Send Help: reseña de la nueva película de Sam Raimi
Tras un paso olvidable por el Universo Marvel con la secuela de Doctor Strange, Sam Raimi logra redimirse con una producción modesta que lo representa mejor como realizador.
Cierta exageración en la recepción, impulsada por gente que descubrió el terror recientemente con 28 años después, infló expectativas que la peícula honestamente no se propuso cumplir.
Send Help es muy efectiva en materia de entretenimiento y la experiencia de Raimi consigue levantar un guion de medio pelo concebido por Damian Shannon y Mark Swift.
Un argumento flojo sostenido por el oficio de Sam Raimi
Una dupla que en el pasado fue responsable de títulos como Freddy vs. Jason, Shark Tale y la adaptación de Baywatch con The Rock.
En este proyecto desarrollaron una comedia de terror que toma prestados numerosos elementos del film sueco nominado al Oscar Triangle of Sadness (2022), que presentó una premisa muy similar.
Con astucia cambiaron algunos componentes para evadir una demanda por plagio, pero si viste la obra europea, la referencia es más que obvia.
Send Help contiene los elementos autorales de Raimi, y eso contribuye a que la película obtenga su propia personalidad, pese a las situaciones predecibles que dominan el conflicto.
Dentro de un argumento que no desarrolla demasiado a sus personajes, Rachel McAdams le saca agua a las piedras con una interpretación sólida.
Una labor que sobresale especialmente cuando la dirección de Raimi aleja al personaje del inevitable recuerdo de Annie Wilkes (Misery) y permite que la actriz construya el rol con un perfil diferente.
Por su parte, Dylan O’Brien resulta funcional a la trama y, aunque tiene menos momentos destacados, consigue lucirse con un personaje que se contrapone a los héroes empáticos que suele encarnar habitualmente.
Las situaciones de tensión y suspenso que elabora el director contribuyen a que la propuesta eleve un poco su contenido y la experiencia resulte amena y fluida.
Esta es una película que Raimi realizó para calentar algunos músculos como realizador, mientras le demuestra a la industria de Hollywood que sigue vigente y no perdió su magia.
Aunque no integrará la lista de los mejores títulos de su filmografía, al menos ofrece un producto muy digno, ideal para disfrutar en una sala de cine.