Toy Story 5: crítica de la nueva pelicula de Pixar
Un manotazo de ahogado entretenido que funciona.
Hace años que los filmes de Pixar dejaron de representar la vanguardia de la animación estadounidense. Más allá del crecimiento notable que tuvieron otras productoras como Laika, Sony, DreamWorks e Illumination, la compañía de la lamparita inició su descenso cuando comenzó a exprimir la fórmula de las secuelas y Disney convirtió a los filmes originales en contenido de relleno para su plataforma de streaming.
Al margen de que también ofrecieron títulos horrendos como Lightyear, donde la pereza creativa tuvo su expresión más explícita.
Este año regresan con una propuesta vintage cuya finalidad consiste en brindar un refugio de confort emocional al fandom de culto pagano que extrañaba «las películas de antes».
El director Andrew Stanton, quien sobrevivió en la industria tras el fracaso de John Carter, como un buen alumno aplicado les ofrece a los espectadores nostálgicos exactamente lo que buscaban.
Toy Story 5 incluye todos los grandes éxitos de Pixar. No faltan los personajes graciosos, la obsesión enfermiza con el trauma, la secuencia manipuladora destinada a hacerte llorar, el mensaje correcto dirigido a los adultos —que los chicos ignoran y olvidan cinco minutos después de salir del cine— y la infaltable música de Randy Newman.
Una aventura centrada en Jesse

La novedad es que en esta oportunidad le dieron un mayor protagonismo a Jesse, la muñeca vaquera introducida en la segunda entrega de la saga, que había terminado desdibujada en los filmes previos.
Esta es su gran película individual y el resto de los personajes la acompañan en la nueva aventura. La justificación del regreso de Woody resulta forzada, pero el marketing necesitaba vender la película con su imagen.
De hecho, el título más apropiado hubiera sido Jesse: una historia de Toy Story, ya que la dupla de Buzz y el cowboy en este episodio queda relegada a un rol secundario.
La premisa que sostiene el conflicto es atractiva y confronta a los juguetes tradicionales con el avance de los dispositivos tecnológicos que alejan a los niños de las actividades que estimulan la imaginación.
El film de Stanton evita demonizar la tecnología y promueve su uso equilibrado en una moraleja dirigida a esa camada de padres que expone a los chicos a las pantallas desde los primeros meses de vida.
No hay grandes objeciones para hacerle a esta producción, más allá de algunos baches narrativos que presenta la historia.
La película tarda más de lo necesario en establecer el conflicto central debido a una subtrama tediosa relacionada con Lightyear que podría haberse eliminado por completo sin afectar el contenido principal.
Toy Story 5 funciona como un relleno ameno para el público infantil mientras la compañía prepara el estreno de Gatto, una propuesta mucho más interesante donde combinarán por primera vez CGI hiperrealista con animación 2D realizada a mano.
Su estreno está previsto para marzo del año que viene.
Calificación: B