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En la zona gris: Guy Ritchie pierde fuerza en su nuevo thriller

Guy Ritchie necesita unas vacaciones de por lo menos dos años sabáticos alejados de las cámaras.

El ritmo frenético que emprendió desde 2019, donde no para de sacar proyectos —estrenando en ocasiones dos películas por año— terminó por afectar su filmografía y la calidad de los materiales que presenta.

La realidad es que Ritchie dejó de ser un cineasta de autor para convertirse en un productor de contenido genérico para plataformas de streaming. A diferencia de Joe Carnahan (The Rip), todavía mantiene un estándar de jerarquía a la hora de filmar secuencias de acción; sin embargo, las propuestas que ofreció en el último tiempo no resisten más de un visionado y se olvidan enseguida.

Desde Wrath of Man (2021), su última obra realmente destacable, filmó sin parar Operation Fortune, The Covenant, The Ministry of Ungentlemanly Warfare —que apenas tuvo difusión—, Fountain of Youth y la serie Young Sherlock.

Este año, además de estrenar En la zona gris, en octubre presentará la comedia Wife & Dog, con Rosamund Pike, y actualmente se encuentra ocupado con el rodaje de Viva la Madness, protagonizada por Jason Statham.

Cuando un director empieza a filmar en piloto automático

Eiza González, Henry Cavill y Jake Gyllenhaal en una escena de En la zona gris

Al repasar esta etapa incesante de trabajo, donde Ritchie saca títulos como hamburguesas de McDonald’s, comprendés por qué su propuesta más reciente deja un sabor amargo.

Aunque no es una película espantosa y se pueden destacar algunas virtudes técnicas, si seguiste su carrera desde los inicios enseguida percibís que se trata de una obra mediocre desarrollada a las apuradas.

En esta oportunidad el espectáculo se centra en el subgénero de la heist movie, enfocado en la planificación de robos, donde una dupla de agentes de élite que opera en las sombras debe recuperar una fortuna robada por un empresario turbio oculto en una isla privada de Marruecos.

A través de la pareja que integran los protagonistas, Sid (Henry Cavill) y Bronco (Jake Gyllenhaal), Ritchie intenta evocar los viejos exponentes de masculinidad que en los años 70 hubieran encarnado Lee Marvin, Charles Bronson o James Coburn.

El problema es que el casting reunido no transmite demasiado interés por el proyecto. A Cavill se lo siente ausente, con una labor en piloto automático, mientras que Gyllenhaal parece aburrido durante gran parte del film, como si buscara completar sus escenas lo más rápido posible para volver a su casa.

Eiza González le añade un poco más de energía a su interpretación, pese a que el director la relega a un rol secundario limitado, mientras que Rosamund Pike deja la impresión de que pasó por el set a saludar a Ritchie, luego de completar Wife & Dog, y la convencieron para filmar un par de escenas en un día.

Una película que recién despierta en el acto final

De los 97 minutos que dura esta producción, la primera hora comprende el material más aburrido que filmó el cineasta en toda su carrera.

El suspenso y la tensión brillan por su ausencia y gran parte de la trama se pierde en tediosas escenas de exposición con interminables reuniones de planificación.

La película recién levanta en los últimos 20 minutos, cuando la narración se enfoca en los tiroteos y Ritchie se luce con un par de secuencias decentes que, para colmo, ya fueron quemadas en los trailers.

En parte porque el contenido tampoco tiene demasiada acción y la campaña promocional se sostiene principalmente en el material de la segunda mitad, que termina siendo lo más atractivo.

Aunque En la zona gris se deja ver y no se excede en la duración, se encuentra muy por debajo del nivel que alguna vez alcanzaron las mejores obras del cineasta británico.

Calificación: B-

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