Reseña de Dolemite is My Name

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Calificación: A

En el especial de la serie Comedians in Cars Getting Coffee, de Jerry Seinfeld, que tuvo como protagonista a Eddie Murphy, en un momento de la charla el actor explica por qué estuvo alejado del cine en los últimos años.

Murphy no tiene necesidad de trabajar, la pasa bien en su tiempo libre con su familia y ninguno de los proyectos que le ofrecieron lo entusiasmaron como para abandonar su rutina diaria.

El único artista que lo hizo cambiar de opinión fue el director independiente Craig Brewer, recordado por sus películas Hustle & Flow y Black Snake Moan, quien este año (si el coronavirus lo permite) tiene previsto estrenar la continuación de Un príncipe en Nueva York (Coming to America).

Uno de los clásicos más celebrados de la filmografia de Murphy.

Dolemite es My Name narra la biografía del comediante Rudy Ray Moore, uno de los grandes referentes del cine guerrilla norteamericano que además trascendió por ser el gran pionero del rap, además de influenciar las carreras de varias generaciones de artistas negros, tanto en el cine y la televisión como el campo de la música.

Antes de convertirse en un accidental ídolo del subgénero del del Blaxploitation, a mediado de los años ´70, Moore cobró notoriedad por una serie de discos humorísticos que contenían un alto contenido de lenguaje vulgar y chistes sexuales.

Para citar una comparación local se podría afirmar que trabajaba ese humor verde con el que en Argentina se asoció a Jorge Corona o el Doctor Tangalanga.

Con la particularidad que Moore era mucho más extremo, motivo por el cual los discos se vendían de un modo independiente, ya que ninguna discográfica quería estar asociado con él.

Este es un punto muy interesante ya que representa el eje central de My Name is Dolemite y explica también la existencia de esta producción.

En la historia de Moore encontramos la cruzada de un artista marginal rechazado por el mundo del espectáculo que logró trascender en la comunidad negra norteamericana con producciones independientes que lo convirtieron en un ícono popular para toda una generación.

La diferencia con otros casos similares de aquel periodo, como Melvin Van Peebles, el fundador del Blaxploitation (que también tuvo su biografía) es que Rudy también era despreciado por los productores que hacían filmes de ese tipo en los años ´70.

Por ese motivo, con la plata que había recaudado con los discos y sin tener el menor conocimiento técnico sobre como hacer una película se embarcó en la experiencia de realizar un proyecto que se convertiría en un fenómeno cultural de esa década.

Dolemite fue una sátira accidental del Blaxploitation que trascendió por su historia delirante, las actuaciones paupérrimas y las desopilantes secuencias de artes marciales que enloquecerían al público.

Si los filmes de este tipo eran una representación del cine clase B, la obra de Moore directamente se imponía como una embajadora de la producción clase Z.

Debido a la repercusión del boca en boca entre el publico la película se convirtió en un sorpresivo éxito de taquilla y su protagonista logró establecerse en el mundo del espectáculo.

La película de Craig Brewer narra los orígenes de este artista y recrea especialmente la odisea que fue el rodaje de esta producción, desde su concepción hasta el momento del estreno.

Eddie Murphy brinda la interpretación más inspirada que ofreció en muchos años y se nota en su trabajo el compromiso que tuvo con este proyecto.

Aunque Moore no era precisamente un comediante creativo que derrochara talento, tenía una enorme llegada en el público y Eddie lo convierte en una figura que despierta una enorme empatía.

Sobre todo por los esfuerzos que hace por cumplir un sueño en un ambiente que lo rechazó reiteradas veces.

La reconstrucción de período cultural que presenta esta película es brillante y la trama está plagada con referencias a hechos y arquetipos que representaron el período del Blaxploitation.

Una cuestión muy divertida que el director retrató con acierto es el modo en que la premisa de Dolemite se distorsionó con el desarrollo de la producción.

El guionista Jerry Jones quería escribir un thriller que retratara las injusticias sociales que la comunidad negra enfrentaba en aquellos días y Rudy con sus ideas alocadas transformaba el proyecto en una bizarrada épica.

Hay una escena fantástica que retrata muy bien esta cuestión y contiene una referencia a otro clásico de este subgénero.

El autor del guión propone ideas serias y el personaje de Murphy insiste en sumar elementos que están de moda en es momento como el cine kung fu y alguna escena con exorcismos.

