Calificación: D

Juego  perfecto (Poker face) es una película fallida que hizo a las apuradas para evitar que 280 personas se quedaran sin trabajo en el medio de la pandemia.

La historia es así.

En el 2014 el actor australiano debutó como director en The Water Diviner, un film decente que pasó por los cines argentinos y tuvo su mayor mérito en la estupenda fotografía de Andrew Lesnie, colaborador de en la trilogía de El señor de los anillos y El Hobbit.

Tras la muerte de Lesnie en el 2015 Crowe decidió no emprender más trabajos como realizador.

El año pasado unos productores amigos acudieron a él para que los ayudara a concretar un proyecto que se encontraba en una situación caótica.

El guión era malo, no habían podido conseguir un reparto y sólo tenían contratado al equipo técnico, cuyos miembros esperaban el inicio del rodaje.

Pocos días después del fallecimiento de su padre, Crowe tuvo cinco semanas para conseguir un elenco, re-escribir el guión, preparar su personaje como actor y tomar las riendas de la realización.

Russell convocó a un par de amigos conocidos, entre ellos Liam Hensworrth, Elsa Pataky y el rapero RZA a quien había ayudado en el 2012 cuando el músico debutó como director en The Man with , y a las apuradas se concretó la filmación.

Es interesante conocer la historia detrás del film ya que el producto final que encontramos en el es un resultado de todos los inconvenientes que hubo en este producción.

Juego perfecto es una película aburrida donde nunca termina de quedar en claro la clase de historia que se deseaba narrar.

El primer acto presenta una meditación sobre la muerte con un multimillonario que enfrenta una enfermedad terminal. Crowe parece elaborar una especie de catarsis por la muerte de su padre pero luego cambia el tono del film para presentar un misterio sobre jugadores de póker.

Una idea que no se llega a desarrollar ya que la película de la nada luego se transforma en un de acción con unos villanos acartonados que invaden la casa del protagonista con el fin de concretar un robo.

En apenas 90 minutos, se que sienten como dos horas y media, Russell presenta tres películas en una que no tienen conexión entre si y deriva en una experiencia frustrante plagada de incoherencias.

Una de las más llamativas es el desconcertante casting de Liam Hensworth, quien podría ser el hijo de Crowe y en el film encarna a un amigo de su infancia.

La dirección nunca le encuentra la vuelta al género del y el resultado final es un film soporífero cuyo visionado se puede evadir en una sala de cine.

Cabe destacar a modo de dato loco que la vivienda donde se desarrolla la trama es la misma que se usó en la reciente de El hombre invisible de la productopra Blumhouse.   

Notas relacionadas

5 comentario en “Reseña de Juego perfecto”
  1. Dato clave el de la edad del personaje de LH.
    De todas maneras no deja de ser gracioso que la mitad de la critica sea un «hicieron lo que pudieron» y le hayas clavado la D sin anestesia. Ante todo la honestidad.

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