Retrospectiva Camelot: Guinevere (1994)

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Capítulo 27

Dentro del mito artúrico dos de los personajes más interesantes de esta historia son GuinevereMorgana LeFay.

Al estudiar las fuentes literarias clásicas y luego las producciones cinematográficas es interesante observar como las mujeres de Camelot fueron censuradas en la ficción, primero por la moral religiosa y luego por el machismo de los estudios de Hollywood en siglo 20.

La historia de Morgana es apasionante porque su origen está relacionado con la mitología celta.

En las primeras versiones literarias era un hada vinculada con el espíritu del agua. Hay relatos que la describen como una diosa protectora con poderes de sanación, una característica que luego la convertiría en la reina de Avalon.

Morgana surge como una figura femenina relacionada con la diosa celta Morrigan y la diosa galesa Modron.

A partir del siglo 13 el proceso de cristianización que se produjo en Irlanda tuvo sus efectos también en el ciclo artúrico y los personajes femeninos resultaron los más afectados.

La peor aparte se la llevó Morgana, quien empezó a ser retratada como una hechicera malvada que representaba la ideología pagana que condenaba la moral del cristianismo medieval.

Morgana de a poco se convirtió en una antagonista de Arturo y su personalidad benévola y protectora se distorsionó, ya que era una figura que encarnaba el culto a las diosas celtas.

La estocada final a la reina de Avalon la aplicó Thomas Malory en 1485 con su obra La muerte de Arturo, que se convertiría en la pieza literaria más famosa de la leyenda de Camelot.

Malory no sólo distorsionó a Morgana sino que la consolidó como una villana que se veía envuelta en situaciones de incesto con Arturo, entre otros episodios lamentables.

De esa manera el personaje quedó asociado durante siglos con el rencor y la maldad que es la imagen que la mayoría de la gente tiene de ella.

Guinevere sufrió la misma transformación.

persia

Gwhenhwyfar era una diosa celta que solía ser convocada para la fertilidad y el contacto con los muertos en el plano espiritual.

En los tiempo de Avalon, Arturo debía casarse con la diosa que gobernaba la Tierra y por ese motivo Gwhenhwyfar se convertía en Guinevere para vivir como la consorte del rey de Camelot.

Con el avance del cristianismo en Irlanda Guinevere pasó a ser una figura trágica relacionada con la perversión. En la la leyendas de Camelot es retratada como una mujer adultera, cuyo romance con Lancelot derivaba en la ruina de Camelot y Gran Bretaña.

Algunos autores como Chrétien de Troyes,  en Historia de los reyes de Britaña, le otorgaron un perfil más positivo donde se la retrataba como una reina inteligente y gentil que no engañaba a Arturo.

No obstante, la mayorías de las obras literarias prefirieron presentarla como una adultera vengativas que ofendía a todos los caballeros con sus acciones.

Los autores más moralistas se aferraron a los principios católicos para condenar a Guinevere con la esterilidad, como un «castigo divino» por su infidelidad.

A partir del siglo 20 Morgana y Guinevere empezaron a ser un poco más respetadas en la literatura.

Con la aparición de las obras modernas las mujeres de Camelot volvieron a cobrar fuerza en la ficción.

Los casos más importantes aparecieron en los años ´80 con Las nieblas de Avalon (1983), de Marion Bradley Zimmer (obra maestra de esta temática) y la trilogía de Guinevere (1987), de  Persia Woolley, compuesta por Child of the Northern Spring, Queen of the Summer Stars y Guinevere: Legend of the Autumn.

Ambas autoras rescataron la riqueza perdida de estos personajes que fueron censuradas por la moralina religiosa de los tiempos medievales.

No obstante, en el cine este cambio tardó más tiempo en concretarse en parte al machismo de los estudios de Hollywood, que siempre se negaron desarrollar los roles femeninos.

Como vimos en todas las producciones que destaqué en este informe, Morgana y Guinevere tuvieron roles muy secundarios en las películas y series de televisión sobre esta leyenda y por lo general eran ignoradas por los guionistas.

Excalibur, de John Boorman, le dio a ambas un poco más de importancia pero también presentaba el perfil distorsionado implementado por Malory.

Por ese motivo, en 1994, resultó toda una novedad  la película para televisión, Guinevere, que por primera vez en la historia del cine le dio un rol protagónico a las mujeres de Camelot.

Guinevere-(1994)-

La historia fue un adaptación libre de la trilogía literaria de Persia Woolley que condensó toda la serie en un mismo argumento.

Sheryl Lee, la recordada Laura Palmer de Twin Peaks, interpretó a Guinevere y estuvo acompañada de un buen reparto donde se destacaron Sean Patrick Flannery (The Boondock Saints), como Arturo; Noah Wyle (E.R Emergencias) en el rol de Lancelot y Donald Pleasence como Merlín.

La película tenía una marcada visión feminista y presentaba a Guinevere como el personaje más fuerte e inteligente de Camelot, quien buscaba unificar Gran Bretaña a través de la paz.

Arturo era literalmente un tarado que prácticamente no sabía donde estaba parado en su reino y Lancelot un pibe quejoso que solo servía para el sexo.

Debo destacar que esto no ocurría en los libros de Woolley que empoderaban a Guinevere con un perfil más complejo, sin la necesidad de denostar los personajes masculinos.

En esta película se desbandaron con la visión feminista y la historia terminó siendo algo ridícula. La protagonista inclusive usaba el cabello corto para despegarse de la tradicional representación del personaje.

Morgana en un rol de anti heroína se presentaba como la líder de una secta de chicos que intentaban restaurar el culto a las diosas en Camelot y para concretar su objetivo buscaba manipular a Guinevere.

La película tenía un serio problema de casting.

Sheryl Lee cuando hizo esta película tenía casi 30 años y en la trama Guinevere era representada como una joven de 17 años, algo que jamás lograba ser creíble.

Noah Wyle y Sean Patrick Flannery se veían más jóvenes al lado de la protagonista y el famoso triángulo amoroso tampoco era convincente.

La película no era entretenida pero en su momento sorprendió con este enfoque diferente del mito artúrico que no tenía precedentes en el cine.

Lo mejor de Guinevere pasa por el trabajo de Donald Pleasence en el rol de Merlín, quien se convertía en el consejero de la protagonista.

Una lástima que los productores no fueran más respetuosos con la obra de Persia Woolley ya que la trilogía literaria es muy buena.

Aunque no fue una gran película, Guinevere fue la primera producción en restaurar la dignidad perdida de las mujeres de Camelot y no se puede ignorar al analizar el mito artúrico en el cine.

El film se consigue con facilidad en internet y también está completo en You Tube.

 

 

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2 Comentarios

  1. Es muy loco, por fechas están bastante cerca pero recuerdo bien ver las nieblas de Avalon en la tele y no a Guinevere.

    Loco que ambas tengan conexión con ER Emergencias

Comentarios cerrados.