15 películas surrealistas que te volarán la cabeza
Si fuiste a ver Backrooms al cine y te quedaste con ganas de perderte en experiencias cinematográficas extrañas y desconcertantes, este ranking te ofrece un gran menú para explorar opciones de todo tipo.
Escogí 15 películas del cine surrealista que quedaron grabadas en mi memoria y considero que merecen su recomendación.
No son propuestas fáciles de consumir y, de hecho, la gran mayoría de estas producciones dividieron a la prensa y al público en el momento de su estreno.
Lo interesante de estos filmes es que cada espectador puede vivir una experiencia propia y darle a la trama y los simbolismos un significado diferente.
Vamos a adentrarnos en un territorio extremadamente friki. Quedan alertados.
Mención especial: Un perro andaluz (1929)
Sin discusión, el manifiesto fundacional del cine surrealista concebido por el director Luis Buñuel y el pintor Salvador Dalí.
En una charla que mantuvieron los artistas, Buñuel mencionó un sueño donde numerosas hormigas recorrían sus manos. Dalí levantó la apuesta y recordó otro donde una hoja de navaja cortaba la luna en dos.
De esos conceptos nació este emblemático corto que, en su momento, subvirtió las convenciones narrativas de la época y pueden ver en este link.
¿Y Fellini 8½?
Es otra onda, más onírica y psicoanalítica. En este ranking nos concentramos en el surrealismo más hardcore, aunque merece una mención por la emblemática apertura del embotellamiento, que juega un poco con esta temática.
Top 15
15- MEANDRE (2020)
Esta película la recomendé cuando se estrenó en cines.
Uno de esos casos donde el visionado en pantalla grande conseguía que la experiencia fuera más intensa.
Como propuesta de terror es más efectiva que Backrooms.
La trama gira en torno a una mujer que despierta en un laberinto de túneles plagados de trampas mortales. Lo que inicialmente parece una propuesta convencional de cine de género, estilo Saw, luego toma un rumbo metafísico mucho más complejo.
El director Mathieu Turi crea un espectáculo inmersivo donde el público llega a sentir que quedó atrapado en una pesadilla.
14- THE HOURGLASS SANATORIUM (1973)
Inspirada en la antología de cuentos Sanatorium Under the Sign of the Hourglass, del escritor y pintor Bruno Schulz, esta obra del director polaco Wojciech Has desarrolla un viaje psicodélico dentro de un sanatorio donde el tiempo se dilata y el protagonista revive el pasado en un pueblo fantasmal.
Esta película la descubrí a través de Martin Scorsese, quien la recomendó en varias entrevistas, y me sorprendió gratamente por la impactante puesta en escena, las atmósferas que construye el director y las situaciones absurdas.
No es un film de terror, pero hay varias escenas que juegan con el género.
Para los amantes de los planos secuencia, esta producción es una delicia.
Se puede percibir en el argumento una crítica contundente a la opresión del régimen comunista, pero lo ideal es que vos saques tus propias conclusiones y te dejes llevar por la experiencia.
13- HOLY MOTORS (2012)
En esta propuesta de Leos Carax, un hombre viaja en limusina asumiendo diferentes vidas —desde un mendigo hasta una criatura salida de una alcantarilla— en una carta de amor surrealista al cine experimental.
En su momento tuvo varios detractores que la consideraron una obra pedante y pretenciosa cuyo argumento carecía de sentido.
El tema es que Carax rompía la estructura narrativa tradicional para presentar un enigma que no necesitaba ser resuelto y se expresaba en torno al agotamiento de vivir en un mundo donde la ficción y la realidad se volvieron indistinguibles producto de las redes sociales.
Por otra parte, el contenido metacinematográfico, con numerosas referencias a los clásicos del cine mudo, excluía al público que desconocía esos filmes y, en consecuencia, el espectáculo no era sencillo de digerir.
En la actualidad cuenta con una reputación más positiva y creo que califica entre los grandes exponentes modernos de esta temática.
12- EL CUBO (1997)
Inspirada en un episodio de The Twilight Zone, la obra de Vincenzo Natali combinó la ciencia ficción con el terror a través de una puesta en escena muy creativa que sorprendió por el dominio del surrealismo existencial, tomando influencia de las obras de Franz Kafka.
Seis personas que no se conocen entre sí despiertan en una sala con forma de cubo sin tener recuerdos de cómo llegaron a ese lugar. Juntas deben buscar la manera de salir de un laberinto que contiene trampas mortales en cada habitación.
El contenido de terror en este caso se enfoca en los aspectos psicológicos de la odisea que enfrentan los protagonistas, donde la paranoia se incrementa con el paso del tiempo junto con la claustrofobia que generan las ambientaciones.
No soy fan del modo en que Natali cerró el film, pero la experiencia en su momento fue muy especial y aportó un soplo de aire fresco al cine de género.
11- LA ANTENA (2007)
Una gran representante argentina.
