Lone Wolf and Cub: Baby Cart in the Land of Demons (1973)

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Tras el de cuatro películas consecutivas con los mismos personajes en el período de un año, uno podría pensar que el estudio Toei le daría un descanso a la franquicia de Lone Wolf and Cub.

Sin embargo sucedió todo lo contario debido a la enorme aceptación que estos personajes tuvieron en el público y el hecho que los filmes recaudaron una fortuna en la taquilla,

En agosto de 1973 se estrenó la quinta entrega que representó el regreso del director Kenji Misumi, quien fue responsable de la realización de los primeros tres filmes.

Una vez más sorprendió con un muy buen exponente del samurái que tomó elementos del cómic de Kazuo Koike.

Una enorme virtud de esta franquicia que me sorprendió muchísimo es su constante capacidad para reinventarse en un período de tiempo muy .

Como mencioné previamente, entre 1972 y 1973 Toei presentó cinco películas con estos personajes que cuentan con su propia identidad.

Los cineastas japoneses lograron encontrarle la vuelta a la saga para no cansar al público y sorprenderlos con alguna novedad en cada relato.

Lone Wolf and Cub: Baby Cart in the Land of Demons es muy particular ya que tiene una estructura argumental parecida a la de un juego.

A diferencia de los relatos previos donde los protagonistas viajaban a diversas locaciones en su misión de venganza, gran parte del nuevo conflicto se desarrolla en un mismo escenario.

En esta ocasión el samurái Ogami necesita obtener cierta información para cumplir con un asesinato que le encargaron.

Para completar su tarea necesita vencer en duelos de combate a cinco guerreros que tienen las pistas que lo llevarán a encontrar a su próxima víctima.

Como si se tratara de un video juego de plataformas, Ogami tiene que vencer a cada jefe de pantalla hasta llegar al último nivel donde podrá concluir su misión.

La premisa de la trama también tiene un notable parecido con el clásico de , Game of Death, cuyo guión original trabajaba una idea similar.

Mientras Ogami se enfrenta a los diversos villanos comiqueros, el pequeño Daigoro, que a esta altura dejó de ser un bebé, vuelve a protagonizar su propia subtrama.

Tras un comienzo lento la trama luego se vuelve más atractiva y el director Misumi sorprende con otro gran trabajo en lo referido a la realización,

Las secuencias de acción son muy creativas y el mayor mérito del film en este aspecto es que todos los duelos de espadas son diferentes y nunca caen en la redundancia, como ocurría a menudo con el cine de de los años ´70.

Misumi le aporta un concepto visual diferente a los diversos duelos y eso contribuye a que el espectáculo sea entretenido, sobre todo porque te sorprende con la extravagancia comiquera de los villanos.

Cabe resaltar también que a esta altura de la saga no hay mujeres violadas ni torturadas y los roles femeninos tiene un tratamiento más digno.

Baby Cart in the Land of Demons también se destaca por su cuidada fotografía que le otorga una estética muy especial en comparación con otros filmes del mismo género estrenados en ese período.

Tras el inevitable suceso de esta película Toei le dio luz verde a la decepcionante sexta entrega que cerraría esta franquicia, pero de ese tema me encargaré en la próxima nota.

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3 comentarios

  1. Lo de los samurais enmascarados y cada uno con su pelea especial me remite a los Oniwabanshu de Rurouni Kenshin, no sé si iba por ese lado. No me extrañaría que no haya afanado el concepto el autor de esta película, ya lo hacía con los villanos, que salieron casi todos de videojuegos o comics

  2. Lamentablemente la ultima escena era nocturna y la calidad de fast32 para ésta fue malisima… Por casualidad la encontraste en otra pagina con mejor calidad? La última también calidad pésima. Un poco cruel cuando despacha a la familia al final q le quisieron dar el toque perverso igualmente para justificar la ejecución jeje
    La verdad podrían hacer una serie basada en toda esta historia, no se si se hizo, desconozco. Igual barata no creo q salga

  3. No esta les la versión que hay en la web. Salgo que la vez remasterizada en Blu ray es lo que hay.
    Pese a todo las escenas diurnas tienen una mejor calidad que muchas películas de artes marciales de ese período.
    Fuera de los hermanos Shaw, que eran los que ponían más guita obviamente.

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