Calificación: B+

A le va mejor con los documentales que con las películas de acción donde no deja de brindar decepciones.

Not Just a Girl es un film que recorre la insólita carrera de Shania Twain.

Una cantante que apareció de la nada en los años ´90 para desafiar las normas y tradiciones de la música country y en el pináculo de su popularidad todo se vino abajo debido al ataque de una garrapata.

Suena bizarro pero esa fue su experiencia y ella lo cuenta en detalle en esta producción, donde se rescata a una figura que le abrió las puertas a numerosas estrellas juveniles de la actualidad, como Taylor Swift y Carrie Underwood entre otras.

Dentro de la música popular norteamericana no existe un género más conservador y sexista que el country.

Pese a todas las transformaciones sociales que se generaron en el siglo 21, dentro de esta rama,  todavía es muy difícil para una mujer conseguir la misma promoción en las radios que los cantantes masculinos y los salarios a menudo son muy desiguales.

A esto se suma las presiones que se le imponen a las cantantes que no tienen que experimentar los tipos.

En este film un músico lo explica de un modo contundente.

podía editar canciones sobre el consumo de cocaína  y pero si una mujer hace exactamente lo mismo se la tilda de prostituta porque se espera que ella abrace los valores familiares y cristianos que promueve la comunidad de Nashville.

A mediados de los ´90 Shania desafió esas imposiciones culturales con sus trabajos musicales y los videos cíps que transmitían una sensualidad y erotismo que no tenían precedentes en la figuras femeninas del género.

Su carrera explotó en 1997 cuando se asoció con Jon Landau, el histórico manager de Bruce Springsteen quien la ayudó a conseguir una masividad internacional que la música country no experimentaba desde los tiempos de Olviia Newton-John a comienzos de los ´80.

De las 16 canciones que comprenden el disco Come On Over, 12 fueron hits mundiales en las radios y en regiones como Latinoamérica, donde el country pop nunca tuvo cabida.

Un logro extremadamente difícil de conseguir y superar en la industria discográfica.

Pesa a todo Shania lo consiguió con su siguiente trabajo Up! editado en el 2002.

Mientras atravesaba el mejor momento de su carrera un día la picó una garrapata portadora de la enfermedad Lyme que afectó su sistema nervioso y las cuerdas vocales.

Mientras lidiaba con esa situación el marido la engañó con su mejor amiga y se divorció.

Un drama digno de una película del canal Lifetime.

Recién volvió a sacar otro disco en el 2017 y aunque no pudo recuperar la misma voz que tenía antes de padecer la bacteria todavía se mantiene activa en la música.

Con una puesta en escena sencilla, muy similar a la que tuvieron los documentales recientes dedicados a y Alanis Morrisette, Twain ahonda en todas estas cuestiones en una larga entrevista.

Su testimonio se complementa con las palabras de otras figuras y colaboradores de la artistas como Jon Landau, Lionel Ricthie (que la ayudó en el peor momento de la enfermedad), Avril Lavigne y Kelsea Ballerini, una cantante que surgió hace unos años y fue catalogada por la prensa como la heredera de lo que fue Twain en los ´90.

La dirección corrió por cuenta de Joss Crowley, quien documentó los excelentes recitales Daryll Hall y John Oates Live in Dublin y Detour Live at Philarmonic Hall.

Not Just a Girl  se encuentra disponible en Netflix.

 

Notas relacionadas

Un comentario en «Reseña de Shania Twain: Not Just a Girl»
  1. No sabía que había desaparecido por lyme, la verdad que para los que somos de la generación del 80′ sus temas eran un clásico en los cumples de 15, las pibas entraban con Still the one y después armaban coreos con I feel like a woman, recuerdo al menos dos cumples donde pasó eso.

    Sobre el lyme, hay un libro de Amy Tan (a la que llegué gracias a Stephen King), «En contra del Destino», que era en un principio solo una autofiografía de una asiática americana que se sentía en medio de dos culturas: En China la trataban como americana, en USA como china, muy interesante las reflexiones que hacía. Y al final del libro termina hablando del lyme que padeció y de cómo la terminó afectando, hay una anécdota de cuando salió a pasear al perro que da ternura y mucha tristeza. La verdad que lo que puede hacer esa garrapata es terrible

    Lo voy a ver el docu

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