Pendragon Cycle: la serie del mito artúrico que nadie quiso ver
Tras la fallida serie de MGM, The Winter King (2023), que no superó la primera temporada, la retrospectiva Camelot suma una nueva producción.
Probablemente no escuchaste hablar de este proyecto, debido a la cultura idiota de la cancelación y al mundo descerebrado en el que vivimos, donde todo se rige por los extremos.
Si a eso le añadís la enorme cantidad de gente bruta, adormecida por los medios de prensa mainstream que abunda en internet, vas a entender lo que pasó con Pendragon Cycle, la serie de televisión que adapta la famosa saga literaria de Stephen Lawhead.
En esta reseña te voy a contar con claridad de qué va esta reimaginación de la leyenda de Arturo, por qué fue marginada y cuáles son las fortalezas y debilidades del contenido.
No es el desastre que retrata la platea woke, pero tampoco la obra maestra que proclaman los seguidores de la derecha rancia.
Empecemos por los orígenes de la fuente original.
Pendragon Cycle: La obra de Stephen Lawhead

La ambiciosa saga épica de Lawhead consta de siete tomos, publicados entre 1987 y 2025, y recrea la leyenda artúrica desde la caída de la Atlántida hasta el regreso de Arturo en los tiempos modernos.
En su momento fue muy popular entre los amantes de esta temática por el modo en que el autor reinventó a los personajes clásicos.
Una particularidad de esta propuesta es que Lawhead narra la historia desde la perspectiva del cristianismo celta, que se convierte en el eje espiritual de una guerra religiosa.
La trama expone un conflicto donde colisionan dos visiones diferentes de la fe.
Por un lado tenemos el cristianismo celta, retratado como una iglesia más progresista y rebelde, que mantiene ciertas creencias del paganismo y adopta una visión feminista de la espiritualidad.
Esa mirada colisiona con la fe de Roma, representada como una estructura de poder dogmática.
En los círculos académicos le pegaron bastante a Lawhead por desarrollar una idealización literaria del cristianismo celta, donde proyectó valores modernos de corrientes new age en el contexto del siglo VI.
El público entendió mejor que se trataba de una propuesta de ficción, y el ciclo Pendragon se convirtió en un suceso comercial muy valorado por los amantes de la temática artúrica.
Las razones de la polémica

Durante 30 años muchos fans soñaron con ver el material adaptado al cine, y hasta el año pasado nadie se animó a producirlo debido al enorme riesgo que representaba el proyecto.
Al igual que Dune, son libros muy extensos que demandan dos películas por tomo.
Finalmente la adaptación se concretó en televisión a través de una plataforma de streaming marginal como Daily Wire+, fundada por Ben Shapiro, referente de la derecha estadounidense, quien se desempeñó como productor ejecutivo de la serie.
Este contexto generó dos problemas para Pendragon Cycle.
Por un lado, el rechazo de medios progresistas que decidieron ignorarla por completo, como si no existiera. Los pocos que la reseñaron no evaluaron el contenido con honestidad, sino que lo masacraron por tratarse de un producto vinculado a Shapiro.
Por otra parte, la audiencia afín a la ideología de Daily Wire tampoco parece dispuesta a pagar 30 dólares para ver una temporada de siete episodios en una plataforma que ofrece pocos contenidos más allá de los documentales de propaganda.
Por consiguiente, la propuesta quedó atrapada en un espacio marginal sin demasiada difusión, producto de los prejuicios cruzados.
Mucha gente decidió odiarla sin verla porque es “la serie de la derecha”, mientras que quienes podrían estar interesados en el universo artúrico jamás se enteraron de su existencia debido a la promoción limitada.
Motivo por el cual cuesta creer que la saga de Lawhead llegue a adaptarse en su totalidad.
¿Vale la pena la serie?
Cuando me enteré de que Shapiro estaba detrás del proyecto temí lo peor, teniendo en cuenta su ideología y los materiales polémicos que suele producir.
En este punto la serie me sorprendió gratamente, porque no cae en los errores habituales de Hollywood, donde la agenda política y el comentario social —junto con la inclusión forzada— terminan desplazando el contenido.
A diferencia de la última encarnación de Robin Hood de MGM, donde se glorifica el paganismo en detrimento del catolicismo, Pendragon opta por respetar el material original y los conceptos del cristianismo celta no aparecen distorsionados.
No hay elecciones extrañas en el casting, como ocurrió en la serie de El Señor de los Anillos, y el argumento se desarrolla con una seriedad solemne, como suele ocurrir en los textos de Lawhead.
Esto no es Dragonlance, donde podés cruzarte con algún personaje gracioso que lanza un chiste al estilo Marvel.
En esta versión del mito artúrico no existe el concepto del humor y todos los personajes tienen un perfil dramático.
Para tratarse de una producción clase B, la puesta en escena es más que digna y, salvo por algunas escenas donde el CGI se ve artificial, en general hicieron un trabajo decente.
En el terreno de la acción se ofrecen secuencias prolijas y dinámicas que contribuyen al entretenimiento.
La mayor debilidad se encuentra en el guion.
Para alguien que no leyó los libros, la introducción a este universo puede resultar una experiencia caótica. La temporada condensa demasiado los primeros dos tomos y esto afecta notablemente el desarrollo de los personajes.
En la desesperación por introducir a Merlín lo más rápido posible, se pierde gran parte de la conexión que Arturo tiene con la Atlántida, cuya incorporación en la serie termina pareciendo apresurada.
Además, la abundancia de exposición en los primeros episodios genera un inicio algo pesado, aunque el ritmo mejora a partir del tercer capítulo.
En resumen: pudo haber sido peor.
Para tratarse de una producción clase B que no cuenta con los recursos de HBO, el resultado es bastante digno y al menos no distorsiona la obra original.
La incógnita es si podrán sostener el proyecto en una plataforma con alcance limitado.
Van a tener que rezarle a Merlín, porque la productora no la tiene fácil.
Pensé que nunca mas iba a ver un poster como el que figura en el video al final del articulo.
Whatever. El problema no es la critica y la polémica que haya generado de uno u otro lado, sino el hecho de que salga en una plataforma que no conoce ni le interesa a nadie y además lo haga con un presupuesto limitado. Lo demás es accesorio.
Perdón por el OFFTOPIC
Hugo…..estas siguiendo la temporada 3 de Primal?!??!
Yo la descubrí hace poco y vi todo y después leí tus notas.
Y si, me pasa igual q a vos en el hecho de sentir q Spear merece un final mejor…..
X LO visto en temp. 3 , hay esperanza.
Lo que sí, me parece una obra maestra y x lejos lo mejor de tartarovski!.
En general tengo buena puntería para encontrar series marginales pero esta la desconocía por completo, al igual que la plataforma que la distribuye.
No es nada facil en el mundo hiper conectado de la actualidad enterrar una producción y que no se entere nadie de su existencia.
Y mas porque se armó terrible despelote con la serie pero ni así pudo conseguir difusión.
Hola Marcelo, la estoy siguiendo, cuando termine saldrá la nota e intercambiamos opiniones.