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Horus –Top 100 Películas de Animé (puestos 10-6)

Top 100 película de animé

10-6

Si llegaste hasta acá (muchas gracias) me interesaría saber cuales son tus película del animé favoritas.
Todavía no las menciones pensalas para la última entrega.
Este top 10 comprende mis favoritas personales, las más queridas que suele repasar con frecuencia y forman parte de mi colección.

10 – The Great Adventure of Horus, Prince of the Sun (1968)

Obra fundacional del animé moderno y una de las películas más importantes que se concibieron en la historia de este género.

Tras la Segunda Guerra Mundial, la vanguardia de los dibujos animados en el cine pertenecía a Walt Disney.

En segundo lugar, y con menos difusión en el continente americano, se destacaba el maestro ruso Lev Atamanov, cuya reimaginación de los cuentos de hadas clásicos tendría una enorme influencia en la producción asiática.

Como vimos en el comienzo de este informe, Japón por entonces había presentado algunas obras respetables, pero ninguna tenía identidad propia, ya que los artistas estaban muy apegados al estilo de Disney.

Entonces apareció Horus, el héroe infantil con más cojones del género, y nada volvió a ser lo mismo.

Japón plantó bandera y le demostró al mundo que la animación era cosa seria y no un simple entretenimiento infantil.

La aparición del niño vikingo marcó una bisagra histórica e impulsó de forma decisiva a la industria del animé.

El film representó la primera colaboración de Isao Takahata con un joven Hayao Miyazaki, y cimentó las bases artísticas de lo que más tarde sería el estudio Ghibli.

Takahata desarrolló una propuesta de aventuras inspirada en los cuentos de hadas nórdicos, con personajes complejos y dilemas morales poco comunes para este tipo de cine.

La trama presentaba a Horus, un joven vikingo (heredero del Príncipe Valiente de Hal Foster) que emprendía un viaje para enfrentar a un demonio que oprimía a su pueblo.

Este film sobresalió por una puesta en escena ambiciosa y una narración dinámica de las secuencias de acción sin precedentes en la animación, sobre todo por el retrato de la violencia que en 1968 desconcertó al público y a la prensa.

Por otra parte, Takahata sorprendió con una coprotagonista compleja, con arco propio, que se alejaba de los roles femeninos tradicionales de la ficción occidental.

El fracaso comercial de Horus en Japón provocó tensiones internas en Toei, pero con el tiempo fue reevaluada como una de las piedras angulares de la producción asiática.

Si nunca la vieron la pueden encontrar en You Tube con el doblaje latino.

9 – Lupin III: El Castillo de Cagliostro (1979)

Escena de Lupin the Third: The Castle of Cagliostro con Lupin conduciendo su icónico auto amarillo durante una persecución a toda velocidad.

Esta película de Hayao Miyazaki contribuyó a redefinir al personaje con una sensibilidad más romántica y ofreció una cátedra absoluta en la realización de secuencias de acción animadas.

La persecución inicial con el emblemático Fiat 500 introdujo una narrativa visual fluida donde los protagonistas eran presentados a través de la acción.

Antes de 1979, la animación japonesa solía ser rígida o exagerada al diseñar este tipo de escenas.

Miyazaki introdujo un realismo inusual, con un ritmo frenético que emulaba el cine de William Friedkin (Contacto en Francia) y Peter Yates (Bullitt).

En su momento, este enfoque fue revolucionario dentro del género y su impacto dejó huella incluso en el cine live action.

Años después, Steven Spielberg diseñó secuencias de acción en la saga Indiana Jones que tomaron como referencia directa esta propuesta de Lupin.

Cabe destacar que el diseño del castillo y los fondos europeos anticiparon la identidad estética que luego definiría a Ghibli.

La filmografía de Lupin se expandió con numerosas propuestas, pero esta sigue siendo, a mi entender, la obra maestra indiscutida de la franquicia.

8 – Mi vecino Totoro (1988)

Escena de My Neighbor Totoro con Totoro junto a Satsuki y Mei, de pie en un río en un entorno natural.

