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The Last House: el nuevo film de Louis Leterrier

Este mes tuvimos un inesperado duelo de películas que comparten una premisa parecida.

Si bien los conflictos son diferentes, ambas tuvieron como protagonistas a los integrantes de una familia que terminan sitiados en los barrios de los suburbios a raíz de un evento extraordinario.

En El final de la calle Oak, los dinosaurios reaparecen tras un fenómeno cósmico, mientras que en The Last House la gente termina atrapada en sus casas producto de una misteriosa amenaza que los mantiene cautivos.

Esta propuesta que se estrenó en Netflix contó con la dirección de Louis Leterrier, un realizador con una filmografía irregular que, por lo general, decae cuando se aleja del género de acción, que suele ser su mayor fuerte.

Entre los trabajos decentes del cineasta francés se destacan las primeras dos entregas de la saga The Transporter, Unleashed —uno de los mejores filmes que hizo Jet Li fuera de China— y El increíble Hulk.

Luego vino su etapa decadente con la horrible remake de Clash of the Titans, la olvidable Now You See Me y los últimos filmes de la saga Rápido y Furioso.

Actualmente se encuentra en plena filmación de Liminals, basada en la miniserie de cómics de J. Michael Straczynski.

Una película con buenas ideas

The Last House recibió críticas lapidarias y la verdad es que no es para tanto.

En los últimos meses se estrenaron filmes peores.

Esta producción cuenta con un primer acto muy sólido donde prima el segmento más atractivo del espectáculo.

Leterrier abre el relato con intensidad para establecer el conflicto y luego se dedica a desarrollar la dinámica de los vínculos familiares durante el confinamiento, que remite inevitablemente a los tiempos de la pandemia de Covid.

Disfruté mucho del matrimonio que conforman Greta Lee (Past Lives) y Wagner Moura, quienes no suelen trabajar con frecuencia en propuestas de este tipo.

Este es un punto donde la obra de Leterrier supera a la propuesta de Oak, con una representación de género mucho más equilibrada.

En la película con Anne Hathaway hubo una intención deliberada de retratar a todos los personajes masculinos como individuos débiles y pusilánimes para que las mujeres puedan lucirse en los roles heroicos.

En The Last House esta cuestión se aborda con un mayor balance y el personaje de Moura no tiene que ir a menos para que Greta Lee tenga sus momentos destacados.

El grupo familiar también despierta más empatía y, más allá de la acción y las situaciones que juegan con el terror, los protagonistas tienen la chance de expresar un diverso rango de emociones a medida que la crisis se extiende en el tiempo.

Lamentablemente, la película luego se demora paulatinamente, como la vivienda de la familia Delgado, y la propuesta termina siendo decepcionante.

Un problema del film que se relaciona con el guion de Matthew Robinson, un autor que había presentado buenos trabajos en Love & Monsters y la subestimada Good Luck, Have Fun, Don’t Die (de Gore Verbinski) y en esta ocasión no ofrece su obra más inspirada.

A medida que avanza la trama se empiezan a acumular las situaciones que desafían la lógica para culminar en el sinsentido absoluto, con un final ridículo, que resulta decepcionante por la manera en que se revela el misterio del conflicto.

Una pena porque el primer acto parecía prometedor.

La película, dentro de todo, se deja ver por los protagonistas, pero no deja de ser otra producción olvidable de Netflix.

Mención especial para el homenaje que le rinde Leterrier a la mejor adaptación de Annie (1982), de John Huston, y el uso de la canción Tomorrow, que suena en uno de los momentos más dramáticos del film.

El duelo de películas se lo doy a El final de la calle Oak.

Aunque los personajes son menos interesantes, como propuesta pochoclera la encuentro un poco más sólida y el visionado en la pantalla de cine levanta notablemente la experiencia.

Calificación: B-

4 comentarios en «The Last House: el nuevo film de Louis Leterrier»

  • Cómo mencioné el otro día, lo mejor de esta película son las actuaciones de sus protagonistas y la dinámica familiar que se crea (que pierde algo de fuerza cuando cambian a los chicos).

    El primer acto genera un buen clima de suspenso e intriga, que se va diluyendo a medida que se extiende demasiado el homenaje al covid y la cuarentena.

    Y después ya se empiezan a acumular las incoherencias y las cambios bruscos de tono. Hay un intento de hacer algo emotivo y fuerte en medio de la película que me terminó pareciendo de mal gusto.

    Creo que lo más flojo del desenlace es que Matthew Robinson se roba a él mismo descaradamente repitiendo el giro final de Love and Monsters, solamente que en aquella película era mucho más efectivo.

    Dato loco, para promocionar la película encerraron a un hombre en una marquesina de Los Angeles a 9 metros de altura, durante todo un fin de semana. Se comunicaba con los transeúntes usando un pizarrón.

  • Posdata: no le tengo fé a Leterrier adaptando el comic de Straczynski, lo más probable es que haga algo hueco y superficial típico de streaming.

  • Cómo parte floja del film, el final t deja con la sensación d q no supieron q hacer, y solo dijeron listo, chau. Desp el film la verdad q se deja ver. No es más q eso. Un 6 esta bien como calificación

  • Sí Nico, queda esa sensación que no fue lo más inspirado de Robinson.

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