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La Odisea (1968): la adaptación más fiel de Homero

Continuamos con este recorrido por las adaptaciones de La Odisea.

Si la versión de 1954 elevó la vara de calidad entre las propuestas del género de la época, en las siguientes producciones encontramos la obra maestra definitiva escogida por la crítica y los puristas del texto literario.

Sin embargo, antes de entrar en ese tema quiero destacar una rareza muy divertida que involucró a Ulises en la década de 1960.

Mención especial: Hércules, Sansón y Ulises (1963)

Hacia mediados de los años 60 el subgénero Peplum de gladiadores había tocado fondo, producto de un desgaste natural de la temática después de copar los cines durante más de una década.

La realidad es que los guionistas ya no sabían qué inventar y, mientras se preparaba la irrupción de los cowboys italianos, el director Pietro Francisci, quien impulsó esta corriente con Hércules en 1958, brindó este excéntrico crossover de personajes que parece salido de un cómic.

En esta película a Francisci ya no le importaba nada y desarrolló una aventura alocada que prendía fuego las rigurosidades mitológicas.

La propuesta es desopilante por las secuencias de acción exageradas, los escenarios baratos y el contenido sexista que no se puede tomar en serio.

En este relato, salvo por Penélope, que tiene un retrato positivo, las mujeres son la perdición de los héroes forzudos y la culpa de todos los problemas de la humanidad prácticamente se atribuye a ellas.

La Odisea (1968): el realismo antropológico en la pantalla chica

Barbara Bach y Bekim Fehmiu en una escena de La Odisea miniserie de 1968

Mientras el Spaghetti Western se encontraba en su apogeo, el productor Dino De Laurentiis decidió revisitar el poema de Homero en un proyecto mucho más arriesgado y ambicioso.

Por entonces las series de televisión se consideraban producciones clase B dentro del campo audiovisual y, por una cuestión de presupuestos, no podían competir con los grandes espectáculos épicos de Hollywood.

De Laurentiis cambió las reglas del juego al desarrollar una obra que tenía la calidad cinematográfica del cine épico estadounidense y además retomaba los relatos de la mitología griega con un contenido complejo destinado a un público adulto.

La dirección corrió por cuenta de Franco Rossi, Piero Schivazappa y el maestro Mario Bava (Danger: Diabolik), quien se encargó exclusivamente de las secuencias de acción y los efectos especiales junto a Carlo Rambaldi, ganador del Oscar por King Kong (1977), Alien (1979) y E.T. (1982).

La particularidad de esta adaptación es que, al tratarse de una miniserie de 400 minutos dividida en ocho episodios, los realizadores pudieron cubrir todos los cantos del poema de Homero dentro de un relato donde la narración respiraba con mayor fluidez.

Para el deleite de los puristas, cada episodio abre con el famoso poeta italiano Giuseppe Ungaretti, quien lee los versos originales antes de introducir la acción.

La trama le da un espacio destacado a la estancia de Ulises en la isla de Calipso e incluye las secuencias de las sirenas que fueron omitidas en otras producciones.

Los dioses tienen una presencia divina tangible y enigmática que respeta el sentido de lo sagrado del poema, mientras que la puesta en escena presenta una estética primitiva y realista.

Ese enfoque también sobresale en las secuencias de acción, donde prima una violencia seca y trágica que se contrapone con los combates exagerados del Peplum.

Bekim Fehmiu y el héroe psicológico

Ulises junto al dios del viento en una escena de La Odisea de 1968

La novedad más relevante de esta adaptación reside en la representación de Ulises a cargo del actor yugoslavo Bekim Fehmiu, quien compone a un guerrero cansado y de mirada atormentada, muy diferente de la energía que le aportó Kirk Douglas al mismo rol.

La labor de Fehmiu se centra más en la contención dramática con la finalidad de recrear a un héroe vulnerable y humano.

Entre las figuras más conocidas del reparto se destacan Irene Papas (Zorba, el griego) como Penélope y Barbara Bach en el rol de Nausícaa, quien más tarde cobraría popularidad como la chica Bond de The Spy Who Loved Me (1977) durante la etapa de Roger Moore.

Cabe destacar también la banda sonora experimental de Carlo Rustichelli, que le aportó una atmósfera muy particular al relato.

El primer episodio fue visto, sólo en Italia, por más de 16 millones de personas y la miniserie trascendió como uno de los mayores hitos en la historia de la televisión mundial.

La Odisea estableció la jerarquía de calidad que luego adoptaron otras producciones famosas como Sandokán, Shōgun, Marco Polo, La guerra y la paz, Raíces y Shaka Zulu, por citar algunos ejemplos.

Hoy, para el público que padece déficit de atención y no puede seguir una historia sin una edición frenética, esta producción puede resultar demasiado lenta, pero los amantes de esta temática la van a apreciar por la fidelidad que presenta hacia el texto de Homero.

En YouTube se encuentra disponible y, si prefieren una opción más resumida, también pueden buscar la versión internacional para cines titulada The Adventures of Ulysses.

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