Spider-Man: Un nuevo día – Reseña
Sin grandes novedades y con una película de relleno más interesada en promocionar futuras continuaciones del MCU, Spider-Man: un nuevo día ofrece un espectáculo ameno hasta que la mercadotecnia de Marvel se lo fagocita por completo.
Si nunca conectaste con esta representación del personaje (a no desesperar, no estás solo), la nueva entrega no va a cambiar tu opinión. Aunque todavía hay que padecer la interpretación apática de Zendaya y al insufrible Ned (Jakob Batalon), la buena noticia es que en esta ocasión tienen un rol más limitado.
Este episodio encuentra sus mejores momentos en su primera hora de duración, cuando el film se convierte en una adaptación de la revista Marvel Team-Up.
Una publicación de los años setenta donde el trepamuros compartía aventuras autoconclusivas con otros personajes.
Dentro de este film, la dupla del protagonista con Punisher resulta atractiva y funciona gracias a la química que tienen Tom Holland y Jon Bernthal, quien encarna una versión «apta para todo público» del sanguinario justiciero.
Después del especial One Last Kill que tuvo el personaje en Disney+, este Frank Castle parece pertenecer a un mundo alternativo. Sin embargo, dentro de esta propuesta aporta buenos momentos y le permite a Bernthal divertirse más con el rol.
Entre las novedades del reparto también se destaca Liza Colón-Zayas como la policía Jean DeWolff, un personaje que en los cómics protagonizó un memorable crossover de Spider-Man junto a Daredevil, escrito por Peter David.
En esta adaptación para el cine representa uno de los pocos vínculos sociales que le quedaron al protagonista tras el final de Lejos de casa.
Durante el primer acto, el más sólido del film, se percibe una intención de los guionistas por retratar a Parker con un perfil más vulnerable y maduro.
La trama amaga con explorar la soledad del protagonista y los traumas emocionales que arrastra tras las pérdidas que padeció Peter en la película anterior.
Lamentablemente, el desarrollo de estos temas recibe un tratamiento superficial y el conflicto central se pierde en un guion caótico, con un exceso de personajes y subtramas irrelevantes.
El viejo vicio de Marvel

Un nuevo día, además de presentar severos baches narrativos e incluir momentos aburridos dignos de una telenovela juvenil de Netflix, se desinfla notablemente cuando Spider-Man pierde centralidad y la trama se convierte en un avance de la futura fase del MCU.
No había ninguna necesidad de introducir el tema de los mutantes en este film, que por momentos parece pertenecer a otra película.
En lugar de concentrarse en narrar una buena historia con el trepamuros, los realizadores contaminan la trama principal con un prólogo de los X-Men que se siente completamente forzado.
El secretismo mediático en torno al personaje que interpreta Sadie Sink es de una estupidez apabullante, ya que no existe ningún misterio ni giro sorpresivo relacionado con su intervención.
En los primeros veinte minutos del film se la presenta como Jean Grey y luego tiene su propia historia de origen, que queda completamente descolgada dentro de la propuesta de Spider-Man.
Motivo por el cual la película se extiende más de lo necesario.
Lo mejor de esta producción se encuentra en los aspectos técnicos.
Un regreso a las fuentes
La saga del Hombre Araña resultó beneficiada con la nueva dirección de Destin Daniel Cretton, quien demuestra un cariño por el personaje que no tuvieron los filmes previos de Jon Watts.
En lo referido a la puesta en escena y la representación de la acción, la nueva producción se siente mucho más cercana a la fuente original del cómic.
Cretton no esconde la influencia de Sam Raimi y se percibe una intención deliberada de volver a las raíces del personaje, donde recuperan protagonismo la ciudad de Nueva York y su comunidad.
La película tiene un comienzo espectacular con una estupenda persecución, donde Cretton vuelve a demostrar su habilidad para construir secuencias de acción emocionantes, como ya lo había hecho en Shang-Chi.
Todas las peleas y los desplazamientos del héroe con las telarañas entre los rascacielos tienen una marcada impronta comiquera que se extrañaba en estos filmes.
En esta oportunidad también se sumó el equipo de dobles de riesgo de Jackie Chan, que interviene en una batalla entre Parker y los ninjas del clan The Hand.
Los personajes, como tantas otras cosas del guion, están de más, pero brindan un gran momento donde Cretton incorpora una influencia del cine wuxia chino de artes marciales.
En el apartado técnico no hay nada que reprocharle y varias secuencias de acción terminan potenciadas por la banda sonora de Michael Giacchino.
La gran debilidad del film pasa por el argumento.
Hasta que Spider-Man no pueda resolver un conflicto por su cuenta, sin la asistencia de otros personajes del MCU, el ciclo de Tom Holland seguirá teniendo una deuda pendiente.
Van cuatro películas. Tal vez para la octava o la novena recupere su independencia y rebeldía.
Un nuevo día no es la obra maestra que aseguran las víctimas del hechizo de Doctor Strange, pero como espectáculo cinematográfico tiene mucha más dignidad que Supergirl.
Después de los créditos finales hay una escena adicional intrascendente. Si la dejás pasar, no te perdés nada relevante.