ArtículosCine

Insaciable: body horror con comentario social

 Insaciable aporta una nueva adición a lo que podríamos denominar el Body Horror educativo.

Se trata de propuestas de terror que contienen escenas repugnantes que son una excusa para desarrollar un comentario social trillado, relacionado a menudo con el yugo del patriarcado diabólico o causas que despiertan empatía con facilidad.

En este caso, la moraleja de manual gira en torno a la imagen corporal y el estándar de belleza que se impone a través de los medios de comunicación.

En defensa de Insaciable se puede argumentar que tiene una premisa atractiva que podría haber integrado la serie de Los cuentos de la Cripta.

Midori Francis encarna a una estudiante de medicina obsesionada con bajar de peso que decide implementar una dieta peculiar centrada en el consumo de cenizas humanas.

Su situación se complica cuando empieza a ser acechada por el espíritu de una persona fallecida que se devoró.

La dirección corrió por cuenta de Natalie Erika James, quien cosechó notoriedad en 2020 con su ópera prima Relic y luego hizo para Paramount la olvidable precuela de El bebé de Rosemary, Apartment 7A.

Una buena protagonista atrapada en una moraleja sin sutilezas

Lo mejor de su nuevo film reside en la composición de la protagonista y la estupenda implementación de los efectos prácticos, donde sobresalen el gore y las prótesis de maquillaje.

Toda la transformación física que padece el personaje principal está muy bien elaborada y Midori Francis sobresale con una interpretación emocional que resulta cautivante.

Si llegás al final de la película es por ella.

Lamentablemente, la propuesta se debilita con la dirección de James, quien tarda una eternidad en establecer el conflicto central y luego trata al público adulto como si fueran niños de ocho años que deben ser educados.

Un problema que arrastra el cine desde hace años con las nuevas camadas de realizadores que ignoran el concepto de la sutileza y la simbología.

El público no tiene chance de pensar por su cuenta o analizar el trasfondo de una historia, ya que todo se explica de manera burda, como si se tratara de un infomercial educativo.

Por consiguiente, el espectáculo luego resulta predecible y aburrido, debido a que el género se convierte en una excusa para que un realizador narcisista elabore su preciada moraleja.

Insaciable no es una mala película, pero se siente redundante dentro del Body Horror escolar, que pide a gritos una dosis de madurez en el desarrollo del comentario social.

Calificación: B-

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.