Once Upon a Time in Hollywood: La novela de Quentin Tarantino

Publicidad

Una propuesta literaria interesante para quienes disfrutaron Once Upon a Time in Hollywood de en el cine.

Caso contrario dejen pasar esta nota y sigan con la siguiente donde comento curiosidades sobre el fascinante y subestimado género de la novelización de películas.

Los detractores suelen calificarlo como una basura comercial al punto que ni siquiera lo consideran una forma de literatura.

En mi opinión esa es una interpretación snob e ignorante de una expresion artística válida que tiene sus seguidores.

Por supuesto que dentro de este estilo se publican muchísimas porquerías, pero cada tanto surgen también trabajos inspirados que nos permiten explorar con una mayor profundidad los personajes de una película que nos gustó.

La novelización de Once Upon a Time in Hollywood es una radiografía del alma artistica de Tarantino con todas sus virtudes, excesos y falencias.

Al tomar contacto con su debut literario se nota su pasión y conocimiento por este tipo de libros, donde hizo un esfuerzo para que la obra presentara un contenido digno.

Quentin no le falta el respeto al público con una burda narración en prosa de su guión (un camino que toma la mala novelización de un film) sino que crea una experiencia diferente con los personajes que descubrimos previamente en el cine.

La primera sorpresa llega enseguida en los capítulos iniciales donde se narra el clímax de la película y la pelea entre Cliff Booth con los miembros de la secta de Charles Manson,

Un momento importante que en el libro Tarantino despacha en pocos párrafos sin ningún interés en describir situaciones violentas.

Gran parte de la se concentra en expandir los orígenes de Cliff y las adversidades que atraviesa el actor Rick Dalton para revivir su carrera.

Un tema interesante es que el perfil de estos personajes cambia drásticamente en la versión literaria.

En el caso de Cliff, Tarantino hace un trabajo sobrehumano para que el doble de riesgo le caiga mal al público o al menos no lo considere ese tipo cool que encarnó Brad Pitt.

Además de blanquear el asesinato de la esposa con más detalles, el argumento retrata a Booth  como un individuo misógino, homofóbico y racista  al que solo le interesa tener sexo casual y mirar películas de Kurosawa. Una de sus grandes pasiones.

Aunque su personalidad genera más rechazo, la expansion de sus orígenes, con las experiencias que vivió como prisionero de los japonees en la Segunda Guerra Mundial contribuye a que entendamos de donde provienen sus actitudes mezquinas.

Un caso muy diferente es el de Rick Dalton quien despierta mucha más empatía en la y tiene algunos momentos emotivos con un par de escenas que quedaron afuera de la película.

El rol de Sharon Tate no presenta cambios notables de la versión cinematográfica, más allá de explorar sus pensamientos cuando entra al a ver la película que protagonizó con , The Wrecking Crew.

y sus seguidores cuentan con un par de capítulos dedicados a sus vivencias en Los Ángeles que tienen la función de retratar el cambio de paradigma cultural que se vivía en 1969 en torno al fracaso del sueño hippy.

Esos soñadores que buscaban cambiar el mundo con paz y amor terminaron convertidos en vagabundos marginales con las cabezas completamente quemadas por las drogas.

La prosa de Tarantino en general busca emular el estillo narrativo de Elmore Leonard donde la acción se desarolla principalmente a través de los diálogos.

El artista le escapa a las descripciones poéticas y el texto remite muchísimo a esas novelas pulp de los años ´60 que evoca la cubierta y presentación del libro.

En las últimas páginas se incluyen publicidades antiguas de otras novelizaciones como la continuación de Love Story (que creo es falsa) y la de  Serpico, el clásico de Sidney Lumet. 

Un enorme  problema que tiene esta versión de Once Upon a Time in Hollywood es la ausencia de un editor que ayudara a Quentin a ejecutar mejor sus ideas.

Se nota de manera obvia que el tipo envió por mail su trabajo a la editorial Harper Collins y así como lo recibieron lo publicaron sin tocar una coma.

El resultado es una obra caótica donde el relato de ficción se fusiona con las intervenciones del autor, quien se va por las ramas con anécdotas del Hollywood de los añós ´60.

En ese sentido la resulta una experiencia abrumadora, ya que Tarantino te quema la cabeza con información que es interesante pero no tiene nada que ver con el conflicto central.

Por ejemplo, durante la escena de Sharon Tate en el se cuelga varias páginas con la historia detrás del rodaje de El bébe de Rosemary y si bien lo que cuenta es apasionante se trata de un contenido que parece pertenecer a otro libro.

En numerosas ocasiones la trivia del Hollywood de los años ´60 atenta contra la fluidez del conflicto principal  y el desarrollo de los personajes debido a que la atención del relato se desvía permanentemente.

Para aquellas personas que no tienen mucha conexión con estos temas la lectura podría resultar un poco más complicada ya que Tarantino se pone denso con su cátedra de cine.

En mi caso que me apasiona este período histórico no sufrí tanto esta cuestión porque me engaché mucho con esa faceta docente de Quentin, pero no puedo ignorar que el libro pide a gritos la intervención de un editor.

Más allá de la objeciones mencionadas la novelización del director al menos nos permite revisitar esta historia a través de una experiencia diferente.

Hace mucho que no leía una propuesta relacionada con este género y la verdad que la disfruté mucho.

Este es el del libro narrado por Kurt Russell.

 

 

 

 

Notas relacionadas

Publicidad

1 comentario

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.