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The Bride! (2026): reseña de la película de Maggie Gyllenhaal

En esta reseña analizo The Bride!, la reimaginación del mito de Frankestein, dirigida por Maggie Gyllenhaal, una producción atractiva en los aspectos visuales que termina fagocitada por un guión caótico incapaz de sostener sus ambiciones.

Aunque el personaje titulaba la película, la novia de Frankenstein recién aparecía en el clímax y su participación no superaba los cinco minutos.

Sin una línea de diálogo, la icónica interpretación de Elsa Lanchester en 1935 redefinió el mito del monstruo para siempre, dentro de una obra que subvertía los elementos tradicionales del cine de terror.

A diferencia de otras propuestas de la época, el director James Whale humanizaba a la criatura original en un relato que se centraba en la soledad y el rechazo social que padecía.

El legado de La novia de Frankenstein en el cine

La obra se convirtió en un clásico del cine y la cultura popular y desde entonces en Hollywood intentaron reversionarla en varias oportunidades.

La mejor hasta la fecha fue The Bride (1986), con una excelente Jennifer Beals (Flashdance), que recién llegó a ser más valorada 30 años después de su estreno.

Tras muchos intentos fallidos por recrear esta producción, Maggie Gyllenhaal despertó entusiasmo con los trailers de su nuevo proyecto como realizadora, que reimaginaba a los monstruos en el ambiente de los gángsters de los años ´30.

Lamentablemente, el contenido real del film poco tiene que ver con lo que presentaban los avances y Gyllenhaal decepciona con una producción caótica, aburrida y conservadora que no despertará pasión de multitudes.

La peculiar lectura de Maggie Gyllenhaal

Jeese Buckley en una escena de The Bride (20226)

La trama comienza mal con una premisa absurda que anticipa el tedio que se desarrollará más adelante.

La escritora Mary Shelley se encuentra en un limbo existencial muy enojada porque la sociedad machista le impidió contar la verdadera historia de Frankenstein que ella había concebido.

Por ese motivo tiene la fantástica idea de poseer el cuerpo de una mujer para convertirla en la santa patrona de la causa feminista contra el patriarcado diabólico.

La elegida es una prostituta que termina muerta por unos mafiosos y luego revive cuando Franky encuentra su cuerpo para un experimento que podría darle una compañera.

Más allá del reduccionismo infantil y superficial —limitado al concepto de “todos los hombres son malos”— con el que la directora aborda las cuestiones de género, Gyllenhaal subestima la inteligencia del público en un film donde no existe el concepto de la simbología o la sutileza.

Todo se expresa de un modo burdo y redundante, como si la realizadora estuviera convencida de que la audiencia no puede pensar por su cuenta.

Al margen de esta cuestión, el film es un pastiche incoherente, carente de personalidad, donde se combinan diversos géneros sin un rumbo definido.

Una de las mayores debilidades del guión de Gyllenhaal es que no propone ninguna idea original, ya que la trama se construye en base a “homenajes” de películas clásicas y —lo más desconcertante— referencias directas a títulos recientes como Poor Things y Joker, de Todd Phillips.

Tampoco ayuda una narración lenta, plagada de baches, donde abundan los diálogos de exposición y la violencia gratuita.

Dentro del reparto, un desangelado Christian Bale hace lo que puede con un monstruo melancólico más interesado en ver melodramas románticos en el cine que en los conflictos que rodean a su torturada pareja.

Jessie Buckley, por su parte, ofrece una cátedra de sobreactuación completamente desbordada, con un personaje que se vuelve tedioso con el paso del tiempo.

En defensa de los protagonistas se puede argumentar que hicieron lo que pudieron con el material que tenían disponible; sin embargo, queda la impresión de que la dupla merecía una película superior.

El resto del elenco, que incluye participaciones de Penélope Cruz y Jake Gyllenhaal, resulta intrascendente.

Entre la ambición estética y el caso narrativo

Los elementos más rescatables de esta producción se encuentran en el apartado técnico, donde se puede apreciar una labor más inspirada.

Sobresalen especialmente los vestuarios, el diseño de producción y la fotografía de Lawrence Sher (Joker), que recrea la estética vintage del viejo cine de género del estudio Warner y los musicales de la productora RKO.

The Bride! es intachable en los aspectos visuales y esa virtud contribuye a que el espectáculo, por lo menos, resulte un poco más pasable.

Una pena porque la idea que proponían los avances promocionales parecía interesante.

Sin embargo, en la ambición de abarcar tantos conceptos diferentes, Maggie Gyllenhaal se embrolla con un pastiche incoherente que no resiste más de un visionado.

Será tema de discusión un fin de semana, hasta que llegue Project Hail Mary y esta propuesta enseguida quede en el olvido.

Calificación: C

Para leer más notas sobre Frankenstein podés seguir con la siguiente nota.

3 comentarios en «The Bride! (2026): reseña de la película de Maggie Gyllenhaal»

  • Pingback: Top Frankenstein: 15 películas del monstruo de Mary Shelley - HUGO ZAPATA

  • Me da la impresión que están estrenando películas para un mundo de hace 5 años atrás. Solo las estrenan para justificar la inversión que hicieron. Cuantas de este estilo de películas faltarán por estrenar?

  • Yo te lo extiendo Ricardo, 10 años y es muy acertado lo que mencionás.
    Da la impresión que son guiones que se concibieron entre el 2015 y el 2020 y se concretaron tarde.
    Debido a la constante repetinción de los mismos conceptos el comnentario se siente redudante y anticuado.

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