Historia del Zorro

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Capítulo 5: Don Q, Son of Zorro (1925)

Cinco años después del de La marca del Zorro en 1920, se encontraba consolidado como el héroe de acción más popular del hollywoodense.

A los 41 años tenía el estado físico de un atleta de alta competición y eso le permitía destacarse de un modo especial frente a otros artistas de su generación que optaban por utilizar dobles de riesgo.

Todos los personajes que interpretó dentro del género de aventuras fueron muy bien recibidos por el público pero la demanda por el regreso del cobró más fuerza con el paso del tiempo.

Aunque Johnston McCulley había retomado las aventuras del justiciero en la literatura, las historias no respetaban una cronología y ofrecían conflictos autoconclusivos.

En el Fairbanks tenía que lidiar con el problema del final donde se revelaba la identidad secreta del héroe en California.

Finalmente encontró una vuelta creativa con un recurso que se había utilizado en más de una oportunidad en las novelas pulp.

El clásico concepto del legado generacional donde el hijo del protagonista seguía sus pasos como un nuevo justiciero.

Claro que no siempre el público se enganchaba con esa propuesta.

En 1915 Edgar Rice Burroughs lo había intentado con la novela El hijo de Tarzán (la cuarta de la saga) donde tuvo la intención de cambiar el rumbo de la serie.

Los lectores detestaron que el hombre mono se convirtiera en un personaje secundario y ante el temor por la caída en las ventas el autor corrigió esa cuestión en la siguiente entrega.

En adelante Junior quedó relegado a un rol limitado y Tarzán volvió a ser la figura central de las historias.

Para la continuación del Fairbanks optó por adaptar la novela de espadachines, Don Q.’s Love Story, de Hesketh Vernon Prichard.

(Dato Loco: Este escritor sobresalió como uno de los mejores francotiradores en la historia militar de Gran Bretaña.

Durante la Primera Guerra Mundial se estima que salvó la vida de 3500 soldados de las fuerzas aliadas y era muy temido en el ejército alemán por todas las bajas que ocasionó.

La novela que adaptó Fairbanks en el cine la escribió junto a su madre.)

La trama tomaba el conflicto de la novela de Prichard  con la particularidad que se narraba con los personajes de McCulley.

Debido al final de la película previa en esta oportunidad  los productores cambiaron la locación de California por España y Fairbanks interpretó dos roles.

Don Diego Vega y su hijo César, quien al comienzo de la trama se encuentra en Europa con el fin de terminar sus estudios.

El joven llama la atención de la Reina tras salvarle la vida al jefe de la guardia del palacio, Don Sebastián, quien casi muere arrollado por un toro en un accidente.

A partir de ese hecho César se convierte en un invitado frecuente de los eventos de la realeza y enseguida  se enamora de Dolores de Muro, una chica que pertenece a una familia adinerada.

El problema es que Don Sebastián también tiene busca enamorar a la joven para quedarse con su fortuna. Para acabar con la competencia que representa César, el militar organiza una conspiración donde el estudiante es acusado de asesinar a un noble.

Cuando las noticias llegan a California Don Diego desempolva el sable y la máscara para viajar a España y salvar a su hijo antes que sea ejecutado.

En esta oportunidad la dirección corrió por cuenta de Donald Crisp, un realizador que quedó en el recuerdo por ser una de las figuras de la era del cine mudo que tuvo una excelente transición en Hollywood con la llegada del sonido.

Crisp luego se concentró en la actuación y tuvo una larga carrera hasta los años ´60.

Una de sus últimas apariciones la tuvo en el clásico de Disney, Pollyanna.

Como realizador en Don Q brindó una muy buena película que combinaba la perfección el suspenso con la aventura y el romance.

En materia de acción esta fue probablemente la obra más sofisticada de la filmografía de Fairbanks.

Los últimos diez minutos que retratan la batalla final entre el veterano y su hijo contra los villanos son alucinantes.

Fairbanks deja la vida en ambos roles con acrobacias fantásticas que en ese momento sólo podían ser superadas por Buster Keaton.

La gente pedía al y el actor, que además fue productor ejecutivo de esta propuesta, le dio al público una película mucho más ambiciosa en materia de acción, donde se notaba un incremento del presupuesto.

El 11 de junio de 1925 se estrenó en Estado Unidos y contó con la aclamación de la crítica y el público.

Tras el suceso comercial de este film Fairbanks tuvo otros incursiones exitosas dentro del género antes de retirarse en 1934.

Entre ella se destacaron  la excelente The Black Pirate y la bizarra The Gaucho, donde encarnó a un héroe argentino que era una mezcla del con Robin Hood y operaba en la zona de los Andes.

De este modo concluyó la etapa del en el cine mudo y durante diez años quedó en el olvido hasta que regresó con una nueva película que impulsaría la primera era dorada del personaje.

 

 

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2 comentarios

  1. La historia me parece fantástica, Muy buen argumento. La verdad que, que buena idea la de traer al zorro, su hijo y que bueno que haya sido tan bien desarrollada.
    Hoy las continuaciones muchas veces se tiran de los pelos y no se les cae una idea.
    Abz.

  2. No es fácil enganchar a la gente en base a un legado, de ejemplo tenemos los 80 años de Batman o Superman y todos los intentos que hubo por hacer que Bruce o Kal-El pasen el manto y no hay caso, la gente termina rechazando la idea, por más que es lo más lógico.
    En ese sentido la cultura del manga y el animé suele tener ejemplos de personajes que son capaces de transmitir un legado, básicamente porque entienden que no puede «robarse» eternamente con un personaje, lo terminás desgastando.
    Hasta en esto termina siendo pionero Fairbanks, si bien como vos dijiste hubo otros intentos, el de él por lo menos fue exitoso

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