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Iron Maiden: Burning Ambition y la historia que quedó incompleta

Burning Ambition es un documental que recorre los 50 años de carrera de Iron Maiden e incluye imágenes de archivo inéditas y la última entrevista con Paul Di’Anno, el primer cantante de la banda hasta 1981.

Si bien no soy fan del género, aunque me gustan algunas canciones de esta agrupación, me interesaba la temática y esperaba mucho más de esta producción.

La decepción fue enorme, especialmente porque me habían gustado los trabajos previos del director Malcolm Venville, quien se destacó en los últimos años dentro del docudrama con estupendas producciones realizadas para History Channel.

Las miniseries que desarrolló sobre Winston Churchill, Franklin D. Roosevelt, Abraham Lincoln y Ulysses S. Grant son excelentes y las recomiendo.

Desconozco qué ocurrió con este proyecto, pero el contenido periodístico se encuentra muy por debajo de sus obras habituales y desconcierta por el tratamiento superficial que reciben algunos temas.

El film cuenta con una primera mitad muy sólida dedicada a los orígenes de la banda, la creación de la mascota Eddie y la repercusión social de los recitales que ofrecieron en la Polonia comunista de 1984.

En este segmento también se destaca el liderazgo del bajista Steve Harris y el director llega a explorar la concepción de algunas canciones emblemáticas como Run to the Hills.

Una historia demasiado grande para 96 minutos

Integrantes de Iron Maiden durante los primeros años de la banda en una fotografía de archivo incluida en Burning Ambition.

La película se desinfla notablemente en la segunda mitad, cuando comprime a un ritmo acelerado los últimos 25 años de historia de Maiden.

Todas las cuestiones relacionadas con los problemas de salud que atravesaron el cantante Bruce Dickinson y el baterista Nicko McBrain reciben un tratamiento excesivamente superficial.

Más allá de que el formato de largometraje le quedó demasiado chico a la propuesta, con apenas 96 minutos de duración, tampoco llegamos a conocer en profundidad las historias personales de los músicos.

Por otra parte, la dirección de Venville presenta algunas decisiones desconcertantes, como el hecho de que nunca vemos en pantalla a los miembros de Iron Maiden y sus testimonios se incorporan únicamente a través de grabaciones de audio.

Entre los entrevistados que complementan esos comentarios aparecen Tom Morello, Gene Simmons, Lars Ulrich y Javier Bardem, quien en particular no aporta ninguna observación trascendente, y fans de diversas partes del mundo, que incluye a una profesora de historia argentina.

A lo largo del documental también se añadieron extraños segmentos animados protagonizados por Eddie, realizados con un CGI anticuado, que suman contenido de relleno.

Otro detalle llamativo es que tampoco abundan las secuencias musicales memorables que justifiquen el visionado de esta propuesta en una sala de cine.

Después de ver el documental queda más claro por qué Steve Harris no apoyó la promoción del material, ya que los miembros de la banda no tuvieron ninguna injerencia en los aspectos creativos.

Ahí termina de encajar todo y se entiende la diferencia abismal que existe en materia de realización con Flight 666, estrenada en 2008.

Burning Ambition se deja ver, pero no le hace justicia a la historia de una banda legendaria que merecía un tratamiento mucho más dedicado.

Calificación: B-

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