Reseña de Midsommar

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Calificación: C

Junto con Jordan Peele (Nosotros), Ari Aster se convirtió en el último tiempo en uno de los realizadores más inflados por cierto sector de la crítica y las redes sociales que parecen haber descubierto el género de horror con las óperas primas de estos artistas.

No se discute que sean cineastas talentosos con la capacidad para elaborar películas de alta calidad en los aspectos técnicos, pero sus obras tienden a ser sobrevaluadas a niveles exagerados y parecería que son los grandes profetas del séptimo arte.

En el caso de Aster el año pasado llamó la atención con Hereditary, una propuesta decente que manejaba muy bien el horror psicológico con una gran dirección de actores, donde sobresalió especialmente Toni Collette. La actriz merecía por lo menos una nominación al Oscar por la estupenda interpretación que ofreció.

La repercusión positiva de esa película enseguida generó una enorme expectativa por el siguiente trabajo del director centrado en la temática de las sectas religiosas.

En Midsommar nos encontramos con un Aster subido al caballo del «cineasta de autor visionario» que aborda esta clase de relatos con una puesta en escena magnífica, pero que lamentablemente cuenta con un guión insustancial y pretencioso que resulta decepcionante.

No porque sea malo, sino que no hubo un mínimo esfuerzo por desarrollar el argumento desde una perspectiva diferente a todo lo que se hizo en el pasado dentro de esta temática.

Su propuesta no deja de ser otra imitación inepta de The Wicker Man, la obra maestra de Robyn Hardy, de 1973,  que acá se refrita con personajes diferentes.

Todos los clichés que se podían imaginar a la hora de calcar este clásico Aster los incluye en su obra a tal punto que el conflicto eventualmente se vuelve demasiado predecible.

El director no dejó pasar una y el film se estanca en la referencia constante al trabajo de Hardy, que incluye el culto pagano relacionado con el folclore europeo, la celebración de la Reina de Mayo, los rituales sexuales, sacrificios macabros y hasta el recordado traje de oso de aquella producción.

La narración apela a la dilatación tediosa de la trama para tocar con una superficialidad notable temáticas como el proceso de duelo (que Aster abordó mejor en Hereditary), las relaciones de pareja tóxicas, las enfermedades mentales, los dogmas religiosos y la emancipación de la mujer.

El inconveniente es que la película no tiene nada interesante para expresar al respecto en ninguna de estas cuestiones y se pierde en la extrema autoindulgencia de su director, quien estuvo más interesado en presumir su virtuosismo para componer escenas que en desarrollar una trama cautivante.

Midsommar sigue el decálogo de manual de todos los clones que se hicieron de The Wicker Man en los últimos 40 años y después de los 20 minutos iniciales se puede predecir con facilidad el destino de cada personaje.

Un guión que por momentos roza el ridículo con las motivaciones de los protagonistas para quedarse con los miembros del culto e ignorar las señales de peligro que los rodean, además de situaciones extravagantes que generan más carcajadas que miedo.

A diferencia de Hereditary (y esta es otra decepción) el suspenso y el terror brilla por su ausencia. Una vez que la película se estanca en describir las actividades de la secta, el relato de Aster se vuelve redundante y el destino final al que llega el conflicto se siente insatisfactorio. Especialmente después de pasar más de horas con estos personajes.

Estas debilidades de la producción son atenuadas con la comprometida actuación de Florence Pug, quien brinda una muy buena labor pese a que su personaje apenas tiene un mínimo desarrollo.

El otro gran fuerte de la película pasa obviamente por la puesta en escena que está muy bien lograda y no se pude ignorar.

El director vuelve a demostrar que tiene una capacidad notable para retratar situaciones de violencia con planos y composiciones de escenas bellísimos.

A lo largo de la trama presenta un contraste entre las situaciones terribles que viven los protagonistas y esos paisajes soleados con campos de flores que establecen un escenario interesante.

Entre las virtudes de este estreno sobresale el diseño de producción que le otorga una ambientación fascinante al relato, especialmente con la arquitectura macabra de los edificios del culto y las pictografías cargadas de símbolos esotéricos.

Esos detalles son muy buenos al igual que los niveles de jerarquía entre los miembros de la secta que presenta ideas interesantes.

La fotografía de Pawel Pogorzelski le imprime a esta obra una opulencia visual notable, mientras que la música de Haxan Cloak, centrada en melodías del folclore sueco, contribuye a intensificar esa atmósfera inquietante que tienen los rituales del culto.

Lamentablemente la película luego se excede en su duración de un modo innecesario, sobre todo para la premisa que narra (no es necesario tener un máster en psicología para entenderla) y no sale de la reverencia a los clásicos del pasado.

Aquellos afortunados que nunca vieron The Wicker Man y sus numerosas copias estrenadas en las últimas décadas tal vez puedan disfrutarla con un mayor entusiasmo.

