Arco: la propuesta francesa nominada al Oscar
Este año se dio una situación muy inusual en los Oscars dentro de la categoría de animación.
Francia consiguió el hito histórico de tener dos producciones independientes nominadas en este rubro. Se trata de La pequeña Amelie, que no llegué a ver todavía, y Arco, que propone una historia de ciencia ficción.
Ambas la tienen bastante complicada, ya que la gran favorita es K-Pop: Demon Hunters, cuyos fans tuvieron una participación muy activa en la campaña de lobby.
Un detalle que se suma a la mística del fenómeno de culto que generó el film. Siempre puede haber una sorpresa, pero en esta oportunidad hasta las casas de apuestas dan por ganadora a la propuesta de Netflix.
Un proyecto impulsado por Natalie Portman
Arco es un film producido por Natalie Portman, quien se sumó al proyecto tras ver un corto conceptual de 40 minutos. La actriz quedó tan impresionada con la labor del director Ugo Bienvenu que decidió financiar el largometraje con su productora MountainA.
Inclusive tuvo una participación activa en la promoción del film para defender la animación 2D y apoyar la campaña del Oscar.
Bienvenu es un artista que proviene del campo de la historieta y es recordado por la novela gráfica Préférence système, que cosechó muy buenas reseñas en 2019. Esto explica la estética de cómic europeo que tienen los diseños de los personajes en Arco.
Ciencia ficción con mensaje climático
La trama se centra en un chico que proviene del año 2932, en una época donde la humanidad habita en las nubes debido a un desastre ambiental que se produjo en la Tierra. Por un error en su traje de viaje temporal termina en el año 2076, donde conoce a una niña que le da refugio mientras lo ayuda a buscar la manera de regresar a su casa.
Mientras tanto, tres hermanos obsesionados con conspiraciones gubernamnetales intentan capturarlo para demostrar que proviene del futuro.
El argumento expresa un mensaje contundente sobre el cambio climático y tiene la particularidad de presentar una mirada más optimista del futuro, donde la humanidad aprendió a convivir en armonía con el desarrollo de la inteligencia artificial.
Toma numerosos elementos de E.T. y El gigante de hierro de Brad Bird, y la premisa central en ese sentido no es muy creativa. Algo similar ocurre también con la puesta en escena, donde se nota de manera obvia la influencia del estudio Ghibli en la realización de los detallados paisajes urbanos.
No llega a ser un plagio obsceno como la obra de Pakistán, The Glassworker, pero si conocés los filmes de la productora japonesa es imposible que esta cuestión pase desapercibida.
El ritmo pausado de la narración tal vez la aleje del público infantil, ya que puede resultar algo lenta, pero en términos generales es un producto digno que expresa un mensaje correcto en torno a cuestiones climáticas sin convertirlo en un sermón.
En lo personal no me enamoró como para volver a repasarla en el futuro, pero le concedo que es entretenida y tiene un cierre redondo con una duración de 89 minutos.
Si te gusta el género, está para darle una oportunidad.