El tigre y el dragón

Una vez cada tanto en el género de artes marciales aparece una película que marca una bisagra en un momento determinado y termina por influenciar el tipo de cine que se hará en los años siguientes.

En la década del ´60 ocurrió con The One Arm Swordsman, que le otorgó un dramatismo inusual a esta clase de historias y luego sucedió lo mismo en las décadas posteriores.

Dentro de las propuestas del subgénero wuxia podemos citar los casos de Las 36 cámaras de Shaolin (1978), The Young Master (1980), con un excepcional Jackie Chan,y Ashes of Times (1994), la gran obra de Wong Kar-Wai.

El cine wuxia, para quienes no están familiarizados con el término, suele ofrecer historias que se desarrollan dentro de un contexto histórico y el foco del conflicto está puesto en el contenido dramático más que en la acción.

Con la llegada del siglo 21 el género se vio revitalizado con El tigre y el dragón, una obra brillante de Ang Lee que definió el tratamiento visual que tendrían estas historias en la década siguiente.

La trama fue una adaptación de la novela homónima de Wang Dalu que integra una saga épica de cinco novelas.

Este relato en la literatura representa el penúltimo volumen de una serie que fue muy popular a comienzos de los años ´40.

Sin embargo, ningún estudio oriental se animó a abordar estas historias en las décadas siguientes. Probablemente por el hecho que no es una historia que se concentre exclusivamente en la acción y la aventura y esto no atraía demasiado a los realizadores chinos.

Recién a fines de los ´90 se pudo concretar este proyecto gracias a una co-producción entre China y Estados Unidos.

El tigre y el dragón es una película que tuvo la bendición de tener a los realizadores perfectos para darle vida a la obra del autor oriental.

CROUCHING-TIGERAng Lee aportó la sensibilidad adecuada para que este film sobresaliera sobre otras propuestas del género y Yuen Woo-Ping, quien en mi opinión es el coreógrafo de acción más importante del cine, elaboró secuencias de acción memorables.

La gran virtud de esta producción es que tomó una historia compleja, que incluía numerosos elementos de la mitología china, y la desarrolló de un modo accesible para los públicos de Oriente y Occidente.

A través de una espada codiciada por varios guerreros, el argumento presentaba varios personajes que se cruzaban en un conflicto relacionado con la relación entre maestros y discípulos, la represión de los sentimientos y la traición.

En su momento este film generó un gran impacto en los medios por el espectáculo visual que ofrecían las imágenes y la humanidad que Ang Lee le dio a los personajes.

El tigre y el dragón era mucho más que una simple película de artes marciales y en el 2000 contribuyó a elevar el contenido de estas propuestas a nivel artístico.

La fluidez con la que se mueve la cámara de Lee en las secuencias de acción es extraordinaria y permite disfrutar de manera clara las estupendas coreografías de Woo-ping.

Algo fascinante de esta producción es que las escenas de combate y el retrato de las marciales funcionan como un canal de expresión de los sentimientos que viven los personajes antes determinadas situaciones.

Ese fue un enorme aporte que le brindó Ang Lee a esta historia lo podemos ver claramente ejemplificado en el soberbio duelo entre Michelle Yeoh y Zhang Ziyi.

No es un dato menor que el reparto estuvo integrado por dos de las máximas estrellas asiáticas de ese momento, como Chow Yun-Fat Michelle Yeoh, y nuevas figuras que empezaban a destacarse en el cine chino representadas en Zhang Ziyi y Chang Chen,

Todos los personajes están impecablemente desarrollados y uno logra conectarse con las tribulaciones y conflictos que viven en la historia.

Algo que siempre me fascinó de esta película es el modo en que el director retrató la habilidad de volar de los protagonistas.

La cámara se mueve con tal fluidez que los movimientos se ven completamente reales, a diferencias de las viejas películas chinas donde los personajes se desplazaban con saltos más grotescos.

Ang Lee, por otra parte le rindió un gran homenaje al viejo cine de los hermanos Shaw con una puesta en escena deslumbrante que traía al recuerdo los viejos clásicos de esa compañía.

Otra de las grandes virtudes de esta película fue la fotografía de Peter Pau, quien fue responsable también de las estética de dos grandes clásicos como The Killer (John Woo) y The Bride with White Hair (Ronny Yu).

El romanticismo de la historia, la sensibilidad de Lee para trabajar las relaciones de los personajes, sumado a las secuencias de acción de Yuen Woo-Ping, generaron una obra especial que en el año 2000 tuvo un enorme impacto entre los espectadores.

La película fue un sorpresivo éxito comercial en Occidente y terminó con 10 nominaciones al Oscar, un hecho inédito para una propuesta de este género.

 El tigre y el dragón estuvo nominada como Mejor Película y Mejor Película Extranjera, que fue el galardón que obtuvo en la ceremonia, además de los premios a la fotografía, dirección de arte y música.

A comienzos del siglo 21 la película de Lee renovó el interés por esta clase de propuestas y permitió que en los años posteriores se estrenaran otras grandes películas como Héroe, La casa de las dagas voladoras y La maldición del escorpión de la flor dorada(todas dirigidas por Zhang Yimou), que tuvieron un tratamiento similar a la hora de abordar el drama de los argumentos y la puesta en escena.

Este viernes se estrenará en Netflix la continuación de este film, basado en la última novela de la saga literaria, y aunque no haya contado con la dirección de Ang Lee estoy muy interesado por ver como sigue la historia con el personaje de Michelle Yeoh.

El avance de esta producción que será recordado en el género como un gran clásico.

3 Comments on El tigre y el dragón

  1. Me imagino que habra generado comentarios en algun circulo: una pelicula de kung fu hecha por el director de Sensatez y Sentimientos.

    Un peliculon realmente.

    Dato loco: el papel de Chow Yun Fat era originalmente para Jet Li. Se bajo del proyecto porque su mujer quedo embarazada y el le prometio no hacer peliculas durante el embarazo.

  2. Esta es una de las pocas películas a la que le doy 10 puntos. Aun recuerdo cuando fui al cine a verla, sin mas datos que el poster, que sorprendido y maravillado salL del cine! Segun leí, Zhang Ziyi no tenía conocimientos de artes marciales cuando hizo esta película.

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*


A %d blogueros les gusta esto: