Zona cero: vuelven los zombis coreanos
Luego de su exitoso debut en el cine live action con Train to Busan, el director coreano Yeon Sang-ho se dedicó a desarrollar una filmografía bastante ecléctica, donde exploró diversos géneros con resultados irregulares.
En Psychokinesis le aportó una mirada creativa al desgastado género de superhéroes. Luego incursionó en la ciencia ficción (Jung_E) y el misterio (The Ugly) con producciones olvidables y hace poco se redimió con Revelations, un buen thriller policial producido por Alfonso Cuarón.
El punto en común que une a estas propuestas es la intención deliberada de Sang-ho por no repetirse a sí mismo y ofrecer al público contenidos diferentes.
Esa es la mayor virtud que se puede destacar en Zona cero, su regreso a la temática zombie desde Península, la continuación de Train to Busan estrenada en 2020.
En este relato más extravagante, no todos los conceptos que propone terminan de funcionar, pero al menos se percibe el esfuerzo por retomar el género desde otra perspectiva.
El debut de los zombis drones

La particularidad de este relato es que introduce una nueva variante de muertos vivos que podríamos denominar los “zombis drones”. La novedad es que la horda de criaturas hambrientas ahora puede ser manipulada mentalmente por un científico loco, posible ex empleado de la empresa ACME, que dirige la amenaza hacia objetivos puntuales.
Las innovaciones en las especies de estos personajes siempre fueron controversiales desde los tiempos de George Romero, cuando introdujo al zombi Bub, que retenía parte de la inteligencia humana, en Day of the Dead (1985).
A veces funcionan, pero la idea tiene que estar sostenida por un buen argumento.
La trama de Zona cero se desarrolla durante una conferencia de biotecnología que resulta interrumpida cuando un científico psicópata suelta un virus que muta con rapidez y convierte a las personas en los debutantes zombis drones, que se desempeñan como un híbrido entre los muertos lentos de la vieja escuela y los corredores olímpicos de Danny Boyle.
Cuando las autoridades aíslan el edificio, un grupo de sobrevivientes atrapados se enfrenta a las criaturas mientras intenta encontrar una salida.
En lo personal, los zombis drones me parecieron un fiasco y dudo que volvamos a verlos en otras películas. Tampoco ayuda que el rol del villano principal parezca salido de un cómic de X-Men y que, con el desarrollo del film, se vuelva cada vez más ridículo.
Una idea que termina desbordando al argumento
En Train to Busan se destacaba la atracción que generaban los espacios confinados y la trama incluso incluía un comentario social en torno al individualismo extremo, el elitismo y las condiciones de clase.
Zona cero propone un divague menos interesante, donde el espectáculo termina atrapado por la ridiculez.
Pese a todo, la película se deja ver y sobresale en los aspectos técnicos, donde el director se luce con las secuencias de acción y algunos momentos de suspenso que están muy bien logrados.
No obstante, de las tres producciones que hizo Sang-ho con los zombis, esta es la más olvidable y consigue ser pasable porque cumple en materia de entretenimiento.
Si llegás al cine con las expectativas moderadas, hasta la podés disfrutar.