Batman-Tarzán: Las garras de la mujer gato

descubre un figura femenina que intenta robar el Museo de Arte de Ciudad Gótica.

Cuando logra atrapar a la mujer, que en principio se parece a Gatúbela y está punto de vencerla en un combate, la figura de un hombre gigante intercede y evita que Batman atrape a la ladrona.

A continuación un lugar un diálogo maravilloso.

Tarzán: – Bruce Wayne. Te disfrazas bien…hasta tu postura y tu voz.

Batman: -Entonces, ¿cómo lo supiste?

Tarzán: -No puedes disfrazar tu olor. Escuché hablar de Batman, que acecha Ciudad Gótica. ¿Por qué un millonario se disfraza  y pasea por las azoteas

Batman: -¿Por qué un noble inglés viven en la selva y se pasea por las copas de los árboles? Los dos protegemos nuestras selvas Greystoke. En la mía los criminales son cobardes y supersticiosos. El murciélago les da miedo. Un ladrón vulgar mató a mis padres, ante mis ojos. Juré que haría de Ciudad Gótica un lugar donde jamás pudiera suceder algo semejante.

Tarzán: -Tú y yo somo más parecidos de lo que jamás hubiera imaginado.

Si con esa escena este gran cómic no te enganchó entonces tal vez no seas muy seguidor de estos personajes.

Batman-Tarzán: Las garras de la mujer gato fue una excelente miniserie realizada en 1999 por las editoriales DC y Dark Horse, que en ese momento tenía los derechos del hombre-mono (hoy pertenecen a Dynamite).

Se trata de una historia que brindó el primer encuentro entre estos dos míticos héroes populares. Un equipo cuya química fluye a la perfección, a diferencia del decepcionante especial que se hizo en el 2001 con el personaje de Edgar Rice Burroughs y Superman.

fotos11-001El cómic fue escrito por Ron Marz, recordado autor por el histórico especial DC Vs. Marvel, quien tuvo el acierto de ambientar el relato en la década de 1930.

Como ya mencioné en otras oportunidades, Tarzán en un contexto moderno nunca terminó de funcionar y al regresar a Batman al pasado el encuentro entre ellos se desarrolla en un contexto más productivo.

Algo que por otra parte nos permite disfrutar del hombre-mono pulp de Burroughs con el Batman original de Bob Kane.

Siempre me impactó la buena química que se dio entre los dos personajes en este conflicto y la manera en que chocan sus visiones y perspectivas de la vida.

Marz funcionó aspectos clásicos de las historias de los dos personajes en una misma trama.

En Ciudad Gótica se inaugura una exposición de arte patrocinada por Bruce Wayne con objetos que encontró el explorador Finnigan Dent (Dos Caras) en Africa.

Cuando una mujer disfrazada de gato (una combinación de La, la sacerdotisa de Opar con Gatúbela) intenta robar un objeto Batman descubre que Finnigan en realidad consiguió los tesoros expuestos de manera ilegal.

Tarzán, quien se encontraba en la ciudad de Wayne investigando la misma situación, se ve involucrado en un misterio junto a Batman y la misteriosa mujer que resultar ser Khefretari, la princesa de la ciudad perdida de Memnon.

Juntos se proponen acabar con los planes de Dent que hizo desastres en Africa para robar objetos sagrados de esa ciudad africana.

Cuatro números de pura aventura pulp donde Batman tiene que adaptarse a un ambiente que le resulta ajeno y lejano.

Resulta interesante ver como Wayne termina por criticar los métodos brutales de Tarzán para hacer justicia en la selva , cuando él no es precisamente reconocido por ser un boy scout en Ciudad Gótica.

La miniserie se vio favorecida por la tremendas ilustraciones de Igor Kordey, quien supo darle esa estética oscura que tenían la revistas de aventuras de los años ´40.

En este caso el autor fusionó a la perfección los elementos clásicos que componen la mitología de estos personajes y el resultado fue excepcional.

Ya sea que te guste Batman o seas fan de Tarzán este cómic es una gran recomendación para disfrutar este encuentro histórico.

 

 

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