Por entonces, El exorcista de William Friedkin, era un fenómeno poular en todo el mundo.

Aunque la idea de Rudy quedó descartada por el costo que representaban los efectos especiales, otro productores trabajaron el mismo concepto en la recordada Abby, de 1974, con William «Blakcula» Marshall.

Otra de las grandes virtudes de esta producción la encontramos en la genial interpretación de , quien se roba todas las escenas en la que aparece, en un contundente regreso a los roles humorísticos.

En esta propuesta encarna al actor y director de Dolemite, D´Urville Martin, uno de los referentes más importantes del Blaxploitation y las comunidad de actores negros.

Como se retrata con acierto en esta producción, Martin era un a figura que tenía cierto renombre en el ambiente artístico por haber trabajado en películas hollywoodenses populares como Guess Who is coming to Dinner (1967), con Sidney Poitier y El bebé de Rosemary, de Roman Polanski, además de clásicos populares del cine negro como Black Caesar (1973) y Boss Niger (1975), con Fred Willianson.

El artista aceptó ser parte del proyecto de Moore por la plata que le ofrecieron pero no tenía ningún interés por el film y las constantes peleas con Rudy durante el rodaje quedaron retratadas en la película.

El tema con D´Urville, quien no queda muy bien parado en la representación que ofrece Snipes, es que consideraba a Moore un ignorante sin ningún talento artístico que no tenía la menor noción del cine.

El tipo estaba acostumbrado a trabajar con figuras grossas y dirigir secuencias como las peleas de Dolemite para él era algo vergonzoso.

Esta cuestión se trabajó de un modo magnífico en la siguiente escena.

Tal vez la mejor definición de lo que representó Rudy Ray Moore para la comunidad negra lo encontramos en una de las escena finales de esta película.

La noche del estreno de Dolemite, el personaje de Eddie Murphy pasa a buscar con una limusina a Lady Reed, la amiga del protagonista que lo apoyó incondicionalmente en el proyecto.

Lady no vive precisamente en Beverly Hills sino en un guetto y antes de subirse al vehículo expresa una frase que resume todo lo que significó Rudy y el Blaxploitation para una generación.

«Gracias por incluirme en esta película, por primera vez puedo ver a una mujer como yo en la pantalla de un cine».

El motivo por el que este film y otros proyectos del período fueron tan populares residió justamente en que le dio una inclusión en la ficción a todos esas personalidades reales de la comunidad negra que no tenía representación en Hollywood.

Moore supo aprovechar muy bien estas cuestiones y por eso tuvo un enorme impacto enorme no sólo en el público de ese momento sino en la generación de artistas que vinieron después.

Muy especialmente en lo referido al campo de la comedia.

Más allá de presentar una película que trabaja de un modo impecable estos temas, Dolemite is My Name además es muy divertida y trae de regreso a Eddie Murphy y Wesley Snipes con las mejores interpretaciones que ofrecieron en mucho tiempo.

 

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7 comentarios

  1. Es muy buena, de las mejores del año pasado.
    Lo que decis de que retrato gente q no estaba ni cerca de mostrarse en el cine, lo ves en la escena que van a ver la pelicula(no recuerdo cual era). Son los unicos negros en el publico y no cazan una, ni entienden por que la gente se rie tanto.

  2. Dos cositas………lo que relatas sobre las escenas de arte marcial malas, me hace acordar a Bowfinger, para mi una gran comedia.

    y dos; Sr. Tangalanga no era humor verde estilo Jorge Corona, x favor……El Dr. era un tipo muy formal, al que se le podia escapar alguna que otra palabrita fuera de tono!!!

  3. Gracias por la aclaración Marcelo, no soy un especialista del humor del doctor pero lo poco que escuché de sus llamadas, el humor se centraba en barbaridades que le decía la gente y no tenían nada que envidiarle a Corona. Igual tenían estilos diferentes, Corona es el que más se acerca a Rudy.

  4. Una para anotar y disfrutar en la cuarentena, pero por lo que veo cuando se duerma el nene. Vi que entre el cast está Tituss Burgess, el Titus Andromedon de Unbrekable Kimmy Schmidt que me hacía cagar de risa así que suma más puntos.

    Y que bueno poder estar así en la vida como Eddie, debe ser que después de Tripulación Dave y Pluto Nash medio que se quemó y no se quiso exponer si no lo necesitaba y lo bien que hizo

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