Esta obra de Esteban Sapir toma una notable influencia del cine expresionista alemán para desarrollar una fábula surrealista sobre una ciudad donde los habitantes perdieron la voz y las palabras flotan, literalmente, en el aire.
Una película alocada realizada con mucho cariño por un género que no suele llegar con frecuencia a las salas comerciales.
La trama expresaba una crítica interesante a la televisión basura construida en base a reality shows superficiales y personajes mediáticos que viven del escándalo.
Un detalle que me encantó de La Antena son las estupendas referencias al cine de Fritz Lang, Georges Méliès y la vieja literatura pulp estadounidense.
El reparto estuvo integrado por Alejandro Urdapilleta, Valeria Bertuccelli, Rafael Ferro y Julieta Cardinali.
10- EL TOPO (1970)
Un superclásico de Alejandro Jodorowsky que inventó el subgénero del Acid Western e inició el fenómeno cultural de la Midnight Movie.
Ben Barenholtz, dueño del cine Elgin de Nueva York, decidió proyectarla exclusivamente a las doce de la noche y la sala se llenó con un público que venía «estimulado» de los clubes nocturnos.
Un delirio maravilloso donde la gente llegaba a permanecer hasta altas horas de la madrugada en una fila mientras esperaba la siguiente función.
John Lennon quedó tan fascinado con el fenómeno que convenció a Allen Klein (mánager de los Beatles) de comprar los derechos de distribución y financiarle a Jodorowsky su siguiente locura, La montaña sagrada.
Ya escribí en detalle sobre este film en el Top 200 del western.
El director tomó los elementos tradicionales de las propuestas de cowboys para ofrecerle al público un viaje psicodélico y místico muy vinculado al movimiento contracultural de los años 60.
9- EL ÁNGEL EXTERMINADOR (1962)
Una sátira burguesa implacable de Luis Buñuel donde los invitados a una cena no pueden salir de una habitación, rompiendo la lógica espacial sin ofrecer explicaciones.
No hay una puerta cerrada con llave, villanos armados ni una amenaza mística visible.
Simplemente, cada vez que se acercan al umbral de la puerta, una misteriosa parálisis psicológica los obliga a retroceder.
Se trata de una obra que busca desconcertar al público al romper los recursos narrativos tradicionales del cine mainstream.
Si desactivás la necesidad racional de que el misterio tenga una explicación, es una propuesta ideal para acercarse por primera vez al cine de Buñuel.
Sobre todo por la premisa argumental, que remite a los episodios más excéntricos de La dimensión desconocida, además del magistral uso del humor negro.
8-RASERHEAD (1977)
Ya sea que la odies y la abandones a los diez minutos o te parta la cabeza y se convierta en una de tus favoritas de la vida, la ópera prima de David Lynch no se borra con facilidad de la memoria.
Las reacciones que generó desde 1977 también dividieron las opiniones de un modo radical.
Hay gente que la considera el bodrio incoherente de un enfermo retorcido y otros la obra de culto de un genio incomprendido.
Eraserhead presenta un film experimental centrado en el surrealismo donde Lynch crea una experiencia audiovisual muy especial, plagada de simbolismo existencialista que se presta a numerosas interpretaciones.
Hasta la sinopsis es complicada de describir.
Del modo más simple posible podría resumirse en el siguiente concepto: un hombre que lleva una vida laboral miserable en un ambiente industrial debe lidiar con la paternidad de un bebé mutante.
La trama no es precisamente elaborada y el gancho de la propuesta pasa por la manera en que Lynch nos transporta a ese mundo surrealista que se vuelve aterrador y transmite la sensación de sentirnos atrapados dentro de una pesadilla.
7- PASTORAL: TO DIE IN THE COUNTRY (1974)
Esta propuesta del poeta vanguardista Shūji Terayama nos mete en la cabeza de un director que intenta filmar una película sobre su propia adolescencia en un pueblo rural de Japón, un lugar habitado por personajes de circo grotescos donde padece el control de una madre dominante.
El verdadero giro surrealista ocurre a mitad del film, cuando las imágenes se detienen y el director adulto «viaja» dentro de su propia película para discutir cara a cara con su yo adolescente.
Terayama sorprende con una puesta en escena alucinante donde apela a filtros de colores saturados que transforman los paisajes naturales en un auténtico lienzo expresionista.
Pastoral también quedó en el recuerdo por la banda sonora de J.A. Seazer, centrada en el rock psicodélico.
6- MULHOLLAND DRIVE (2001)
La obra maestra de David Lynch, donde esta temática se combina de un modo especial con el neo-noir.
Este proyecto fue concebido originalmente como el piloto de una serie de televisión que iba a representar el regreso del cineasta a ese medio tras el fenómeno de Twin Peaks.
En 1999, Lynch llegó a filmar un piloto de dos horas con un presupuesto moderado de siete millones de dólares.
Sin embargo, los ejecutivos del canal ABC lo odiaron al considerar que el ritmo era exasperantemente lento y las actrices demasiado grandes para el público juvenil que buscaba la compañía.
