Historia de Wonder Woman: Volumen IV

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Capítulo 15: Wonder Woman: The True Amazon (2016)

Durante este período de relanzamiento de Wonder Woman, tras la conclusión de la etapa The New 52, DC editó numerosos proyectos que trabajaron la historia de la heroína desde diversas perspectivas.

En el 2016 salió a la venta la novela gráfica The True Amazon, escrita e ilustrada por Jill Thompson que generaría una controversia en los Eisner Awards, los premios Oscar del cómic.

La labor de Thompson obtuvo el galardón en la categoría «Mejor Novela Gráfica» frente a otras producciones independientes más aclamadas, como The Art of Charlie Chan Hock Chye, de Sonny Liew.

Las quejas pasaron por el hecho que muchos críticos consideraron a la obra de Thompson una propuesta menor frente al resto de las nominadas y obtuvo el premio por el hecho que se avecinaba la película de Patty Jenkins y el 75 aniversario del personaje.

Lo extraño fue que Sonny Liew se llevó el Eisner como mejor ilustrador y guionista pero como obra integral se consideró que True Amazon era mejor.

Una novela gráfica muy particular de la que no soy precismente su mayor fan, ya que ofrece el relato más deprimente que se concibió en la extensa bibliografía de la heroína.

La propuesta es interesante para leer una vez pero en mi caso no me enganchó tanto y por eso no la incorporé en mi colección.

Jill Thomson es habitualmente más conocida por ser responsable del arte de Vidas breves, el recordado arco argumental del cómic Sandman, escrito por Neil Gaiman.

No obstante, la artista inició su carrera en DC como ilustradora de Wonder Woman en el histórico ciclo de George Pérez a comienzos de los años ´90.

Entre sus trabajos más destacados sobresalió el icónico número 46 (previamente reseñado en este informe) que narró una historia muy emocional relacionada con el suicidio adolescente.

Un cómic completamente adelantado a su tiempo.

En The True Amazon la artista desarrolla el origen de Diana con un tratamiento más cercano al estilo de Marvel, donde el surgimiento de la heroína se produce a raíz de una tragedia.

En otra palabras, para explicarlo de un modo sencillo, Thompson tomó el concepto de Stan Lee de la muerte del Tío Ben en Spiderman y lo adaptó en el mundo de Themyscira.

El resultado es un relato amargo y melancólico sobre la redención y la responsabilidad.

La autora no altera demasiado el mundo de las amazonas y los conceptos básicos del nacimiento de la protagonista dentro de todo siguen la historia tradicional.

La diferencia es que en esta oportunidad la aparición de Wonder Woman en la Tierra no la determina el accidente de Steve Trevor , quien no aparece en la trama, sino un conflicto interno de las amazonas.

Diana es introducida como una mocosa malcriada por la reina Hipólita, quien al llegar a la adolescencia se convierte en una joven superficial, mezquina y egoista, que sólo piensa en ella misma.

La princesa abusa de los previlegios de ser la hija de la líder de la amazonas y a medida que acumula más poder su carácter se vuelve cada vez más nefasto.

Eventualmente sus acciones y la manera superficial de encarar la vida causan una tragedia que la tocan de cerca.

No, no muere la reina Hipólita, pero no les voy a dar demasiados detalles al respecto por si alguien quiere leer el cómic.

Eventualmente las acciones de la protagonista le generan el destierro de Themyscira, donde se convertirá más tarde en la heroína que conocemos, pero ese aspecto no tiene prioridad en la novela gráfica y este es un enorme problema de la obra de Thompson.

Gran parte de su obra se centra en retratar a Diana con un perfil negativo, donde su personalidad y acciones generan un rechazo absoluto, ya que deja la impresión de ser una mala persona.

En la historia de Spiderman, Peter Parker cometía un acto de mezquindad al dejar escapar al delincuente que luego asesinaba a su tío, pero no era un joven que tuviera maldad o actitudes nocivas.

Por el contrario se lo introducía como un outsider que generaba empatía con el público.

En The True Amazon luego llega el momento de la redención para Diana, pero aparece tarde porque para entonces ya no importa demasiado lo que suceda con ella, debido a que el daño que causó es irreparable y su personalidad genera una distancia permanente con la supuesta heroína.

La mayor debilidad del conflicto es que dentro de la fábula sobre la humildad que intenta desarrollar, el resultado final termina siendo una representación aburrida que se olvida pronto tras la primera lectura.

Esta novela gráfica ofrece su mayor atractivo en el arte de la autora que presenta ilustraciones magnificas entintadas con aquarelas.

Desde los aspectos visuales la obra de Jill es grandiosa y no se le puede objetar nada.

Todos los detalles que le aporta a cada ilustración me parecieron magníficos junto con esa narrativa de cuento de hadas que le añade a las imágenes.

Lamentablemente el relato y la representación de Diana para mí no termina de convencer y creo que esa cuestión tuvo que ver con el hecho que el cómic fuera menos popular que La leyenda de Wonder Woman, de Renae De Liz y Earth One de Grant Morrison.

De todos modos quedará en el recuerdo como una de las rarezas de la bibliografia de la amazona de DC.

 

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