Hechizo de amor: el curioso regreso de un film de culto
El estatus de culto de Hechizo de amor (Practical Magic) siempre fue muy peculiar, ya que se trata de una película que fue denostada por la prensa y el público cuando se estrenó en octubre de 1998 y, además, pasó sin pena ni gloria por los cines.
Dentro de la filmografía de Sandra Bullock, se destacó entre los mayores fiascos que hizo en aquellos años, y el director Griffin Dunne nunca más volvió a trabajar para los grandes estudios después de hacerle perder plata a Warner Bros. con Addicted to Love (Meg Ryan) y esta propuesta de brujas.
Desde entonces, sus obras como realizador se gestaron en el circuito independiente, sin demasiada repercusión.
En su momento, la película obtuvo más notoriedad por la banda de sonido, que incluyó dos temas nuevos de Stevie Nicks —uno de ellos con la colaboración de Sheryl Crow— y el hit de Faith Hill, The Kiss.
Con la llegada del nuevo siglo, Hechizo de amor fue redescubierta por una nueva camada de espectadores, pero tampoco despertó pasión de multitudes en la comunidad cinéfila.
La novela de Alice Hoffman nunca fue un best-seller y quedó en el olvido hasta que la película empezó a cosechar estupendos índices de audiencia en la televisión estadounidense. La autora supo capitalizar el interés por las hermanas Owens y, a partir de 2017, expandió la historia con una continuación —que esta semana llega a los cines— y dos precuelas.
La transformación de las brujas en los años 90

La obra original fue parte de la deconstrucción cultural que tuvieron las brujas en la segunda mitad de los años 90, con relatos centrados en las dinámicas de los vínculos femeninos y elementos fantásticos más orientados hacia el realismo mágico.
El icónico film The Craft y series populares como Sabrina y Charmed contribuyeron a representar a las brujas como figuras marginadas y extrañas que tenían dificultades para encajar en la sociedad.
La propuesta de Griffin Dunne se enfocaba en esta cuestión, pero además tenía el atractivo de combinar varios géneros a la vez. Cuando se estrenó en el 98, recuerdo que me gustó por esa cuestión que, curiosamente, fue el principal argumento que esgrimieron los críticos para destruirla.
Es justo mencionar que tampoco conectó con el público general y mucha gente quedó desconcertada con el tono de la narración de Dunne.
El problema fue que Hechizo de amor se promocionó como una propuesta romántica de fantasía, cuando en realidad incluía situaciones de humor negro, una subtrama densa de violencia de género —que Warner le obligó al director a editar— y un misterio sobrenatural de corte policial.
Una historia de amor, brujería y humor negro
La trama se centraba en dos hermanas huérfanas, Sally (Bullock) y Gillian (Nicole Kidman), que eran criadas por sus tías brujas en un pueblo de Massachusetts.
Las mujeres de la familia cargaban con una antigua maldición que condenaba a muerte a cualquier hombre del que se enamoraran.
Tras matar accidentalmente al novio abusivo de Gillian, la vida de las hermanas se complica cuando deben enfrentar al espíritu vengativo del muerto y una investigación policial que las tiene entre las principales sospechosas.
La química entre las dos protagonistas era muy sólida y lograban transmitir de un modo creíble el vínculo de hermandad que las unía. Ese fue el pilar emocional del film, que sostenía el relato y atenuaba las debilidades del guion.
Entre ellas, un romance forzado, completamente tirado de los pelos, que se desarrollaba a las apuradas entre Sandra y Aidan Quinn.
Un gran acierto del reparto fueron los castings de Dianne Wiest y Stockard Channing —herederas de las brujas Hilda y Zelda de Sabrina—, que aportaban muy buenos momentos.
Entre las figuras conocidas que formaron parte del film se destacaron Evan Rachel Wood, que luego brilló en el drama Thirteen, de Catherine Hardwicke, y Margo Martindale, la inolvidable Mags Bennett de la serie Justified.
En lo personal, no tuve problemas con la combinación de géneros que proponía Dunne y creo que, dentro de esta temática, hizo un film entretenido que tenía su propia identidad y evitaba representar a las brujas como heroínas de cómics.
Esta semana conoceremos la segunda entrega, que reúne al reparto original, con excepción de Aidan Quinn, e incluye entre las nuevas adiciones a Maisie Williams (Game of Thrones) y Xolo Maridueña, de Cobra Kai.
Veremos si está a la altura de la original con la nueva dirección de la danesa Susanne Bier.