Mulholland Drive quedó archivada durante un par de años hasta que una productora francesa compró los derechos del piloto rechazado y le dio un presupuesto al director para convertir el material en un largometraje.
Si prestan atención, van a notar que la primera hora tiene un tono mucho más limpio y un contenido apto para todo público (el contenido original de televisión), mientras que en la segunda mitad el relato se vuelve más turbio e incorpora elementos eróticos.
5- DAISIES (1966)

Una legendaria película de la República Checa que se estrenó durante la segunda ola del movimiento feminista en los años 60.
La directora Věra Chytilová se burla del sistema patriarcal a través de una sátira ácida y bizarra que cuestiona los roles de género y las expectativas absurdas que se imponen a las mujeres desde la infancia.
Si Buñuel y Dalí jugaban con el surrealismo para divertirse con fantasías oníricas, Chytilová lo implementaba como un arma de destrucción masiva dirigida al patriarcado y a la opresión del régimen comunista.
La trama narra las aventuras de dos chicas adolescentes que sienten que el mundo es un ambiente corrupto y, por ese motivo, no tienen necesidad de ser buenas ni seguir las reglas de la sociedad.
La película busca destruir el orden establecido a través del humor y el sinsentido, en una crítica brutal al Partido Comunista y a una sociedad rígida que seguía las órdenes de hombres ancianos.
La puesta en escena vanguardista de 1966 rompió todas las reglas narrativas para ofrecer una experiencia muy especial que todavía hoy supera a muchas propuestas que intentan ser irreverentes.
El tedio bobalicón de The Bride! es un ejemplo contundente.
4-NAKED LUNCH (1991)
Un ranking de cine surrealista no estaría completo sin la presencia de David Cronenberg, quien se lució con esta gran adaptación del libro de William S. Burroughs.
Un material muy complicado de trasladar al lenguaje cinematográfico que nos brindó una experiencia inolvidable gracias a la gran labor de Peter Weller.
En este film encontramos una de las representaciones más viscerales del género, donde la deconstrucción de la mente de un artista se combina con el body horror.
3- ALICE (1988)
Otra vez los checos generando polémica con una versión turbia de Alicia en el País de las Maravillas.
La gran paradoja de esta cuestión es que representa la adaptación más fiel al espíritu real de la novela de Lewis Carroll, que poco tenía que ver con el mundo mágico infantil que estableció el clásico film del estudio Disney.
Aunque en la actualidad es aclamada como una obra maestra de la animación stop motion, a fines de los años 80 fue muy controversial en la comunidad educativa, especialmente en el continente americano, por presentar a una niña real en situaciones violentas y escenarios perturbadores.
Para los programadores de cine de aquel momento resultó una pesadilla debido a que el film caminaba por una línea muy delgada entre el cine de vanguardia y el terror psicológico, mientras que el público menos informado creía que se trataba de una adaptación familiar de un cuento clásico.
Aunque la obra de Jan Švankmajer es un prodigio intachable en los aspectos técnicos, si no estás acostumbrado a este tipo de producciones experimentales el espectáculo puede resultar abrumador.
2- WAKING LIFE (2001)
Amo esta obra de Richard Linklater, que cada tanto suelo repasar.
Un joven queda atrapado en una serie de sueños lúcidos y explora el concepto de la realidad a través de discusiones filosóficas con los personajes que encuentra en su camino.
Linklater introduce al espectador en un laberinto onírico mediante el uso del rotoscopio, una técnica que interviene digitalmente el material live-action para convertir la realidad física en una pintura fluida y mutante.
En su momento fue una película muy novedosa y, aunque en los cines pasó sin pena ni gloria, la banda sonora inspirada en melodías de tango de Astor Piazzolla se convirtió en un inesperado éxito de culto.
1- HOUSE (1977)
Para el final reservé esta locura desquiciada de Nobuhiko Obayashi, donde los pianos que muerden dedos y las sandías con ojos rompen cualquier convención cinematográfica.
Lo interesante del caso es que no se trata de una expresión del cine under independiente, sino de una propuesta comercial concebida por el estudio Toho, cuyo contenido se desmadró por completo.
La compañía detrás de la franquicia de Godzilla le encargó a Obayashi un clon de Tiburón, de Steven Spielberg, para tener un éxito de taquilla asegurado durante la temporada veraniega.
El director aceptó el trabajo pero convirtió el proyecto en una de las comedias de terror surrealistas más psicodélicas y extremas de la historia.
Una estudiante invita a sus amigas a pasar unos días en la casa de campo de su tía, que resulta ser una vivienda embrujada.
A partir de ese concepto sencillo, el cineasta desarrolla un delirio absurdo y desopilante que además tiene la desfachatez de incluir un comentario social donde el trauma de la guerra aparece como responsable de arruinar la inocencia de las nuevas generaciones de adolescentes.
Si les gustan estos temas, House no los va a decepcionar.