Retrospectiva Dark Universe: The Thing That Couldn´t Die (1958)

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Tras liderar el género de horror en Hollywood durante más de 30 años el enfrentó una situación que no tenía precedentes.

Finalmente apareció una productora que logró coparle la parada al estudio Universal en esta temática y atrajo la atención de los espectadores.

En Estados Unidos la franquicia no tenía rivales hasta que empezaron a estrenarse los filmes de la productora inglesa Hammer.

(Esto abre la puerta obviamente a una nueva retrospectiva que seguramente publicaré en el futuro).

Mientras en el Dark Universe seguían enfocados en las historias extravangantes de ciencia ficción, el cine europeo recaudaba millones de dólares alrededor del mundo con la explotación de los viejos monstruos relacionado con Universal.

En 1957 los ingleses estrenaron The Curse of Frankenstein que traía de regreso en la pantalla grande a la famosa creación de Mary Shelley a través de una interpretación mucho más brutal y sangrienta.

El film se convirtió en la primera producción gore de la historia y los fans del género enloquecieron con esta propuesta que era mucho más jugada que los filmes norteamericanos.

¿Como resolvieron en Universal esta cuestión?

Fiel al estilo del Tío Sam compraron la distribución de la producciones de la Hammer que en un principio estaba a cargo de Warner en los Estados Unidos,

Por qué dejar estos filmes en manos de la competencia cuando podían explotarlos a su favor.

De ese modo pusieron más plata y se quedaron con todo.

La estrategia de Universal fue muy astuta, ya que las películas de la Hammer las estrenaron en función doble con las nuevas producciones de horror del Dark Universe.

En consecuencia, el negocio fue redondo.

La película que acompañó en 1958 al film europeo Horror of Dracula, con Christopher Lee, fue The Thing That Couldn´t Die.

Un film que tenía sus virtudes en los campos técnicos pero la historia era una desquicio delirante que generaba más risa que miedo.

Carolyn Kearney, probablemente la reina de la sobreactuación de los años ´50, interpretaba a una chica psíquica que vivía con su tía en un rancho de California.

Un día a través de sus poderes descubría un cofre enterrado en la propiedad.

Aunque ella les advertía a sus familiares que algo oscuro y peligroso se encontraba escondido en el objeto los granjeros lo desenterraba para ver que había adentro.

En el cofre encontraban la cabeza decapitada del líder satanista Gideon Drew, quien había sido asesinado por el caballero Francis Drake en el siglo 16.

La cabeza que seguía viva se despertaba de su letargo y a través de la hipnosis manipulaba a la gente con el fin de encontrar el resto de su cuerpo.

Así de ridícula como suena la trama era esta película que cuenta con algunos momentos desopilantes.

Todo eran tan extravagante que era imposible que alguien pudiera asustarse con el relato.

Dentro del reparto la figura más conocida del reparto fue William Reynolds, quien luego se haría famoso en lo años ´60 por ser uno de los protagonista de la serie The F.B.I . 

Más allá que la historia era ridícula y la mayoría de las actuaciones terribles, The Thing That Couln´t Die tenía sus méritos en toda la puesta en escena de la ambientación.

En esta producción el director Will Cowan retomó esa estética gótica y escenarios lúgubres de la primera época del Dark Universe influenciada por el expresionismo alemán.

El film fue opacado completamente por Horror of Dracula pero en Universal no les importó demasiado ya que contaban con los derechos de exhibición de la franquicia Hammer y todo era ganancia.

A continuación pueden ver el avance original que tuvo esta película.

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