El Disney olvidado: Tonka (1959)

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Tremendo producido por Walt que se inspiró en una insólita historia real.

La vida del caballo Comanche que resultó uno de los pocos sobrevivientes del ejército norteamericano en la famosa batalla de Little Bighorn, que tuvo lugar entre el 25 y 26 de junio de 1876.

El conflicto involucró a la fuerzas combinadas de las tribus indígenas lakotas, cheyennes y arapajó contra el 7.º Regimiento de Caballería, liderado por el General George Custer, el más grande imbécil en la historia de las Fuerzas Armadas de ese país.

Su incompetencia y soberbia llevó a la muerte a centenares de soldados jóvenes, entre ellos sus dos hermanos, un cuñado y un sobrino que fallecieron junto a él en lo que representó una de las mayores humillaciones que recibió el ejército del Tío Sam.

Pese a que contaba con 700 hombres armados con rifles modernos, las tropas del regimiento fueron aniquiladas ante un enemigo superior en  número, que además conocía mejor el territorio y dominaban las estrategias tácticas de combate.

Lo más curioso de esta cuestión es que hasta 1960 en Estados Unidos se narraron los hechos desde una perspectiva diferente.

Custer y sus hombres fueron retratados como héroes que encarnaban los símbolos de la valentía y el coraje.

El cine hollwyoodense quemó muchas cabecitas con esta particular interpretación de la historia que tuvo su ejemplo más emblemático en la nefasta Murieron con las botas puestas (1941), protagonizada por Errol Fynn y Olvia de Havilland.

En ese fan fiction se desarrollaba una versión romántica y lisérgica del General Custer, quien quedaba como una especie de William Wallace.

Hoy en pleno 2022 no existe un sólo profesor de historia en las universidades y escuelas secundaria de los Estados Unidos que defienda semejante disparate.

La realidad es que Custer fue un payaso xenófobo cuya habilidad para besar traseros en la política lo ayudaron a obtener una posición de liderazgo para la que no tenía ninguna capacidad.

En la industria del Hollywood Walt fue el pionero en elaborar una interpretación más negativa del militar con un casting soberbio a cargo de Britt Lomond, el recordado Capitán Monasterio de la del .

En su momento fue una elección jugada ya que nadie se había atrevido en el cine a desafiar el relato oficial, sin embargo hacia fines de los años ´50 los historiadores empezaron a cuestionar el supuesto heroísmo de Custer.

La historia del caballo Comanche es real y recién se hizo popular en 1951 gracias al libro de David Appel,  Comanche: Story of America’s Most Heroic Horse.

Una particularidad de esa es que al igual que el clásico Azabache el relato es narrado desde la perspectiva del animal.

En esta adaptación para la pantalla grande obviamente se cambiaron algunas cuestiones para darle una estructura dramática al guión pero el caso es verídico y es muy curioso ya que el equino fue el único que salió vivo del epicentro de la sangrienta batalla.

En la versión de la trama se narra desde la perspectiva del famoso guerrero sioux White Bull, interpretado por Sal Mineo, el actor adolescente del momento que venía del fenómeno de Rebelde sin causa (1955) junto a James Dean.

Un personaje muy particular ya que durante décadas se creyó que había sido el responsable de asesinar al General Custer.

El propio jefe indio luego declaró que si bien llegó a cruzarse con el militar no fue él quien lo ultimó durante los combates.

En la película le dieron un perfil mucho más light como el joven que entrenó a Comanche que en la ficción se llama Tonka.

El animal eventualmente es capturado por el regimiento de Custer donde termina involucrado en la famosa batalla de Little Bighorn.

Obviamente esto es una película de donde no todos los soldados americanos odian a los indios y maltratan a los animales y White Bull termina involucrado en el conflicto con las unidades de Custer para proteger al caballo.

Pese a todo, la secuencia del clímax es bastante violenta para tratarse de una propuesta de la compañía y retrata bastante bien la carnicería que se llevó a cabo en ese enfrentamiento.

Britt Lomond se hizo un festín con el General Custer que tiene un perfil más despreciable que Monasterio.

Walt le dio este papel poco después que lo desvinculó del y se nota que el actor lo disfrutó en una representación jugada para la sociedad de1959 donde Custer era visto como indiscutido héroe americano.

Tonka quedó en el olvido pero es una joyita del estudio dentro del género que ofrece un gran entretenimiento.

Lamentable no se encuentra disponible en internet el avance original pero un fan de la película en You Tube remedió esa cuestión con el siguiente video.

 

 

 

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