Reseña de Más allá de la luna

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Calificación: B

Glen Keane es considerado una leyenda entre los artistas del campo de la animación occidental.

Su trabajo en Disney tuvo un rol fundamental en la calidad artística de muchas producciones clásicas como Mi amigo el dragón, Los rescatadores, El caldero mágico, El zorro y el sabueso. La sirenita, La bella y la bestia, Alladin, Pocahontas, Tarzán y Enredados.

Antes de ser contratado por ese estudio, donde desarrollaría su carrera, se destacó en el staff de la productora Filmation, a mediados de los años ´70, dentro del equipo que fue responsable de la serie de Star Trek.

Pese a tener un curriculum impresionante recién a los 66 años tuvo la posibilidad de dirigir su primer largometraje en este proyecto desarrollado por Netflix.

En el 2008 estuvo cerca de ser el realizador principal de Enredados pero un problema de salud lo obligó a delegar esa función en otros colegas.

Su ópera prima, estrenada hace poco en la plataforma de streaming, es sorprendente porque se trata de una propuesta realizada por una compañía independiente que sale a coparle la parada a los grandes estudios de Hollywood.

En lo referido a los aspectos ténicos y visuales Más allá de la luna presenta el estandard de calidad artística que habitualmente encontramos en los estrenos para cine de Disney, Pixar y Dreamworks.

El proyecto fue una co-producción entre Netflix, Sony Pictures Imageworks (que habitualmente trabaja en los efectos digitales del cine live action) y la productora china Pearl Studio.

Con este film me sucedió algo particular.

Me encantó la labor que ofrecieron Gleane y su equipo en los aspectos visuales y ese espíritu retro que tiene la narración y nos trae al recuerdo los clásicos musicales de Disney de los años ´90.

Cuando el director se mete de lleno en el terreno de la fantasía, la película presenta algunas secuencias imponentes con  escenarios psicodelícos deslumbrantes.

Para desarrollar esas ambientaciones tomaron como influencia la portada del disco de Pink Floyd, Dark Side of the Moon y el resultado es un magnífico festín visual.

La trama se centra en una familia china y toda la representación de la cultura asiática no solo es respetuosa sino que además esta plagada de detalles relacionados con las costumbres de esa comunidad.

Todo el espectáculo que presenta en las secuencias de fantasía y musicales, junto con el diseño de los personajes la verdad que es formidable y no encuentro nada para objtarle.

Sin embargo, la historia que propone no me terminó de convencer.

Creo que es hora de darle un descanso de por los menos 20 años a los relatos centrados en la experiencia del duelo por la muerte de un ser querido.

Las historias infantiles deberían estimular la imaginación de los niños y entetenerlos en lugar de deprimirlos con golpes bajos.

Entiendo que los críticos de cine, que en general suelen ser personas grises con una afición a todo lo que es depresivo, alaben estas cosas pero ya terminaron por cansar.

Más allá de la luna comienza con una secuencia musical adorable, donde se presenta a la familia de Fei Fei (la heroína) y la leyenda de Chang’e, considerada en la mitlogía china la diosa de la luna.

Un momento que además incluye un hermoso segmento desarrollado con animación tradicional que evoca el cine de los ´90.

No pasan siete minutos (le tomé el tiempo) que la mamá se descompone y presenta un problema de salud.

En ese momento pensé estos bastardos la van a matar con una enfermedad termimal.

Dicho y hecho.

En la siguiente escena Fei Fei pierde a la madre probablemente de un cáncer y el personaje se establece con el pesar de esa tragedia.

Hace unos años Coco, de Pixar, hizo llorar a medio planeta con esta cuestión y el año pasado tuvimos Magic Park, que también lidiaba con una que niña sufría por la enfermedad que padecía la madre.

Resulta tedioso que no se pueda narrar una buen cuento de fantasía sin que el disparador sea la muerte de uno de los padres, como si la magia y la aventura fuera patrimonio exclusivo de los niños que pierden un familiar.

Hay una cuestión pretenciosa de creer que los argumentos que lidian con la muerte y temas tristes dan como resultado una obra más profunda y no es así.

Al margen que es un clíché que viene de los tiempos de Bambi,  el concepto ya se trabajó en varias producciones recientes y por ese motivo Más allá de la luna se siente un poco anticuada.

La trama en este caso se relaciona con una niña que crea un cohete para viajar a la luna, con el fin de probarle a su padre que la diosa  Chang’e, la leyenda que solía contarle su madre, existe.

La aventura excéntrica  es una excusa para explorar la experencia del duelo de la protagonista y el rechazo a la idea que su padre tenga una relación con otra mujer.

Obviamente no falta el momento lacrímogeno que toca la fibra emocional y el golpe bajo con la muerte de la madre que te lo tiran de entrada.

Creo que con un argumento más inspirado ( y también menos canciones) esta película podría haber ofrecido un espectáculo muy superior, ya que desde los aspectos técnico se hizo un gran trabajo.

En resumen, la apuesta de Netflix en el género es buena y seguramente logrará entretener a los más chicos y hacer llorar a más de un adulto, pero después del primer visionado se olvida enseguida.

 

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4 comentarios

  1. Concuerdo con la reseña, es entretenida la película, pero no es memorable. En cuanto el cliché del padre que muere, pues es verdad, la historia se podría haber encarado de otras formas sin modificarla sustancialmente. Por ejemplo, ¿y si simplemente la chica quiere probar a todos la veracidad de la leyenda, combinado por su deseo de explorar? O algo más jugado, es tener a los padres separandose. Hay alternativas al cliché de la muerte.

    Dejo el link de este video de Mandarin Lab que me pareció un buen complemente después de ver el filme, ya que no se explican muchas cuestiones de la cultura china que a los expectadores occidentales nos pueden pasar por alto:

  2. Siempre me pregunté por qué los dibujos de Disney, que se suponen una empresa familiar, siempre tienen una familia rota por alguna muerte familiar. Revisionando casi todas las cintas de Disney, son pocos los ejemplos de familias completas, digamos, siempre alguna muerte la tiene que cruzar. Es el Síndrome de Batman, como le dijo yo.

    Y cuando te la tiran de entrada, como en Up, que creo que es el mejor ejemplo de golpe bajo directo de la historia del cine (hizo que un sandwich de jamón y queso me cayera como un lechón caliente) es difícil remontarla. Y, en lo personal, hace 4 años perdí a una hija y se me hace difícil a veces encarar estas películas en casa. Algunas ayudan pero otras te salan la herida mal.

    Respecto al diseño de los personajes, mi hijo los notó muy similares a los de Un Amigo Abominable y sí, tienen ciertas características similares ambas protagonistas, vamos a ver si le damos una oportunidad

  3. Coincido con todo lo que decís:
    1ro: Tienen que haber historias en donde el conflicto no sea el duelo.
    2do: La animación es fabulosa, el diseño de los escenarios y los personajes me resulto muy atractivo. EL nivel lisergico de todo lo que sucede en el inicio del viaje me pareció maravilloso.
    Ahora… le sobraron canciones, encima ninguna era pegadiza. En algún momento me aburrió y no la pude seguir.
    Mi hijo también perdió la atención totalmente.
    Abz!

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