The Death of Robin Hood: una versión oscura del héroe
Retrospectiva Sherwood: actualización julio de 2026.
Robin Hood suma una nueva película, producida por la compañía A24, que toma el riesgo de adaptar una antigua fuente literaria que introdujo una de las representaciones más oscuras y depresivas del personaje.
El motivo por el que el cine no suele recurrir con frecuencia a esta versión se debe a que despoja al protagonista del perfil heroico tradicional y del componente aventurero que siempre contribuyó al entretenimiento.
The Death of Robin Hood fue dirigida por Michael Sarnoski, responsable del drama Pig, con Nicolas Cage, y A Quiet Place: Day One.
En Estados Unidos pasó sin pena ni gloria por los cines y tuvo una recepción muy polarizada entre el público. Algunos detractores la criticaron por su narración tediosa y otros por el retrato negativo que presenta de la leyenda inglesa.
La adaptación más sombría del mito

Para entender mejor este film conviene recordar el material que tomó Sarnoski como inspiración para el guion.
Robin Hood: His Death es uno de los poemas más antiguos que existen sobre esta temática. La versión conservada pertenece al siglo XVII, aunque muchos historiadores consideran que sus orígenes se remontan al siglo XV.
El texto presenta al protagonista en una etapa más madura de su vida, donde es maldecido por una mujer que predice su muerte. Debido a que el material se encuentra incompleto, se desconoce el origen de ese conflicto.
Como suele ocurrir con esta clase de leyendas, un relato específico luego puede dar lugar a diversas variantes que contribuyen a alimentar la mitología.
En el cine, el poema inspiró la película de 1976, Robin y Marian, protagonizada por Sean Connery, que brindó la primera representación envejecida del héroe.
La nueva propuesta con Hugh Jackman incorpora más elementos de ese texto para retratar a Hood con un perfil turbio que no tenía antecedentes.
En esta encarnación es un asesino desalmado, perseguido por las atrocidades que cometió durante su vida como fugitivo de la justicia. En los últimos años de su existencia no busca redención, sino paz mental para lidiar con sus demonios personales.
La trama es extremadamente depresiva y el perfil de Robin establece una distancia emocional con el público. Por ese motivo, resulta imposible empatizar con él, a diferencia de las adaptaciones habituales.
Aunque la experiencia es amarga y no me gustó, al menos le agradezco al director que no incorporó elementos de otras versiones del poema, mucho más lúgubres, donde el protagonista es asesinado con facilidad por un villano desconocido.
En cambio, el final de este film consigue cerrar el conflicto central con un poco más de dignidad para el justiciero inglés.
Una deconstrucción que no termina de convencer
Dentro del reparto, Hugh Jackman sorprende con el personaje más despreciable de su filmografía, cuya interpretación presenta un contraste notable con el rol tierno que encarnó este mismo año en Las ovejas detectives.
Jodie Comer es otra de las figuras destacadas de la producción como una monja enfermera, cuya subtrama expande con acierto el principal rol femenino del poema.
Dentro de reparto secundario, Bill Skarsgård no está mal como Little John, pero el casting hace ruido, ya que es mucho más joven que Jackman, cuando tradicionalmente el personaje suele ser mayor que Robin.
En esta versión aparece representado como un criminal desalmado, responsable de arrastrar a Hood por un camino de violencia que derivará en su perdición.
The Death of Robin Hood tiene una primera mitad decente, donde predominan las secuencias de acción y el gore, pero luego se desinfla notablemente en el segundo acto, cuando el film se convierte en un drama amargo extremadamente lento.
El problema es que la exploración psicológica que propone el director sobre la leyenda no resulta atractiva. El tono de la narración se vuelve demasiado espeso y requiere mucha paciencia llegar al final.
Aunque le reconozco la buena intención de hacer algo diferente con el personaje, en mi vida volveré a repasar esta película y, dentro de las deconstrucciones recientes de Robin Hood, me quedo con la versión pagana de MGM, que al menos propone un espectáculo más entretenido.
Calificación: B-
Murió el Dr Alan Grant, hugo. Día triste.
Si horrible, ya se sabía que estaba muy enfermo, pero igual pega la noticia.