Jennifer Garner.

En este proyecto brindó una muy buena película de aventuras que a través de una historia original capturó con mucha precisión el estilo de aventura que proponían las novelas de London.

Los temas centrales de Colmillo Blanco, como la relación del lobo con un joven humano, la explotación del oro y el contexto histórico de fines del siglo 19 en la región del Yukón, estuvieron presentes en el film.

La diferencia con la producción original es que el trabajo de Olin presentaba además una historia de misterio.

En los aspectos técnicos se destacó la fotografía de Hiro Nairita, quien fue colaborador de Neil Young en el documental Rust Never Sleeps y de Martin Scorsese en El último Vals.

Lo interesante de esta propuesta es que no es una continuación que copiaba de manera burda el film original, sino que proponía una historia diferente que lograba capturar el espíritu de la obra de London.

Obviamente lo mejor del film pasaba por el trabajo de ese extraordinario animal que fue el lobo Jed, quien merecía ser destacado en los créditos iniciales.

Colmillo Blanco 2 es una de esas raras excepciones donde la continuación estuvo a la altura de la película original y consiguió brindar un gran entretenimiento, algo que no es cotidiano en el cine hollywoodense.

El avance original.


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