El Disney olvidado: Volviendo a casa (1993)

Episodio 33.

Probablemente la película live action de Disney que más me hizo llorar.

Esta fue tremenda y califica también como una de las más grandes producciones protagonizadas por animales.

Una caso muy especial ya que nos encontramos frente a una remake que superó por completo a la obra original.

Volviendo a casa (Homeward Bound) fue una remake de la película The Incredible Journey, de 1963, que adaptó la novela best seller de Sheila Burnford.

Una propuesta que quedó por completo en el olvido y luego fue opacada por la nueva versión que se estrenó 30 años después de la obra original.

La trama se centraba en la aventura que vivían dos perros junto a una gata cuando viajaban más de 400 kilómetros para reunirse otra vez con la familia que los había adoptado.

El film original fue simpático en su momento pero no tuvo el tratamiento especial que le dieron a la remake.

Volviendo a casa fue una película que sobresalió por el tono emocional que le aportó el director Dwayne Dunhan y el brillante reparto que seleccionaron para las voces de los animales.

Michael J. Fox interpretó al impulsivo bulldog Chance, Sally Field a la gata Sassy y Don Ameche la rompió como el sabio y viejo labrador Shadow.

La interpretación de Ameche en esta película fue extraordinaria y siempre me impactó la manera en que le dio vida a su personaje con la voz.

El amor y la protección que siente por su dueño es uno de los elementos dramáticos más sólidos del film.

Si bien la historia era la misma que la película original, la remake sobresalió por la sensibilidad que le otorgó a la dirección el director Dunhan.

Un realizador que construyó principalmente su carrera como editor, como colaborador de David Lynch, y esta fue una de sus pocas incursiones para el cine en la dirección.

Años después realizó varias películas para este estudio concebidas especialmente para la televisión.

En Volviendo a casa hizo un gran trabajo al retratar la mirada que tienen los perros sobre el mundo de los humanos.

homward bound

En esta remake al conflicto principal se le añadió una subtrama relacionada con el padrastro de los niños protagonistas que contribuyó a desarrollar más a esos personajes.

Sin embargo las grandes figuras fueron los animales que hicieron un trabajo fantástico.

La manera en que la aventura representa un viaje de madurez para el bulldog estuvo impecablemente trabajada en la historia.

La gran virtud de la dirección de Dunhan es que logró que uno se conecte con estos personajes desde los aspectos dramáticos.

Algo que no es habitual en las películas de animales infantiles de estos días que se volvieron más estúpidas, como pudimos ver en Un chihuaha de Beverly Hills. Ni hablar de lo que hacen con la animación computada en los efectos especiales.

En este caso la cámara capturó las expresiones naturales de los animales y sus sentimientos fueron retratados a través de las interpretaciones de los actores.

Volviendo a casa fue especial porque fusionó a la perfección el drama, con la aventura y la comedia.

Tenía momentos divertidos, pero también incluía algunas escenas sentimentales que te mataban.

La parte en que el labrador, interpretado por Don Ameche, le explica a bulldog por qué el perro es considerado el mejor amigo del hombre es demoledora.

Y ni hablar de la secuencia final que es profundamente emotiva por la manera en que está desarrollada. Tenés que ser un zombie para no emocionarte con el cierre de la historia.

En 1993 la película tuvo una excelente recepción de la prensa y el público y luego el estudio estrenó una continuación en 1996.

Un film que reseñaré en otra nota.

Sin embargo, la primera entrega es superior y la destaco entre las mejores producciones live action de Disney.

7 Comentarios

  1. “Tenés que ser un zombie para no emocionarte con el cierre de la historia” esto es lo mas verídico que escribistes mi estimado Hugo, es una buena y sobre todo bonita película, para disfrutarla con toda la familia.

  2. Hugo!!! Esperaba esta reseña!!!! Pense que no iba a llegar nunca.

    Hermosa película. Desde esa época es que quiero tener un boxer americano.
    Tengo que volver a verla pero me acuerdo que de chico me impactaba mucho la escena del río y el erizo.
    Y siempre me causo mucha gracia la voz del boxer al final de la película gritando “PAVO” por que es lo que había para cenar. Desde ese momento, los momentos de alegría con mi hermana gritábamos “PAVO”

  3. Hola Hugo, gracias por la reseña de esta peli que marcó mi infancia! Lo que me gustaba de esta realización fue el hecho de que no agregaran el movimiento de la boca a los personajes si no que se comunicaran mediante gestos y voces en off. Creo que eso contribuía a que la audiencia usara su imaginación para comprender que los animales pueden comunicarse de una manera diferente a nosotros. Saludos!

  4. Con razón no recordaba que los animales hablaban! yo ví la original, no sabía que había tenido una remake. En la del 63 había un locutor narrando la parte de los animales. Era muy buena, tengo que ver esta ahora si es mejor.
    Gracias, Hugo!

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