Cumbres Borrascosas: la fallida adaptación con Margot Robbie
Estrenar Cumbres Borrascosas en la fecha de San Valentín es como relanzar Carrie el Día de la Madre: la clásica distorsión de Hollywood, que sigue empecinado en leer a Emily Brontë como si fuera Jane Austen.
Por consiguiente, una novela que explora un conflicto de vínculos tóxicos y trauma generacional termina desvirtuada en una propuesta de “romance pasional”.
La nueva película de la directora Emerald Fennell (Promising Young Woman) propone una adaptación libre y descerebrada que se suma a la extensa lista de producciones fallidas que no supieron entender a Brontë.
Emily Brontë y el contexto de Cumbres Borrascosas
El inconveniente con Cumbres Borrascosas es el siguiente.
Durante la Era Victoriana, la literatura estándar ofrecía caballeros con modales nobles (el señor Knightley de Emma) y a la mujer como el centro moral de la casa. Historias donde los buenos eran recompensados —siempre con una boda feliz—, los malos castigados y donde la religión y el amor se retrataban como los pilares fundamentales de la sociedad.
En este contexto, en 1847, aparece Emily Brontë, en modo Harley Quinn, y le tira una granada a lo que se consideraba el prototipo de la novela inglesa aceptable.
Su relato desarrolla una épica familiar con personajes nefastos que habitan un ambiente asfixiante, atrapados en un ciclo de odio, donde el amor es un sentimiento tóxico que conduce al caos.
Emily hablaba de violencia intrafamiliar, abusos físicos, racismo y manipulaciones psicológicas que retrataban el lado más oscuro de la sociedad victoriana.
Para que se entienda bien, en Cumbres Borrascosas hasta los perros son jodidos y, si no me creés, preguntale al señor Lockwood, que puede mostrarte sus cicatrices.
En su momento, los críticos calificaron a Brontë de “degenerada” y “repulsiva”, y la novela recién fue apreciada muchos años después de su publicación, sobre todo por su estructura narrativa compleja, donde la trama se revela como si se tratara de una muñeca mamushka literaria.
El problema de las adaptaciones cinematográficas de Cumbres Borrascosas

Este material siempre fue complicado para las adaptaciones hollywoodenses, ya que, si no se lo modifica, el contenido es demasiado turbio y denso para venderlo como una propuesta comercial.
La versión que más se acercó a capturar el espíritu de la novela fue la de 1992, con Juliette Binoche y Ralph Fiennes en su debut cinematográfico.
De hecho, la obra de Peter Kominsky es la única película que incluyó la segunda mitad del libro, habitualmente omitida en el cine debido a que tiende a espantar al público.
Esta nueva versión producida por Margot Robbie ofrece una película hueca e insulsa que se niega a explorar las capas psicológicas complejas del relato original y, en su lugar, propone un espectáculo más hipersexualizado.
Básicamente, se recrea parte de la novela de Brontë como si la hubiera escrito E. L. James, la autora de 50 sombras de Grey.
El resultado es una producción superficial que confunde el romance pasional con las emociones tóxicas y, peor aún, intenta venderlo como una obra transgresora.
En consecuencia, la película se convierte en un melodrama tedioso del canal Lifetime, donde los vínculos entre los personajes se abordan con una frivolidad apabullante.
Tampoco funciona el reparto central. Margot Robbie es demasiado grande para el rol de Catherine Earnshaw, que demandaba una actriz más joven, y un anestesiado Jacob Elordi, poco beneficiado por pelucas ridículas, nunca llega a plasmar la oscuridad del personaje original.
Al margen de la pareja insípida que conforman, las reiteradas escenas de sexo parecen salidas de algún episodio perdido de Melrose Place —en la época dorada de Kimberly Shaw—, y lo que supuestamente debía ser erótico se convierte en un placer culposo de absoluta ridiculez.
Lo que queda es una puesta en escena artificial que evoca un comercial extendido de perfumes Chanel, con vestuarios excéntricos diseñados por la versión steampunk de Vampirella.
De todos modos, no creo que todo esté perdido para Warner.
El público que se enganchó con la ciencia ficción distópica de Bridgerton tal vez conecte con este film que solo toma el título de la novela clásica de Emily Brontë.
Calificación: D+