Crime 101: sólido thriller policial con un gran Chris Hemsworth
Crime 101 ofrece un sólido thriller policial basado en un trabajo menor de Don Winslow, un autor que trascendió por sus relatos relacionados con el mundo de la mafia y el narcotráfico.
Si estás familiarizado con sus novelas, no esperes encontrar algo del nivel de El poder del perro (su obra maestra), ya que el material pertenece a la segunda línea de su bibliografía, donde también se ubican The Death and Life of Bobby Z y Savages, adaptada por Oliver Stone.
Crime 101 es una novela corta que Winslow probablemente escribió en la sala de espera de un avión mientras mataba el tiempo para abordar su vuelo. Se trata de una trama sencilla de policías y ladrones que no tiene más pretensión que entretener al público con una intriga de suspenso.
Aunque el contenido carece de la complejidad narrativa y los comentarios políticos que suelen primar en su obra, el argumento es entretenido y presenta un reparto coral de personajes atractivos.
La dirección corrió por cuenta del documentalista Bart Layton, quien debuta en la ficción con una labor muy sólida que reúne un elenco estupendo. Esta es la clase de película que, antes de la pandemia de Covid y el surgimiento de las plataformas de streaming, solíamos encontrar con frecuencia en la cartelera.
Policial sin pretensiones que entiende el género
Dentro del reparto, la figura más destacada es Chris Hemsworth, quien sorprende con la composición de un criminal muy interesante. El ladrón que interpreta en este film, heredero de la escuela de Thomas Crown, padece ansiedad social y un trastorno compulsivo por el orden, una característica que le permite al actor explorar matices psicológicos diferentes que se contraponen con sus roles habituales.
En esta película está muy bien, dentro de un elenco que incluye además a Nick Nolte, Mark Ruffalo, Halle Berry, Jennifer Jason Leigh y Barry Keoghan.
La dirección de Layton sorprende además con estupendas secuencias de acción, donde sobresale una muy buena persecución automovilística en las calles de Los Ángeles, sin uso de CGI, y el tiroteo del clímax, donde el rol de Hemsworth debe romper su regla de “no violencia”.
La única debilidad del film es que, por alguna razón incomprensible, los productores decidieron estirar demasiado un relato corto de Winslow que no daba para más de una película de 90 minutos. La adaptación extiende el conflicto a dos horas y veinte minutos y queda la sensación de que le sobra media hora.
Al margen de ese detalle, es una buena recomendación para quienes busquen una alternativa decente dentro del género.