El Disney olvidado: Popeye (1980)

Episodio 43

En la lista de la más perfectas adaptaciones de cómics en la historia de cine esta película de Robert Altman se ubicaría entre los primeros puestos, junto con el Dick Tracy de Warren Beatty y la primera entrega de Sin City, dirigida por Robert Rodríguez.

Por este film tengo un cariño muy especial ya que tuve la oportunidad de verlo en el cine cuando era muy chico y por razones que no puedo explicar me quedaron fragmentos en la mente de ese recuerdo. Algo muy loco porque no tendría más de dos años, pero conservo claramente la imagen de estar viendo en el cine Popeye.

Una rareza de Disney, ya que se trató de uno de los dos proyectos que el estudio co-produjo con la compañía Paramount Pictures. El otro fue esa joya del género fantástico titulada Dragonslayer (1981).

Popeye fue una película completamente incomprendida de la empresa del ratón Mickey y la filmografía de Altman, quien hasta ese momento nunca había realizado una propuesta familiar.

Robert Evans, el productor responsable de gestar clásicos como El padrino, El bebé de Rosemary y Barrio chino, a fines de los años ´70, intentó realizar una adaptación del cómic Annie a través del género musical.

Por esos días era muy popular en Broadway la obra de teatro.

Sin embargo, cuando Evans quiso comprar los derechos para el cine descubrió que los estudios Columbia le ganaron de mano y ya trabajaban en su propio proyecto que llegaría a los cines en 1982.

Por sugerencia de uno de sus socios, Evans decidió adaptar el cómic de Popeye con el mismo tratamiento que había tenido en Broadway.

Así comenzó la producción de lo que sería el debut cinematográfico de Robin Williams, quien por aquellos día era muy popular por la serie de televisión Mork y Mindy.

Para el rol del Olivia, el director Altman escogió a Shelley Duvall, su actriz favorita que se había destacado en todos sus trabajos previos.

El equipo que formaban Altman y Shelley ya habían funcionado muy bien en Brewster McCloud (1970), McCabe & Mrs. Miller (1971), Thieves Like Us (1974), Nashville (1975),  Buffalo Bill and the Indians, or Sitting Bull’s History Lesson (1976) y 3 Women.

El productor Ron Evan quería que Olivia fuera interpretada por la comediante de Saturday Nigth Live, Gilda Radner.

No obstante Altman se impuso para que el papel quedara a cargo de Duvall a quien consideraba la actriz perfecta para ese rol.

El gran Robert no se equivocó.

No existe ni existirá jamás una actriz que interprete a Olivia Oil como lo hizo Shelley Duval, ya que ella era literalmente la encarnación humana del personaje del cómic.

De hecho, en su infancia la apodaban Olivia por el parecido que tenía con la novia de Popeye.

Además era una actriz con un enorme talento que estaba a la altura de protagonizar un musical. De hecho, ella fue la única miembro del reparto que interpretó todas sus canciones.

Con Popeye en lo personal me pasó algo muy particular.

Recuerdo que cuando era chico me costaba seguir un poco la trama de este film porque es un delirio total donde suceden un montón de cosas que no tienen sentido. En ese momento me enganchaba con los personajes y el trabajo de los protagonistas.

Muchos años después cuando empecé a estudiar la historia de los cómics y la animación descubrí que Altman había hecho una obra maestra.

No es un film perfecto, pero capturó literalmente a la perfección la fuente original donde había surgido Popeye.

popeye 2

El problema con esta película y la recepción que tuvo con la prensa fue que los críticos esperaban ver una película, por la interpretación que ellos tenían de estos personajes, y Robert Altmant hizo algo completamente diferente.

Es decir, los críticos esperaban ver una película inspirada por los dibujos animados de Max Fleischer, mientras que el director basó su obra en los cómics originales de E.C.Segar, que tenían un perfil diferente.

La particularidad de este film es que en realidad Altman fusionó las dos fuentes de Popeye.

El estilo de humor y el tono de la historia está basado en la historieta Theater Thimble, de la editorial King Features, pero las interpretación de los personajes se nutre de los cortos animados de los estudios Fleischer.

Algo que se puede percibir especialmente en la labor de Robin Williams, quien ofreció una labor extraordinaria por su desempeño en la comedia física.

En los últimos 10 minuto de la historia Altman le rinde homenaje a los clásicos cortos animados con una excelente secuencia de acción donde Popeye se enfrenta a un pulpo gigante.

Un detalle genial de esta película es que presenta un caracterización perfecta de todos los personajes.

Si leiste Popeye acá podés reconocer a cada una de las creaciones de Segar que formaron parte de la clásica historieta.

Las canciones en general, con excepción del tema clásico del dibujo animado, no fueron memorables pero la película era divertida por las interpretaciones de los dos protagonistas.

Otro aspecto fascinante de este film fue el tremendo diseño de producción que se hizo con el pueblo pesquero donde transcurre la historia.

La artesanía que tiene cada uno de los escenarios sigue siendo impactante cuando ves la película en la actualidad.

Una situación muy curiosa es que Popeye se filmó en Malta y el pueblo pesquero de ficción sigue intacto, ya que se convirtió en una atracción turística de esa localidad.

Con esta película se produjo una loca situación histórica que merece ser resaltada.

Popeye es la única película de los estudios Disney que presentó secuencias animadas realizadas por el estudio Hanna-Barbera.

La secuencia inicial que evoca a los cortos animados de Max Fleischer fue creada por artistas de la competencia de Disney y esto tiene una explicación.

En ese momento los derechos de los dibujos animados pertenecían a la editorial King Features y Hanna-Barbera producía la serie The All New Popeye Hour.

En consecuencia, Disney no podía trabajar a los personajes de la animación y por esa razón los productores encargaron la secuencia inicial a los artistas de Hanna-Barbera.

A diferencia de lo que se cree popularmente Popeye estuvo muy lejos de ser un fracaso comercial.

Si bien no alcanzó las expectativas de Paramount y Disney que esperaban mejores resultados en la taquilla, la película de Altman fue un éxito moderado. El film se hizo con 20 millones de dólares y recaudó 60 millones.

No la rompió en la taquilla pero tampoco fue un fracaso.

Este es el avance original de este gran clásico live action de Disney.

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