El cuento de la princesa Kaguya

La última obra maestra de los estudios Ghibli que brindó el director a los 80 años.

Uno de los fundadores de esta gran compañía que tuvo una carrera extraordinaria en el arte de la animación.

Me encantó esta película que disfruté con más pasión que el último film de Hayao Miyazaki, El viento se levanta.

Una película que me dejé en un extraño estado de tristeza y desilusión al mismo tiempo.

Tristeza por el destino que enfrenta la protagonista de la historia y desilusión porque Miyazaki y Takahata nunca llegaron a consolidar un semillero de realizadores dentro del estudio.

Miyazaki se retiró, Tahata sigue vinculado a la animación pero probablemente no haga otra película como director, y la realidad es que en Ghibli no quedó consolidada una nueva generación de cineastas que mantenga vivo el legado de estos gigantes de la animación.

Salvo por Goro Miyazaki (La colina de la amapolas) e Hiromasa Yonebashi (Arrietty, When Marnie Was There) no quedaron tantos directores que pudieran llevar adelante una nueva etapa de la compañía y es una lástima.

Se van a extrañar muchísimo este tipo de películas.

Esa fue tal vez una de las grandes genialidades de Walt Disney que siempre alentó la formación de nuevos artistas y dese modo su compañía no desapareció con su muerte.

Por este motivo el presente de Ghibli hoy es una incógnita. En breve se estrenará una co-producción entre la companía japonesa y la productora europea Wild Bunch, The Red Turtle, pero la dirección corrió por cuenta de un realizador francés.

Al margen de esta cuestión, Ghibli debe ser la única productora de animación que nunca defraudó con sus trabajo.

Como espectador podés conectarte más con algunas historias que con otras pero no tiene películas mediocres.

El cuento de la princesa Kaguya es una hermosa historia de fantasía que adapta uno de los relatos más clásicos del folclore japonés titulado El cuento del cortador de bambú, cuyo origen se remonta al año 1592.

Una historia que tranquilamente podría haber formado parte de la obra de los hermanos Grimm por la estructura que tiene el conflicto.

La trama se centra en una pareja de ancianos que no pueden tener hijos. Un día mientras corta una planta de bambú el hombre encuentra una bebé en el interior del tallo.

Para el anciano resulta un regalo de los dioses y decide adoptarla con su esposa. La pareja nombra a la niña princesa Kaguya (que significa Princesa de la Luz Brillante).

Mientras Kaguya crece y se convierte en una mujer hermosa, su padre se vuelve rico al encontrar oro dentro de las plantas de bambú.

Esto genera que empiece a determinar el destino de su hija.

Kaguya vive feliz en una aldea humilde al contacto con la naturaleza y los amigos que encuentra, mientras que su padre quiere convertirla en una princesa de la realeza para obtener un puesto de jerarquía en el Imperio japonés.

Con esa premisa Isao Takahata narra una historia hermosa que logra emocionarte por la sensibilidad que tiene el relato y el impresionante realismo de la animación.

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No encontramos con una película de animación tradicional que usa la técnica de pinturas de acuarelas para brindar una experiencia visual extraordinaria.

Una producción donde los los diseños de los personajes logran un tener un realismo mayor al que encontramos en los filmes de animación computada, con esos diseños ultra perfectos que tienden a ser más fríos.

Esta producción en realidad utilizó un estilo similar a lo que hizo Disney hace poco con el corto Paperman.

Es decir, cada una de las escenas fue ilustrada a mano por los artistas del estudio y luego se digitalizaron y colorearon en una computadora.

Algo que Isao Takahata había hecho previamente en Mis vecinos los Yamada (1999).

En este caso nos encontramos con una producción que utiliza la tecnología digital moderna al servicio de la animación tradicional y el resultado final es extraordinario.

Obviamente esto no sería lo mismo si detrás no hay una gran historia.

Esa esa una de las grandes virtudes de esta película que logra que uno se conecte profundamente con las tribulaciones y emociones que viven los personajes.

El cuento de la princesa Kaguya en esencia es una crítica feminista a las estrictas tradiciones japonesas. Muy especialmente al hecho de cómo los padres en esa cultura tienden a determinar el futuro de sus hijos.

La princesa Kaguya elige ignorar sus propia libertad y deseos personales para complacer a su padre y el precio que paga es enorme.

La historia original en realidad se centra en la mitología detrás del Monte Fuji.

La fuente literaria es mucho más extensa que la trama que se narra en este film y Kaguya se convierte en una figura mucho vengativa que representa el famoso volcán de Fujiyama.

Isao Takahata decidió terminar la historia antes para retratar a Kaguya desde una óptica diferente. Sobre todo porque el eje del conflicto estaba puesto en la pérdida de las libertades individuales.

Mi única objeción con esta película pasa por su duración.

El cuento de la Princesa Kaguya dura dos horas y 17 minutos, algo que la convierte en la producción más larga de Ghibli.

En lo personal sentí la duración del film especialmente en la mitada de la historia donde el conflicto se extiende demasiado para mi gusto hasta que llega al arco final.

Me encantó todo el primer acto con el crecimiento de Kaguya y amé los últimos 20 minutos.

Salvo por el tema de la duración me pareció un peliculón de aquellos que seguramente volveré a revisitar en el futuro.

Este es el avance de esta gran obra  maestra de Isao Takahata.

