Sandokán (2026): la serie que reinventa al Tigre de la Malasia
Cincuenta años después del estreno de la icónica serie de televisión, protagonizada por Kabir Bedi, Sandokán regresa para entretener a una nueva generación.
Un prócer del género de aventuras que trascendió entre los personajes más queridos de la obra de Emilio Salgari.
Entre tantas propuestas policiales y melodramas que abundan en las plataformas de streaming, la remake realizada por la RAI brinda un soplo de aire fresco para quienes somos amantes de esta temática.
En las próximas semanas voy a sacar más notas sobre El Tigre de la Malasia, que más allá de la saga literaria, expande su influencia también al campo de la animación.
En lo personal me gustó mucho esta versión y celebro su regreso después de tanto tiempo.
Las reseñas negativas que leí hasta ahora provienen en su gran mayoría de gente que se quedó estancada en los ‘70 y se niegan a aceptar a otro actor en este rol que no sea Bedi.
La obra dirigida por el gran Sergio Sollima fue una obra maestra y nadie le quitará la chapa de haber trascendido entre las series europeas más populares en la historia de la televisión.
Sin embargo, pasaron cinco décadas de aquella producción y me parece que las nuevas generaciones también tienen derecho a tomar contacto con una versión diferente de esta hermosa creación de Salgari. Un prototipo literario de lo que más tarde sería el modelo clásico del superhéroe y el héroe de acción.
De hecho, si nunca leíste a Salgari, te sorprenderá descubrir la cantidad de “momentos John Wick” que tienen las novelas de Sandokán.
Un Tigre de la Malasia deconstruido para el siglo XXI

En la nueva serie se da una situación muy similar a la que ocurrió hace poco con la reciente producción de Robin Hood de MGM.
Al tratarse de un personaje creado a finales del siglo XIX, hay numerosos elementos que demandaban ser modificados para llegar a las audiencias de la actualidad.
La nueva producción, realizada por Jan Maria Michelini y Nicola Abbatangelo, construye una historia de origen del famoso pirata, donde se combinan numerosos elementos de las primeras novelas de la saga.
Aunque el programa desarrolla su propia mitología, a lo largo de los episodios aparecen varias recreaciones de momentos clásicos de los libros de Salgari, además de guiños a la versión del ‘76.
Sandokán, afortunadamente, no fue alterado y mantiene la misma personalidad de siempre. Lo que cambia es el contexto y el reparto secundario que lo rodea.
La principal novedad de la serie es que se le da un mayor espacio a los roles femeninos.
Lady Marianne ya no es una damisela en apuros, sino que tiene su propia agenda y un arco argumental propio.
A diferencia de la obra previa, que presentaba a una mujer más adulta, esta versión interpretada por Alanah Bloor tiene 21 años y una personalidad más indómita.
De un modo similar a lo que hicieron en la reciente serie de Robin Hood, los guionistas permiten que los roles femeninos tengan una mayor expansión y no queden limitados al interés romántico del héroe.
Más allá de estas modificaciones, el programa conserva la impronta anticolonialista de Salgari y la infaltable demonización de los ingleses.
Can Yaman, el nuevo Sandokán

El rol principal quedó a cargo de Can Yaman, un famoso actor de telenovelas turcas que debuta como héroe de acción en esta propuesta.
Un casting que me hizo acordar al caso de Henry Cavill con Superman, donde el artista escogido encarna a la perfección el aspecto físico del personaje.
Yaman, en principio, no tiene el carisma de Kabir Bedi y se lo nota un poco duro en los primeros dos episodios. Sin embargo, a medida que se desarrolla la temporada se lo percibe más suelto y termina por encontrar al Tigre de la Malasia.
El reparto secundario incluye a Ed Westwick (Children of Men), John Hannah (de la saga de La Momia) y un brillante Alessandro Preziosi, quien compone una magnífica versión de Yanez, el entrañable sidekick de Sandokán.
La dupla que conforma con Yaman es muy buena y recrea con efectividad la hermandad que une a estos piratas.
En los aspectos técnicos, la RAI presenta una puesta en escena efectiva que captura a la perfección la impronta pulp de las novelas de Salgari.
Si tuviera que objetar algo, hay un par de escenas románticas que se ven raras y remiten a esas telenovelas turcas que disfruta mucha gente, y un tigre en CGI al que le faltó una pulida en postproducción.
Pequeñas minucias que no afectan en absoluto una gran propuesta de aventuras que entiende el género que trabaja y ofrece un gran entretenimiento.
No puedo dejar de destacar el cover de la canción clásica de las serie del ´76 reversionada con una melodría más rockera.
Si les interesa, actualmente se encuentra disponible en Netflix.
En la próxima nota me concentraré en los orígenes literarios de Sandokán, que marcaron a varias generaciones de lectores.