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Reseña de El día D: Bajo presión

Tim Bevan, el productor de Las horas más oscuras (Gary Oldman), retoma la temática de la Segunda Guerra Mundial con un drama bélico muy interesante que retrata el Desembarco de Normandía desde una perspectiva diferente.

La particularidad de esta propuesta es que el foco del conflicto se centra en la tarea de los meteorólogos que deben determinar si las condiciones climáticas son las adecuadas para lanzar la Operación Overlord.

A diferencia de otras producciones, como El día más largo (1962), de Ken Annakin, o Ike: Countdown to D-Day (2004), con Tom Selleck, que  no profundizaron en este detalle, el principal atractivo de la película reside en el choque de criterios entre los especialistas y las presiones militares y políticas que condicionan sus análisis.

Mientras el meteorólogo británico James Stagg, recomendado por Winston Churchill, predice una tormenta sin precedentes en el Canal de la Mancha que podría desintegrar la flota, su colega estadounidense Irving K. Partrick sostiene que el clima será óptimo y recomienda la fecha del 5 de junio de 1944 para la invasión.

El enfoque narrativo se concentra en la guerra de argumentos dentro de las salas de mando y en la decisión final que debe tomar el general Dwight D. Eisenhower, interpretado por un excelente Brendan Fraser.

Más allá del campo de batalla

Brendan Fraser interpreta al general Dwight D. Eisenhower en una escena de El día D: Bajo presión.

La película adapta para el cine la obra teatral Pressure, de David Haig, que fue un gran éxito comercial en el circuito del West End de Londres durante 2014.

La dirección estuvo a cargo del australiano Anthony Maras, quien sobresalió en 2018 con su ópera prima Hotel Mumbai, centrada en los ataques terroristas ocurridos en la India en 2008.

Al igual que en ese trabajo, aquí no sobra una sola escena y, a través de una narración dinámica, el director sostiene el relato con un dominio impecable de la tensión, donde la lectura de mapas de presión atmosférica se convierte en una inesperada fuente de suspenso.

Aunque el reparto ofrece muy buenas interpretaciones de Andrew Scott (Stagg), Kerry Condon y Daniel Lewis, la gran figura destacada es Brendan Fraser con su composición de Eisenhower.

Su trabajo resulta especialmente interesante porque le aporta un perfil más humanista al líder militar, una faceta que no vimos con tanta claridad en producciones anteriores.

Los puristas de la historia encontrarán algunas modificaciones de los hechos reales, tal como ocurrió en el espectáculo teatral. Sin embargo, en términos generales, la película sigue de cerca el conflicto original sin introducir grandes distorsiones.

Si les interesa esta temática, es una recomendación para tener en cuenta.

Calificación: B+

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