 

15 Comentarios

  1. vi When Marnie Was There en el ultimo bafici y fue imposible no emocionarse con esa película, era un deleite para todos los sentidos. Lo bueno es eso, que no hay películas mediocres y siempre estarán para re verlas una y otra vez. Siempre preferire eso, que algo se termine cuando es bueno y no se distorsione con remake secuelas , precuelas. Hay que respetar las desiciones aunque sean arriesgadas de los que decidieron que su trabajo sea arte y no mercancía que tenian que vender.

  2. Eso que mencionás está muy bien pero es una enorme tragedia que no dejan herederos! Se terminó todo con Miyazaki y Takahata y nos quedamos con la nostalgia. En 30 años no hicieron nada por gestar una nueva generación de directores que mantengan vivo el estilo de animación del estudio. En la obsecuencia constante que hay hacia Miyazaki y Takahata este es un aspecto que siempre queda afuera en los medios. En esta cuestión hay que reconocer que la pifiaron y hoy un estilo de arte está en jaque.
    Ghibli se va con ellos y es triste porque el panorama de la animación japonesa no es precisamente brillante. Ojalá puedan seguir con Goro Miyazaki y Hiromasa Yonebashi, que demostraron ser dignos discípulos, pero no hay más directores que puedan tomar las riendas del estudio.

  3. Justamente la semana pasada estaban emitiendo en el canal Encuentro un documental muy bueno sobre los últimos años de Ghibli,en una escena están Miyazaki y Takahata conversando en una oficina y Miyazaki dice medio pesimista “esta forma de hacer animación se termina con nosotros”,Takahata asiente con la cabeza.Estaba para decirles “pero muchachos,ustedes son los maestros!”.No se si fue cierto egoísmo o falta de voluntad pero así están las cosas hoy.

  4. Hola, Hugo. Aprovecho tu post para hacerte una pregunta que hace un tiempo que te quería hacer. No sé mucho de animés y no tiene que ver con los estudios Ghibli, pero, ¿sabés algo del film “The boy and the beast” (“Bakemono no ko”) de Mamoru Hosoda? ¿Se estrenó o se va a estrenar? Creo haber leído que su estudio es chico, pero realiza. Repito que no conozco mucho, por eso te quería preguntar si este filme llegaría a los cines o no. Saludos.

  5. La vi hace muy poco a esta peli, pensé que ya la habías reseñado pero capaz fue que compartiste el trailer hace un tiempo. Me encantó, me conmovió, me entristeció el final, inesperado para mí que esperaba un final más feliz. Coincido con vos en todo y, aunque suene anticuado, la emoción que me causa este tipo de animación no la he podido encontrar de manera tan plena en ningún trabajo realizado con las nuevas técnicas de animación. Creo que últimamente y en todos los ámbitos las técnicas de representación y productos culturales se están centrando demasiado en reproducir perfectamente la realidad y, la verdad, la realidad la vivimos todos los días. Saludos!

  6. Totalmente de acuerdo! La obsesión con el realismo genera que se pierda esa magia especial que en este caso tiene la animación. Pero es verdad, es un tema que se extiende en otros ámbitos. Yo también pensé que el final iba a ser más positivo y me sorprendió. Igual termina siendo más positivo comparado con el verdadero final del cuento que es más oscuro.Saludos!

  7. Lo peor del cierre de Ghibli es q nos quedamos sin la segunda parte de Porco Rosso. VI la peli por cinemax y coincido con vos el unico punto flojo es la duracion, despues lo demas es muy bueno.
    Lastima que en la animacion se decantara tanto por la animacion computada, creo q es mas por un tema de costos que por otra cosa. En occidente salvo las de aardman o Laika (que son las q llegan a los cines) no ves nada muy diferente.
    Igual no importa la tecnica que se use lo importante es la historia.

  8. Es el gran defecto de Miyazaki. Cuando su hijo Goro hizo Earthsea el tipo salió públicamente a decir que no estaba de acuerdo con que su hijo dirigiera su primer película (al a tierna edad de 39 añitos).

    Cuando vió la pelicula le dijo “la hiciste honestamente, asi que el trabajo es bueno” osea…

    La relación padre-hijo en Japón es particular y para nosotros es algo extrañísimo. Pero lo de Hayao esta en otro nivel.

    Traslademos eso a que surgiera cualquier otro talento que surja de su estudio y ya vemos como va la cosa.

    El documental que comentan arriba la verdad que está muy bueno, documenta todo el proceso en el que produjeron la última peli de Miyazaki.

  9. Diste en el clavo Darío! Totalmente de acuerdo. Yo entiendo que es super odioso hablar mal de Miyazaki pero no se puede esconder esta situación bajo la alfombra. En dos décadas de vida que tuvo el estudio él y Takahata no le dieron cabida a las nuevas generaciones y ahora se ven las consecuencias. Hay un estilo de arte que prácticamente se muere con ellos. Ojalá le busquen la vuelta para seguir adelante.
    El hijo de Miyazaki es muy bueno y tiene mucho para dar todavía.

  10. Siempre se han caracterizado por dejar un gran impacto en las mentes del publico, pues son conllevadas de grandes sentimientos y cosas muy cotidianas que suceden alrededor del mundo, ademas que también son muy especializados en la realización animada de las situaciones.

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