Edgar R.Burroughs: El regreso de Tarzán

Dentro de la saga literaria de Tarzán, los primeros siete volúmenes no tienen desperdicio y son una joya absoluta del género de aventuras.

El enorme éxito que tuvo el debut del personaje generó que Edgar R.Burroughs tuviera que producir más material por la alta demanda de su editorial y de esa manera terminó por repetir una misma fórmula en las entregas posteriores.

Algo que no ocurrió con la saga de John Carter, donde supo encontrarle una vuelta original a esta situación, pero eso es un tema para otra nota.

Originalmente las historias del hombre mono fueron publicadas en la revista pulp New Story Magazine a través de varias entregas.

Algo que explica el estilo narrativo del autor.

Burroughs debía lograr que los lectores volvieran a comprar la revista todos los meses y por eso emotivo cada capítulo de las novelas cerraba la trama con una situación de suspenso.

Durante décadas muchos lectores odiaron el final del primer libro por la situación que presentaba Burroughs.

Jane no podía formar una pareja con Tarzán porque se había comprometido con Clayton y el hombre mono renunciaba a su herencia como Lord Greystoke para que ella fuera feliz con su primo.

Si en la actualidad uno se queja por ese final y enseguida sale buscar la continuación, la situación fue mucho peor para los lectores de 1912.

En ese momento tuvieron que esperar hasta junio de 1913, cuando New Story Magazine publicó El regreso de Tarzán.

Una de los mejores trabajos de la bibliografía de Burroughs.

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En este caso no sólo aumentó las dosis de suspenso, sino que además se concentró más en la aventura y la acción.

El origen del héroe ya se había presentado en la trama anterior y ahora pudo divertirse más con el personaje.

La novela comienza a partir del final de Tarzán de los monos.

Luego de renunciar a la  idea de compartir su vida con Jane, el  protagonista decide volver a Francia con su amigo d´Arnot para tratar de vivir en la civilización.

En el camino Tarzán conoce a una joven condesa con la que casi tiene un romance y la vida lo lleva cruzarse con quién se convertirá en uno de sus más legendarios enemigos.

Nicolás Rokoff, un siniestro espía ruso, hermano de la Condesa Olga de Coude, quien tras ser humillado por el hombre mono se empeñará en hacerle la vida miserable al protagonista.

El regreso de Tarzán es una novela que remite muchísimo a las películas de Indiana Jones por el modo en que Burroughs trabajó la aventura.

En la actualidad es cotidiano que mucha gente asocie esta novela con los filmes de Steven Spielberg.

A lo largo de la segunda entrega Tarzán vive numerosas aventuras  y misterios en Europa y Africa que tienen el tono de los conflictos de Indiana.

Uno de mis momentos favoritos de esta entrega, entre tantos otros, es la tensión sexual que se gesta entre el protagonista y la condesa y la elegancia con la que Burroughs maneja esta situación.

El recuerdo de sus ojos entrevelados y de la perfección de los labios mientras le sonreía cuando le dijo adiós permaneció en la memoria de Tarzán durante el resto de la jornada. Olga de Coude era una mujer preciosa y Tarzán de los monos un hombre muy solitario, con un corazón necesitado del tratamiento clínico que sólo una mujer podía administrarle.  

La traducción literal de esto es que Tarzán quedó recontra caliente con la condesa y desea llevarla a la cama, pero Burroughs lo manifiesta con cierta delicadeza.

Todo lo contrario a Robert E.Howard, quien solía ser mucho más bruto en los relatos de Conan con estas cuestiones. Claro que el guerrero cimmerio también tenía otra personalidad.

Por otra parte, Burroughs en esta novela dejó muy bien aclarado un tema que siempre generó conflicto con Tarzán en los medios y me refiero a su violencia contra los animales.

Para evitar confusiones el autor manifestó las postura del personaje ante esta situación. El hombre mono no es un cazador sádico y sólo mata animales por cuestiones de superviviencia.

En realidad, Tarzán nunca había matado por placer. Como tampoco nunca había encontrado placer alguno en el acto de matar.Lo que le encantaba era la alegría del juego de la lucha…el éxtasis de la victoria; El éxito en la caza practicada para conseguir alimento. La competencia entre la habilidad  y la astucia de uno y la habilidad y la astucia de otro. Pero salir de una ciudad en la que había alimento de sobra para abatir a tiros a una gacela de dulces ojos…¡Ah, eso resultaba todavía más cruel que asesinar a sangre fría a un semejante!

Más claro imposible.

Con ese simple párrafo el autor evitó que los chicos lastimaran animales para tratar de recrear las aventuras del héroe y al mismo tiempo le tapó la boca a los detractores.

Mientras Tarzán vive una serie de aventuras en el desierto africano, Jane Porter se la pasa postergando su casamiento con Clayton y lleva una vida triste en su círculo social.

Durante la lectura de la novela uno no puede evitar preguntarse cómo demonios hará Burroughs para reunir otra vez al hombre mono con Jane.

El modo en que lo resuelve es genial, pero por supuesto no lo voy a adelantar en esta nota.

Cabe destacar que en esta segunda entrega de la saga el autor presenta la ciudad de Opar, cuya población de seres salvajes luego tendrá más protagonismo en las entregas posteriores.

El regreso de Tarzán es una gran novela de Burroughs que contribuyó a consolidar a este personaje como un ícono popular de la literatura pulp alrededor del mundo y representa una de las mejores labores del escritor.

 

2 Comments on Edgar R.Burroughs: El regreso de Tarzán

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