 

 

 

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10 Comentarios

  1. Es lo que me paso…Creo que esta película debería haber durado 90 minutos…Vis la Wickerman Original ( una obra muy buena) y la remake…incluso considero al Remake mejor que Midsommar, de este año, me parece mejor película «The Apostle» de Gareth Evans…La película me resulto un tedio total ( por suerte se puede conseguir por Internet y uno se ahorra la entrada al cine), no me atrapo la historia, no me asusto un poco( que una película denominada de horror, no te genere miedo o alguna sensacion extraña, ya es un tema), no me pude identificar con ningún personaje, en fin…Sigo sin entender porque enaltecen estas obras y cineastas ( personalmente creo, porque la era de la critica Web, desconoce muchas Obras del cine al que ya podemos considerar clásicos).

  2. Pues a mí Hereditary me encantó, la considero una de las mejores propuestas de terror de los últimos tiempos, junto a The Haunting of Hill House, It Follows, Let the Right One In (la sueca), The Conjuring y seguramente algunas otras que ahora me estoy olvidando. Con Midsommar me pasó algo parecido a la remake de Suspiria de Luca Guadagnino: me parecieron propuestas interesantes, artísticas, pero quizá tienen mucha pretensión y eso hace que se desluzcan. A Midsommar la disfruté, es verdad que podría tener unos cuántos minutos menos, pero a pesar de que creo que está muy por debajo de su anterior obra (o de la obra de cultos paganos por excelencia que es The Wicker Man), me parece que Ari Aster es un realizador al que ponerle fichas. No lo considero inflado (como sí considero a Jordan Peele), y creo que puede brindar propuestas interesantes en el futuro. Sigo confiando en él, en James Wan y en Mike Flanagan como la camada nueva del terror.

  3. Lo peor de Midsommar, incluso peor que la película (aunque parezca que no haya algo peor que esto) es la tendencia que termina de solidificar.

    Los elogios de estas películas son ridículos. 1) La crítica le lame las botas a un director indie que arranca bien (y ni siquiera más que eso, porque ni Hereditary ni Get Out, a pesar de ser ampliamente superiores a las segundas propuestas que ofrecieron estos tipos, son obras maestras ni están cerca de serlo). 2) El séquito Twitter alaba a la par estas películas ¿Cómo no alabar Midsommar? La crítica lo hace y para colmo tiene una excelente fotografía, cuestión que para muchos es casi lo más importante de la película. Además, si detestamos estas películas, somos simios que no comprenden el mensaje y que solo sabemos consumir productos de James Wan o cine slasher. 3) El elogio desmedido promueve que se sigan haciendo estas cagadas. 4) Se repite la historia.

    A mi viejo le gustó Hereditary así que vi Midsommar con él. Esto fue hace un mes: todavía me estoy comiendo gastes por hacerle ver esto!

  4. Ademas de ¨The wickerman¨ tambien toma cosas de ¨todos los colores de la oscuridad¨ y ¨La montaña sagrada¨, me parece que esta vez Aster tuvo un ataque de vagancia extrema a la hora de realizar un film. Otra de las cosas que no me termino de gustar es la duración, con 90 minutos creo que bastaba para contarla. 2019 no es un buen año para el denominado ¨cine de terror elaborado¨, los directores deben replantearse que para realzar al genero después de tantos años de actividades paranormales, found footages y posesiones demoníacas no es necesario recurrir a la tilingada intelectual.
    saludos!

  5. Existen muchas películas de suspenso o terror que realmente valieron la pena que se estrenasen en cines, pero las cancelaron en su momento (y me refiero en los cines Argentinos) y las mandaron a DVD. «Grave Encounters» o «Searching» que me parece fantástica y me enoje mucho cuando cancelaron su estreno aquí de un momento para otro.

  6. Bueno, finalmente vi la versión del director. Desconozco el corte para cine pero basándome en tu reseña lo que hizo el director con la edición extendida fue usar esa media hora extra para darle un poco más de desarrollo a los personajes principales, sus inquietudes y sus desavenencias.

    Pero eso no alcanza, me pareció terriblemente infumable, 0% terror o tensión pero sí algunas risas involuntarias. Su duración es un martirio inexplicable. Lleva la lentitud y el tedio a otro nivel. Concuerdo con Emanuel, esta historia no se banca más de 90 minutos.

    Lo único en lo que funciona es en dar el ejemplo perfecto de lo nocivo que pueden ser los elogios infundados. Ari Aster tuvo el ego por las nubes cuando filmó esta cosa. Es la peor película que llegué a ver este año. Lo de Florence Pugh es admirable.

  7. Que espíritu Nico, para someterse a semejante tortura.
    ¿En la versión extendida aclaran que pasó con el personaje de Will Poulter? En la versión para cines en un momento desaparecía y ya no volvía a la película.

  8. Esa es una de las cosas que la película explica a medias, de una manera bastante vaga y al ser una historia tan aburrida es fácil pasarlas por alto.

    SPOILERS PARA EL QUE NO LA VIO : después de que el personaje de Will Poulter orina sobre ese árbol ancestral, es atraído a una de las casas por la chica que le gusta, allí es asesinado.

    Un chiflado que vio como una ofensa lo del tronco usa el rostro de Poulter como mascara y la piel de sus piernas como pantalones (jajaja) y es cómplice del asesinato de otro de esos pobres infelices mientras lleva puesta esa original indumentaria.

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