El Príncipe Valiente (1954)

: Capítulo 6 

Después de ser ignorados durante muchas décadas en la pantalla grande, los personajes del mito artúrico explotaron en Hollywood a mediados de la década de 1050.

El éxito de estas producciones generó que la leyenda de Camelot fuera explorada desde distintas técnicas.

En 1954 luego del estreno de El caballero negro con Alan Ladd, otra gran película relacionada con esta temática llegó a la pantalla grande.

Se trata de una de las mejores adaptaciones de cómics que se hicieron en la historia del cine.

Uno de esos extraños casos donde te ponés a mirar el film y tenés la sensación que las viñetas de la historieta cobraron vida por arte de magia.

El Príncipe Valiente fue una obra maestra del cómic que marcó un antes y un después en este rubro artístico por el extremo realismo de las ilustraciones y la complejidad de los argumentos. Como si esto no fuera poco además influyó en la vocación de los mejores ilustradores de las últimas siete décadas.

El famoso vikingo guerrero tuvo la suerte de tener un tratamiento de lujo en Hollywood.

Los estudios Fox fueron los responsables de hacer esta película que presentaba un desafío complicado en la adaptación.

A diferencia de otros héroes del cómic, el Príncipe Valiente era una propuesta muy difícil para trabajar en el cine por la cantidad de personajes que tenía la historia y la riqueza de los argumentos.

El productor Robert L. Jacks delegó esta tarea en el guionista Dudley Nichols, el primer artista en rechazar un Oscar en 1936, por el film El informante.

Su polémica decisión tuvo que ver con el hecho que el sindicato de guionistas en ese momento estaba en huelga.

Nichols escribió clásicos memorables del cine como La diligencia (1939), de John Ford, ¿Por quién doblan las campanas? (1943) y Scarlet Street (1945), el policial de Fritz Lang.

En 1953 era uno de los mejores guionistas de Hollywood.

Para este proyecto tomó una decisión muy inteligente. En lugar de enloquecerse con las subtramas y los distintos conflictos que enfrentaba el héroe, el escritor creó un argumento inspirado en el primer arco argumental del cómic.

Es decir, la etapa que narra el origen de Valiant hasta que se convierte en un caballero de la Mesa Redonda de Camelot.

Ese período es conocido con el título de en los días del Rey Arturo.

Un buen momento para incluir un Dato Loco comiquero.

Uno de los personajes más fascinantes del universo DC, como es el demonio Etrigan, creado por Jack Kirby, fue inspirado por este arco argumental del Príncipe Valiente.

Hay un momento en la historia donde Valiant decide emplear herramientas psicológicas para vencer a un enemigo y crea el disfraz de un monstruo con el objetivo de asustarlo.

La máscara que elabora el príncipe luego inspiró el diseño de Etrigan que fue copiado por Kirby para su personaje.

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Retomo el tema de la película.

A partir del momento en que Valiant se convierte en caballero las historias del cómic abandonan los elementos fantásticos y se vuelven más realistas.

Hal Foster durante ese período comenzó a incluir en las tramas más figuras históricas como Atila, el huno.

El guión de Nichols descartó la fantasía de la película y presentó una versión más realista del reino de Camelot que era la tendencia de ese momento en el cine, como pudimos ver en las entregas previas de este informe.

Una vez que estuvo definido el guión, los productores delegaron la dirección en otro artista importante.

Aunque Henry Hathaway había filmando algunas películas de aventuras, a comienzos de las década del ´50 su nombre estaba asociado con el género policial donde brindó numerosos clásicos como The House on 92nd Street (1945), que le valió una nominación al Oscar, y Kiss of death (1947).

Este proyecto representaba su primera y única incursión en el mundo de los cómics y consiguió armar el reparto adecuado para este film.

El rol de Valiant quedó a cargo de Robert Wagner, quien más tarde sería famoso por la serie de televisión Hart To Hart, mientras que los roles femeninos fueron interpretados por dos de la actrices más bellas y talentosas de aquellos días.

Janet Leigh, quien años después protagonizaría la famosa escena de la ducha en Psicosis, encarnó a la princesa Aleta, el clásico gran amor de Valiant, y Debra Paget a la princesa Ilene.

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Luego de este trabajo Paget se destacó en 1956 en Los diez mandamientos, de Cecil B. Demille, y Love Me Tender, junto a Elvis Presley.

La película de Hathaway era impactante desde las primeras escenas, cuando se veía por primera vez a Robert Wagner en el rol de Valiant.

El espectador tenía la sensación que el personaje ilustrado había cobrado vida en el cine.

La trama se centraba en el origen del príncipe vikingo e y su anhelo de convertirse en caballero de la Mesa Redonda para combatir al rey Sligon, quien había usurpado la corona de su padre.

El trabajo que presentó esta producción en el diseño de producción y las secuencias de acción fue algo extraordinario.

Los escenarios estuvieron inspirados en las ilustraciones de Hal Foster y capturaron con mucha precisión el mundo medieval que se describía en el cómic.

Lo mismo ocurrió con las escenas de acción. La ultima gran batalla que se desarrollaba en el castillo de Sligon estuvo inspirada por una serie de viñetas de la historieta.

Desde los aspectos visuales la película fue espectacular y sobresalió la fotografía de Lucien Ballar, quien años después se convertiría en uno de los colaboradores habituales del director Sam Peckinpah.

El hecho que esta producción fuera filmada en Technicolor y Cinemascope contribuyó también a que brindara una experiencia especial en el cine.

En este film sobresalen también las secuencias de los torneos de justa, donde los dobles de riesgo hicieron un trabajo increíble.

Los combates tienen tensión y logran ser emocionantes.

No puedo dejar de destacar dentro del reparto la labor de Brian Aherne, en el rol de Arturo, quien capturó a la perfección la personalidad que tenía el rey de Camelot en el cómic.

Seria injusto olvidar también a James Mason (Lolita, Nace una estrella), quien sobresalió en el rol del villano caballero Sir Brack.

Luego de este trabajo el director Henry Hathaway enfocó su carrera en el western donde hizo varios clásicos junto a John Wayne, como La conquista del Oeste (1962), Los hijos de Katie Elder (1965) y Temple de acero (1969).

Este film tranquilamente podría haber brindado una muy buena saga, pero en aquellos aquellos días los estudios de Hollywood no le prestaban atención a las continuaciones y sólo hicieron esta producción.

Dentro de las películas basadas en cómics El Príncipe Valiente se encuentra entre las grandes obras maestras de esta temática.

Ya no se hacen filmes de este calibre.

Hoy probablemente los escenarios serían realizados con animación computada y las secuencias de acción se enfocarían en la violencia extrema con momentos sangrientos.

Pasaron más de 60 años del estreno de este film y el trabajo de Henry Hathaway está tan bien hecho que no perdió vigencia.

Su buscás una gran película clásica de aventuras esta sigue siendo una excelente propuesta.

No es difícil de conseguir. De hecho, hace poco la compré en dvd una librería de cómics.

Acá tienen el avance original de este tremendo clásico

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