Reseña de Clifford: El gran perro rojo

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Calificación: B

Este tipo de películas suelen ofrecer propuestas familiares cuya calidad artística a menudo tiene dos perfiles definidos.

Puede tratarse de la mediocridad de Alvin y las ardillas, El pájaro loco y la lamentable Peter Rabbit (horrenda adaptación de la obra de Beatrix Potter) o la grandeza de los filmes del oso Paddington, que representa todo lo que está bien en el infantil.

Dentro de estos extremos Clifford se encuentra en un término medio y si el productor Jordan Kerner (quien tiene experiencia en este género) le pone un poco más de esfuerzo, la continuación que ya está programada podría ofrecer un film superior.

Kerner fue responsable de la trilogía de los Mighty Ducks y la excelente adaptación de La telaraña de Charlotte (2006), con Dakota Fanning, y en los últimos años gestó los filmes live action de los Pitufos.

En este nuevo proyecto trasladó en un formato live action el clásico personaje literario de Norman Bridwell que es más conocido a nivel internacional por la gran animada que en Latinoamérica se emitió en Discovery Kids.

Cualquiera que haya tenidos hijo/as o sobrinos/as en la primera década del siglo 21 probablemente está familiarizado con el perro gigante ya que fue muy popular entre los niños de cuatro a nueve años.

Un programa muy tierno que presentaba el balance perfecto entre el entretenimiento y el contenido educativo.

La película live action hace el esfuerzo de replicar en el la identidad de la con el tipo de argumento que suelen tener estas producciones hollywoodenses y dentro de ese combo algunas ideas funcionan mejor que otras.

Entre las adiciones malas sobresalen la presencia del tío idiota de la protagonista, interpretado por Jack Whitehall, quien hace un esfuerzo descomunal por ser gracioso y no funciona, un villano genérico a cargo de Tony Hale que la historias de Clifford nunca necesitaron y la trillada subtrama relacionada con el bullying, donde las chicas ricas molestan a la protagonista por «ser pobre».

Algo gracioso ya que Emily, encarnada por una sólida Darby Camp, está muy lejos de ser pobre y vive en un barrio de clase media donde puede gozar de varios privilegios, como el hecho de poder asistir a una escuela privada.

Ese argumento quedó raro.

En cuanto a la representación de Clifford la realización de los efectos especiales es irregular. En el primer acto del film hicieron un muy buen trabajo con el CGI del cachorro rojo y cuando crece queda la sensación que no le permitió a los realizadores terminar la post- producción.

Dentro del reparto los adultos podrán reconocer los cameos de varias figuras de Saturday Night Live y una simpática participación del legendario John Cleese.

Aunque no consiga capturar esa ternura especial que tenía la animada, como lo hicieron las producciones inglesas de Paddington, la película de todos modos es una muy buena opción para los más chicos.

La dirección corrió por cuenta de Walt Becker, quien fue responsable de la última entrega de Alvin y en esta producción elevó un poco más la calidad del contenido.

 

 

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