Otra vez, Miyazaki en modo oveja negra, haciendo la suya lejos de la manada.

Totoro fue una anomalía extraordinaria que rompió las reglas del cine infantil de los años ´80.

Mientras en Occidente las películas de Disney y Don Bluth (en el pináculo de su carrera) dependían de conflictos de aventuras y villanos para captar la atención del público, Hayao optó por una narración contemplativa que retrataba el espíritu de la infancia a través de situaciones cotidianas.

Nunca se explicaba si Totoro era un espíritu de la naturaleza o un producto de la imaginación de las protagonistas, y tampoco importaba, porque no se le podía quitar los ojos de encima.

Sin chistes estúpidos ni situaciones escatológicas, la película centra su relato en gestos simples que invitan al espectador a disfrutar las mismas atmósferas que rodean a los personajes.

El bicho eventualmente se convirtió en la mascota oficial de Ghibli y, afortunadamente, nunca fue explotado en continuaciones forzadas, como sin duda habría ocurrido en el cine hollywoodense.

7-EL VIAJE DE CHIHIRO (2001)

Escena de Spirited Away con Chihiro junto a Zeniba en el interior de la cabaña, en un momento de calma y aprendizaje.

Me aburre profundamente la sobreintelectualización académica de Chihiro, donde intentan explicarte cada detalle de la película, algo que no hace otra cosa que robarte la experiencia.

En este punto reside para mi la belleza de la historia,ya que al igual que en Evangelion no hay una verdad única y el contenido se presta a diversas interpretaciones.

En lo personal, siempre viví a Chihiro como una reimaginación japonesa de Alicia en el País de las Maravillas.

Hay numerosos elementos que las unen, como el umbral y el paso a otro mundo, la comida como motor de cambio, la pérdida de identidad, las figuras tiranas con cabezas grandes y los guías ambiguos.

La diferencia es que Miyazaki evoca el surrealismo y los elementos absurdos de Lewis Carroll para desarrollar un viaje de madurez mucho más sólido, que explota la riqueza del folclore japonés.

En su momento, representó el gran regreso del cineasta a la animación, y el éxito internacional del film dio inicio a un ciclo memorable de Ghibli en la primera década del siglo XXI.

6-GHOST IN THE SHELL (1995)

Motoko Kusanagi contemplando la ciudad futurista desde lo alto de un edificio, rodeada de luces y arquitectura cyberpunk en Ghost in the Shell.

Cuando haga en algún momento mi lista épica de cine de ciencia ficción, este film volverá a aparecer, ya que es una obra que trasciende el género de animación.

Ghost in the Shell redefinió esta clase de contenidos con una relato que no sólo tuvo un profundo inpacto en la industria del cine sino en el campo de la filosofía.

Más allá de las fantásticas escenas de acción y la puesta en escena estilizada del Cyberpunk, el film presentó una meditación sobre la identidad, la consciencia y la disolución del yo en la era digital.

¿Qué nos hace humanos?

¿Y si tus recuerdos fueron implantados por un hacker?

Mamoru Oshii la vio antes que nadie y en esta propuesta no trata a la inteligencia artificial como el trillado villano mata humanos, sino como una nueva forma de vida que intenta evolucionar a través de la fusión y la reproducción de datos.

Un concepto poderoso que ya no se siente una idea de ficción.

Cuando la descubrimos en vhs en los ´90 a muchos nos costó absorver lo que proponía el director en el primer visionado, ya que el film era deslumbramte con su puesta en escena.

Los detalles de la arquitectura urbana eran excepcionales y Oshii además redefinió el estandar visual de los mecha que se emularía hasta el hartazgo en la década siguiente.

Sin Ghost in the Shell nunca hubiera existido Matrix.

Cabe destacar también la innovadora banda sonora de Kenji Kawai que rompió el esquema de la tradicional música electrónica asociada al Cyberpunk.

Un título esencial del cine animé.

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