El documental Special When Lit

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Creo que hay dos manera de ver esta propuesta.

Como un documental informativo o una película de terror.

Este fin de semana vi esta producción del 2009 centrada en la historia del y su valor como ícono de la cultura norteamericana.

La verdad que desconocía este film hasta que el otro día me la recomendó un lector (gracias Pablo Salini).

Special when Lit me dejó con sentimientos encontrados. Tiene muy buenos momentos y otros que me resultaron incómodos de ver, pero que son interesantes, ya que retratan los efectos negativos que puede ocasionar la adicción al juego.

Cuando un Pinball o el Mortal Kombat, si querés un ejemplo de video, pasan a dominar tu vida estás en serios problemas y la naturaleza inocente del simple entretenimiento se pierde por completo.

En esta película aparece mucha gente limada que da miedo y la verdad que resulta fuerte escuchar sus testimonios.

De todos modos quiero reseñar este film por partes y dejar esta cuestión para el final.

El documental explora el auge de la cultura Pinball en los años ´70 y ´80 y los circuitos de torneos de la actualidad.

La dirección de Brett Sullivan, famoso realizador de videos musicales, tiene un claro enfoque nostálgico y retrata al Pinball como un juego muerto que no tiene posibilidades de resurgir.

Un concepto que se contradice con la realidad de los últimos años, donde el flipper digital vive un momento extraordinario y muchas compañía facturaron millones con las descargas online.

Lo que ocurre es que en el momento en que se filmó este documental, entre el 2006 y el 2008, esto no existía. The Pinball Arcade que brindó la mejor simulación digital hasta la fecha recién apareció en el 2012.

Si bien Special When Lit cuenta con testimonios muy interesantes de diseñadores famosos de flippers, coleccionistas y campeones de torneos, le faltó una producción periodística más sólida.

El documental no tiene un foco definido, omite el origen del juego que data del siglo 17 y de manera inexplicable pasa por alto la segunda era dorada del Pinball en los ´90, que apenas se menciona.

Algo que me molestó notablemente de esta película es que desperdicia el testimonio de diseñadores grossos como Stevie Ritchie (Terminator 2) para darle espacio a personajes marginales que no representan a la mayoría de los fans de este juego.

Un caso contundente es el de Pingeek, un sujeto que se autoproclama el Jim Morrison de los flippers y cuyo mayor ambición en la vida es convertirse en el  Elton John de los años ´70. Algo que no tiene el menor sentido.

Pingeek, quien no parece ser un muchacho muy lucido, se dedica a filmar mesas de pinball y las vende en dvd por 10 dólares. Hay una escena grotesca donde presenta su proyecto en una convención deprimente, donde su escasa audiencia apenas llegan a entender lo que ofrece.

Después aparecen otros tipos que describen el flipper como un deporte, jugadores que se autodenominan atletas y otro que comparan la experiencia de una partida con el sexo.

En muchos de estos casos se nota que hay un obsesión enfermiza por el juego que claramente afectó el modo en que se desenvuelven en sus vidas. El tema es que la gran mayoría de los amantes del Pinball no tienen estas características.

El documental le da lugar a mucha gente border que se mezcla con las personas importantes de la industria que contribuyeron al desarrollo de la industria del Pinball.

Entre las buena entrevistas se destaca la del dueño de la compañía Stern que sigue vigente desde 1977.

El problema con el film es que en esta mezcla desafortunada de testimonios, en un momento se termina por transmitir que el Pinball es un pasatiempo de perdedores con personajes que no están bien de la cabeza.

Un ejemplo que encontramos en un famoso campeón de los años ´90, que pasaba 10 horas por día dedicado a los flippers y por supuesto estaba desempleado.

Sin embargo, uno de los máximos campeones de la actualidad, Lyman Sheats jr, el Messi del Pinball, que es un ingeniero que trabajó en diseño de estos juegos y es interesante de escuchar tiene muy poco espacio en la película.

El director se enfoca en los freaks con el claro objetivo de retratar al Pinball como un pasatiempo de gente rara.

Hay otra escena donde queda expuesta también la intención del realizador.

En un momento entrevistan a un historiador y coleccionista de la vieja escuela, Sam Harvey.

El tipo no usa computadora y cuenta con archivos de todas las mesas de juego que se crearon en la historia. Por cierto, Harvey guarda sus documentos en sobres de papel madera.

Todo un personaje que tiene mucha información para compartir y en el documental los productores lo descuidan por completo.

Permiten que Harvey hable con la panza al aire, con un aspecto desaliñado y la iluminación que usan es lúgubre para acentuar el desorden de su casa.

Otra vez, en el film se percibe una clara intención de mostrar al amante del Pinball como un freak. Tranquilamente se pueden mostrar las excentricidades de un entrevistado sin exponerlo de un modo negativo como lo hace el director Sullivan en su trabajo.

En resumen, Special When Lit es una película interesante por la temática que explora pero su enfoque desde la realización no me terminó de convencer.

Este es el avance.

 

 

 

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8 comentarios

  1. El más freak de todos es el realizador, ¿le gusta el Pinball pero no se banca a la gente que también le gusta? ¿wtf?

  2. Parece que lo encararon más a los programas onda «acumuladores compulsivos» que un documental sobre el Pinball. Porque, por más que sea de 2009, podían plantear el hecho de como podría conjugarse con la tecnología. Por lo que comentás Hugo, parece una novia despechada el director!

    Un mamarracho el Jim Morrison del pinball, parece un personaje de Capusoto jajajaj.

  3. ja ja! Si va por ese lado el documental y por eso es algo desconcertante. «Hay amores que matan» dice la frase.
    Aparte al Morrison del Pinball lo pone como un referente cuando es un flaco que anda dando vueltas por la convenciones. Es ilógico que tenga más tiempo en pantalla que Steve Ritchie, el tipo que creó los flippers históricos de Terminator 2 y Star Trek: Nueva Generación.

  4. Puede ser que no le tenia fe a un documental como corresponde sobre el pinball y como el morbo llama la atención entonces… Ponele. Tambien sería raro que no haya un documental mas serio hecho por la comunidad «pimbalecera» como respuesta.

  5. De nada!
    Después de comentarte sobre este documental la vez pasada, pensé que quizás debí haber mencionado este hecho, el de los freaks y el tiempo de pantalla que les daban. Cuando la vi allá por el 2011, si bien me gustó, en ciertas escenas yo también sentí esa incomodidad.
    La que más me generó ese » algo» fue la de los dos flacos a los que les preguntaban si dejarían el pinball por una mujer. Entre la respuesta de uno (» depende que tipo de mujer») y la acusación de virgo implícita en la pregunta, recuerdo haberme sentido incómodo.
    Es verdad también lo que mencionaste, no existía en ese momento el Pinball Arcade, ni la idea de revitalizar la industria desde lo digital. Como que el documental tiene ese tono crepuscular sobre el mundo del pinball.
    Al margen… El año pasado tuve la suerte de poder volver a jugar un pinball físico después de años. En una escapada a Mar del Plata, lugar al que no iba desde 1992, comprobé que el Sacoa sigue existiendo! Comprando la famosa tarjeta (que pioneros, tenían ese sistema 15 años antes de la SUBE jajaja) con mi esposa nos jugamos un par de créditos.
    Saludos!

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