Reseña de Big Fish & Begonia

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Calificación: B+

Esta era una película que venía postergando desde hace bastante tiempo porque no encontraba el momento para verla.

Finalmente lo hice hace unos días y resultó una grata sorpresa de la producción china sobre la que no abundan tantos antecedentes notables.

Una cuestión que se relaciona con la trayectoria y el monopolio comercial que siempre tuvo el animé japonés en el continente asiático.

Big Fish & Begonia representa la primera obra de B&T, un nuevo estudio de animación que incursionó en el mercado con este proyecto.

En esta oportunidad contaron con una importante colaboración de Mir Studio, la compañía responsable de realizar las últimas películas de DC Universe y la remake de Voltron para Netflix.

Aunque la plataforma de streaming vende este film como una producción original de ellos la realidad es que sólo compraron los derechos de exhibición.

Salvo por un par de objeciones personales que tengo para hacerle a esta propuesta en términos generales me pareció una muy buena película que representa una enorme evolución de las obras chinas en este género.

Los directores Liang Xuan y Zhang Chun sorprenden con un relato bastante complejo cargado de contenidos filosóficos y espirituales inspirados por el Libro de Zhuangzi, una colección de fabulas que es considerada una obra esencial del taoísmo.

Queda claro en esta cuestión que la película no fue pensada para un público infantil que podría encontrar demasiado densa esta historia.

Big Fish & Begonia presenta un concepto interesante donde los peces y las criaturas marinas son representados como espíritus humanos que encarnaron previamente como humanos en la Tierra.

El cuento nos transporta a un reino místico donde una comunidad de seres con poderes mágicos tienen un ritual en el que participan los adolescentes que están por entrar a la adultez.

De este modo Chun, la joven protagonista, atraviesa un portal donde se convierte en un delfín rojo para experimentar el mundo de los humanos.

Durante su travesía queda atrapada por un red de pescadores y un chico que vive en un pueblo costero logra salvarla pero muere ahogado.

A partir de ese disparador se desarrolla una compleja y rebuscada aventura en la que Chun intenta salvar el alma del joven que perdió su vida al recatarla.

Toda la película gira en torno a los temas de la reencarnación del alma y el karma y como las mínima acciones que emprendemos a diarios pueden tener enormes repercusiones en los demás sin que nos demos cuenta.

En lo referido a la propuesta argumental es una producción que lidia con temáticas adultas que serían imposible de concebir en una película de animación occidental donde la tendencia actual del género apunta a concentrarse en la estupidez.

Obviamente al tratarse de una obra china no falta el final bajón agridulce que suele caracterizar al cine de ese país.

A los asiáticos les encanta llorar y sufrir en el cine Big Fish & Begonia sigue la escuelita tradicional de relatos tristes relacionados con la mitología de esa cultura.

En lo referido a la realización técnica, la calidad en los aspectos visuales es extraordinaria.

Se nota que los muchachos del estudio Mir estuvieron más inspirados con esto que los trabajos paupérrimos que elaboran para DC, en parte porque también contaron con un mayor presupuesto.

Toda la ambientación del mundo místico y la simbología esotérica que incluyeron en el retrato de esa cultura me pareció fascinante.

Igual que el trabajo de musicalización que contribuye a brindar algunas escenas hermosas.

No obstante, no puedo dejar de mencionar un tema que me hizo ruido durante su visionado y afecta un poco la calidad del film

Big Fish & Begonia en términos generales es una muy buena historia de fantasía pero cuenta con una enorme debilidad: Su falta de identidad artística.

Esta es una película que se pasa de rosca con la Miyazaki dependencia al emular de manera burda elementos que vimos en El viaje de Chihiro, Ponyo y El increíble castillo vagabundo.

No está mal homenajear al maestro y si vas a copiar al alguien por los menos que sea el mejor, pero en este caso sentí que el tributo cariñoso fue demasiado.

Me parece que este es un problema que tienen mucho realizadores jóvenes de la actualidad en Asia a los que les cuesta construir su propia voz artística en el campo del animé.

Por eso me gustan tanto las películas de Mamoru Hosoda (The Girl Who Leapt Through Time), quien puede expresar algún homenaje a sus mentores en sus creaciones pero uno como espectador encuentra una identidad artística individual.

En este caso puntual si bien no se puede esperar eso en una ópera prima sentí que «el tributo» a Ghibli fue demasiado obvio.

Esta cuestión por supuesto no afecta las virtudes del film chino pero es un tema que no podía ignorar.

Si llegan a verla (esta disponible en Netflix) no se pierdan la escena post-crédito que es importante.

Este es el avance.

 

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3 comentarios

  1. Me acuerdo que la ví hace unos años y sorprendió mucho! Me sonaba a Korra por todos lados, tanto por la casa de animación como la inspiración en mitología asiática. Pero méritos artísticos le sobran y todos los personajes cumplen para hacer el relato aún más interesante!

    PD: Ahora me siento un gil, no tenía IDEA QUE HABÍA UNA ESCENA POST-CRÉDITOS!!! Va para un segundo visionado!

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